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miércoles 11 de noviembre de 2009

Asteroide roza la Tierra horas después de ser detectado


El 6 de noviembre, alrededor de las 16:30 CEST, un asteroide de 7 metros de diámetro, que ahora se llama 2009 VA, llegó a estar a sólo 2 radios terrestres de impactar nuestro planeta hogar. El asteroide (no conocido con anterioridad) estuvo a 14.000 kilómetros de la Tierra la semana pasada, y los astrónomos lo detectaron y observaron sólo 15 horas antes del máximo acercamiento. Este es la tercera aproximación que se cataloga de un asteroide que pasa muy cerca.

El asteroide fue descubierto por el Catalina Sky Survey el 6 de noviembre temprano y fue rápidamente identificado por el Centro de Planetas Menores en Cambridge, MA, como un objeto que pronto pasaría muy cerca de la Tierra. La oficina del programa de Objetos Cercanos a la Tierra del JPL también computó la órbita de este objeto, y determinó que no se dirigía a un impacto.

Trayectoria del asteroide 2009 VA

Entre las dos aproximaciones cercanas se incluye el ateroide2008 TS26, de más de 1 metro de tamaño, que pasó de 6.150 kilometros de la superficie de la Tierra el 9 de octubre de 2008, y el asteroide 2004 FU162, de 7 metros de tamaño, que pasó a 6.535 kilometros el 31 de marzo de 2004. En promedio, objetos del tamaño de 2009 VA pasan así de cerca unas dos veces al año e impactan en la Tierra una vez cada 5 años.

Hace sólo trece meses se descubrió otro asteroide en circunstancias similares, 2008 TC3, pero en este caso resultó ser que estaba en una trayectoria rumbo a la Tierra y que impactaría sólo unas 11 horas luego de la detección. Hizo impacto en una zona remota de África, nadie resultó herido, y los fragmentos han sido recuperados para su estudio.

Fuente: Universe Today.


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martes 10 de noviembre de 2009

Estrellas similares al Sol son buenas candidatas para vida inteligente


Cuando los científicos exploran el espacio en búsqueda de mundos habitables fuera de la Tierra, no necesariamente saben qué deben mirar. Un nuevo estudio ha hallado que el lugar más probable para encontrar vida inteligente en la galaxia es alrededor de estrellas que tengan aproximadamente la masa del Sol y temperaturas de superficie entre 5.300 y 6.000 Kelvin; es decir, estrellas muy similares a nuestro propio Sol.

Puede ser que este “descubrimiento” de que las estrellas similares al Sol son buenas candidatas para la vida puede no suene muy sorprendente, pero no es lo que siempre pensaron los científicos.

“El principio de mediocridad dice que, en ausencia de evidencia de lo contrario, nuestras observaciones deberían ser típicas entre las de todos los observadores inteligentes”, dice el investigador Daniel Whitmire, físico de la Universidad de Louisiana en Lafayette. “Pero las estrellas típicas no son como el Sol: la estrella común es una estrella de poca masa. No nos encontramos alrededor de una estrella típica y el por qué en este artículo. Nuestros resultados confirman el principio de mediocridad al aplicarlo al Sol”.

tenemos 10.000 millones de estrellas candidatas a tener vida inteligente, y esto sólo en el Vía Láctea

En realidad, las estrellas similares al Sol son minoría en la galaxia; el 93 por ciento de las estrellas de la Vía Láctea tienen menos masa, son menos luminosas y más frías que el Sol. Aunque la “estrella típica” en la galaxia pesa una décima parte de la masa del Sol, es más probable encontrar vida alrededor de estrellas de una variedad menos usual, como la nuestra, determinaron los investigadores.

Para hacer los cálculos, Whitmire y su colega John Matese combinaron modelos formación de planetas con datos sobre la distribución de las estrellas en la galaxia en función de su masa. El modelo planetario mostró cuándo hay más probabilidades de que se formen en una zona habitable —una región llamada “Ricitos de Oro” alrededor de una estrella, en la que el planeta está en una posición adecuada para la vida— no demasiado cerca como para que su superficie esté abrasada, y no tan lejos como para que el planeta sea helado. Los planetas en esta zona habitable son los mejores candidatos para que haya allí agua líquida, lo cual, según se piensa, es un prerrequisito para la vida. En general, las teorías de formación de planetas predicen que es más probable que las estrellas con más masa tengan planetas en la zona habitable. O sea que cuanto mayor sea la estrella base, más probable es que sus planetas tengan ambientes adecuados para la aparición de vida.

Pero esta ventaja que tienen las estrellas más grandes se contrarresta por el hecho de que las estrellas masivas son menos abundantes: hay menos estrellas grandes ahí fuera. Además, cuanto más masa tiene una estrella, más corto es su tiempo de vida. Esto hace que sea difícil encontrar estrellas muy masivas que hayan vivido suficiente tiempo como para que se desarrolle una vida compleja.

las estrellas similares al Sol parecen tener el equilibrio correcto

Los investigadores consideraron estos factores para calcular la distribución de las estrellas que es más probable que alberguen criaturas vivas pensantes. “Es un compromiso entre la cantidad de estrellas que hay por allí y la probabilidad mayor debido a la masa de que se formen planetas habitables”, comenta Whitmire. “Demostramos que no accidental que nos encontremos alrededor de una estrella como el Sol”. La distinción entre planetas habitables y planetas que albergan vida inteligente se basa en el hecho de que la vida inteligente requiere estrellas con tiempos de vida mayores que el tiempo que se requiere para que la inteligencia evolucione. Por ejemplo, en el caso de este sistema solar, no podríamos encontrarnos alrededor de una estrella con un tiempo de vida menor de los 4.500 millones de años.

De hecho, las estrellas similares al Sol parecen tener el equilibrio correcto: Tienen suficiente masa como para que sea probable que tengan planetas, pero lo bastante baja como para tener el período de vida suficiente para permitir que se desarrolle la vida inteligente. Whitmire estima que un 10 por ciento de las estrellas de la Vía Láctea pueden entrar en la categoría que han esbozado. Esto significa que aún tenemos 10.000 millones de candidatas, y esto sólo en el Vía Láctea.

Los resultados van en contra de un argumento muy común, que dice que la vida inteligente ha ser extremadamente rara, dice Whitmire. Esta idea, basada en el principio antrópico, fue delineada por el astrofísico Brandon Carter. Hay una cierta coincidencia entre el tiempo que necesitó la inteligencia para evolucionar en la Tierra y el tiempo de vida del Sol. Asumiendo que las dos escalas de tiempo son independientes, la coincidencia tiene sentido si la vida inteligente es extremadamente improbable, defiende Carter. En la mayoría de casos, afirma, el tiempo que requiere la vida inteligente para surgir es mucho mayor que el segmento de existencia de una estrella propicio para tal vida.

“En el artículo explicamos un número en la coincidencia, por qué el tiempo de vida del Sol es tal”, dijo Whitmire. “La suposición adicional necesaria para contrarrestar el argumento de Carter es que la vida inteligente necesita unos miles de millones de años para su evolución, como es de esperar si nosotros somos típicos”.

Fuente: Astrobiology Journal Magazine.


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lunes 9 de noviembre de 2009

Científicos reprodujeron uracilo bajo condiciones similares a las del espacio


Científicos de la NASA que estudian el origen de la vida reprodujeron uracilo, un componente clave de nuestro material hereditario, en su laboratorio. Ellos descubieron que una muestra de hielo con pirimidina, al ser expuesta a radiación ultravioleta bajo condiciones similares a las del espacio, produce este ingrediente esencial para la vida.

La pirimidina es una molécula en forma de anillo formada por carbono y nitrógeno, y es la estructura básica del uracilo, que es parte del código genétido que se encuentra en el ácido ribonucleico (ARN). El ARN es central en la síntesis de proteínas, y desempeña además muchos otros papeles.

“Hemos demostrado por primera vez que podemos hacer uracilo en un laboratorio, un componente del ARN, sin que sea biológicamente, en las condiciones que encontramos en el espacio”, dijo Michel Nuevo, científico investigador en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California. “Estamos demostrando que estos procesos de laboratorio, en los que simulamos lo que ocurre en el espacio exterior, pueden crear un bloque básico fundamental de los organismos vivos de la Tierra”.

Uracilo

Los científicos del centro Ames de la NASA han estado simulando durante años los ambientes que se pueden encontrar en el espacio interestelar y en el Sistema Solar exterior. Durante este tiempo, han estudiado el tipo de compuestos ricos en carbono que se conocen como hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), que se han hallado en meteoritos, y son los compuestos ricos en carbono más comunes que se observan en el universo. Lo normal es que los PAHs sean estructuras anilladas de seis átomos de carbono, que parecen hexágonos fusionados.

También se ha encontrado pirimidina en meteoritos, aunque los científicos aún no saben cuál sería su origen. Puede ser similar a los PAHs ricos en carbono, que se pueden producir en el estallido final de una estrella moribunda gigante roja, o podrían formarse en densas nubes de gas y polvo interestelar.

“Las moléculas tales como la pirimidina tienen átomos de nitrógeno en sus estructuras de anillo, lo que las hace algo débiles. Al ser una molécula poco estable, es más susceptible a ser destruida por la radiación en comparación con sus homólogas sin nitrógeno”, dice Scott Sandford, investigador de Ciencia Espacial en Ames. “Queríamos comprobar si la pirimidina puede sobrevivir en el espacio, y si puede sufrir reacciones que a su vez la conviertan en una especie orgánica más compleja, como el nucleobase uracilo”.

Queríamos comprobar si la pirimidina puede sobrevivir en el espacio, en lugar de destruirse, tomando nuevas formas como las que se han hallado en los meteoritos

En teoría, los investigadores pensaron que si las moléculas de pirimidina podían sobrevivir lo suficiente para migrar dentro de las nubes de polvo interestelar, podrían lograr protegerse de ser destruidas por radiación. Una vez dentro de las nubes, la mayor parte de las moléculas se congelan en granos de polvo (algo muy similares a la mezcla del aliento que se condensa en una ventana fría durante el invierno).

Estas nubes son bastante densas como para hacer de pantalla a gran parte de la radiación espacial que las rodea, lo que ofrece, por lo tanto, cierta protección a las moléculas que están en su interior.

Los científicos comprobaron su hipótesis en el Laboratorio de Astroquímica de Ames. Durante el experimento, expusieron la muestra de hielo que contenía pirimidina a la radiación ultravioleta bajo las condiciones del espacio, que incluían vacío, temperaturas extremadamente bajas (aproximadamente -171 grados C), y radiación hostil.

Descubieron que una muestra de hielo con pirimidina, al ser expuesta a radiación ultravioleta bajo condiciones similares a las del espacio, produce este ingrediente esencial para la vida.

Descubrieron que cuando la pirimidina se congelaba con el hielo de agua, es mucho menos vulnerable a la destrucción por radiación. En lugar de destruirse, muchas de las moléculas tomaron nuevas formas, tales como el componente del ARN uracilo, que se encuentra en la composición genética de todos los organismos vivos de la Tierra.

“Estamos tratando de conocer los mecanismos que forman estas moléculas en el espacio. Considerando lo que produjimos en el laboratorio, la química del hielo expuesta a radiación ultravioleta puede ser un vínculo importante entre lo que ocurre en el espacio y lo que cayó en la joven Tierra en desarrollo”, comenta Stefanie Milam, investigadora en el centro Ames de la NASA y coautora del artículo.

“Nadie comprende realmente cómo empezó la vida en la Tierra. Nuestros experimentos demuestran que una vez que la Tierra se formó, es muy probable que muchos de los bloques básicos de la vida ya estaban presentes desde un principio. Como estamos simulando condiciones astrofísicas universales, es probable que esto mismo suceda cada vez que se forma un planeta”, explicó Sandford.

Fuente: NASA


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jueves 5 de noviembre de 2009

La posibilidad de los viajes en el tiempo


La teoría especial de la relatividad de Albert Einstein (y por extensión la teoría general) permite explícitamente un tipo de dilatación temporal que ordinariamente se podría denominar “viaje en el tiempo”. La teoría sostiene que relativamente a un observador estacionario, el tiempo parece fluir más lentamente para los cuerpos que se desplazan rápidamente: por ejemplo, un reloj que se desplaza parecerá correr más lento; al incrementar su velocidad y acercarse a la velocidad de la luz parecerá haberse detenido completamente. Sin embargo, este efecto sólo permite el “viaje en el tiempo” hacia adelante en el futuro, nunca hacia atrás. Este tipo de viaje no es típico de la ciencia ficción, y se tienen pocas dudas acerca de su existencia; sin embargo, de aquí en adelante “viaje en el tiempo”, propiamente dicho, se referirá al recorrido con algún grado de libertad hacia el pasado o el futuro.

Muchos científicos consideran que el viaje a través del tiempo propiamente dicho es imposible. Esta opinión se ve reforzada por un argumento basado en la navaja de Occam (Occam’s razor). Cualquier teoría que permita el viaje en el tiempo requiere que algunas situaciones relacionadas con la causalidad (o, en su caso, retrocausalidad) sean resueltas.

¿Qué pasaría si alguien trata de viajar en el tiempo y mata a su propio abuelo?

Además, en la ausencia de cualquier evidencia experimental de la posibilidad del viaje en el tiempo, es teóricamente más simple suponer que no puede ocurrir. De hecho, el físico Stephen Hawking ha sugerido que la ausencia de turistas del futuro constituye un fuerte argumento en contra de la existencia del viaje en el tiempo.

Eso sería una variante de la paradoja de Fermi (“si no hay visitantes extraterrestres es porque los extraterrestres no existen”), donde se hablaría de “viajeros del tiempo” en lugar de “visitantes extraterrestres”. Dadas estas circunstancias, otros sugieren —a los que sostienen la posición de Stephen Hawking— que en el caso de que en un futuro el ser humano pudiese viajar al pasado, éste no podría regresar a un espacio temporal anterior al momento de la puesta a punto de dicha máquina del tiempo.

También se ha sugerido que al viajar al pasado estaríamos “creando” un universo paralelo y no viajaríamos a un pasado determinado sino a una copia de éste pero con una diferencia: un turista espacial. Tendríamos así dos espacios temporales simultáneos: uno donde aparece un turista del tiempo y otro donde no aparece. Ésta sería una hipótesis para discutirnos la paradoja de “Si mañana planeo un viaje a hoy para decirme ‘hola’, ¿por qué hoy no tengo un doble al lado mío diciéndome ‘hola’?” Sin embargo, asumiendo que el viaje temporal es posible, también resulta interesante para los físicos la pregunta de por qué y qué leyes físicas impiden el viaje a través del tiempo.

En el caso de que en un futuro el ser humano pudiese viajar al pasado, éste no podría regresar a un espacio temporal anterior al momento de la puesta a punto de dicha máquina del tiempo

Paradoja de que no existan viajeros del tiempo
Si tomamos en cuenta que cada vez sabemos más de física cuántica y que la tecnología progresa a través del tiempo, se puede postular que deberíamos ser visitados por viajeros del tiempo, hecho no demostrado, y que puede ser considerado una paradoja.

Para explicar esto, se ha postulado que esto puede indicar que la humanidad se extinguirá antes de descubrir la tecnología de viajar en el tiempo, lo que también se aplicaría a presuntos mundos en universos paralelos, porque ellos tampoco habrían desarrollado la tecnología para viajar entre universos.

Otras explicaciones menos convencionales y con características pseudocientíficas, son que también podríamos postular que ya existen viajes en el tiempo debido a la creencia en presuntos viajeros (llamados, tal vez erróneamente, extraterrestres), que podrían existir o que van a existir. Igualmente, hay vestigios de civilizaciones con una presunta tecnología muy similar a la nuestra, como por ejemplo el Mecanismo de Antiquitera que data de entre los años 82 y 65 antes de Cristo; con lo que podríamos postular que se basan en tecnología de su futuro.



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lunes 2 de noviembre de 2009

10 cosas que no sabías acerca de la Vía Láctea


1) Es una espiral con centro rectangular.
La Vía Láctea es una galaxia espiral, con brazos majestuosos que se abren desde un núcleo o protuberancia central de estrellas brillantes. Eso somos nosotros. Pero muchas de las espirales tienen una característica extraña: un bloque rectangular de estrellas en el centro en lugar de una esfera, cuyos brazos se abren desde los extremos del bloque.

2) Hay un agujero negro supermasivo en su corazón.
En el mismo centro de la galaxia, justo en el propio núcleo, yace un agujero negro supermasivo. Se sabe que está ahí debido al efecto de su gravedad. Las estrellas muy próximas del centro —algunas a pocas docenas de miles de millones de kilómetros de distancia— se mueven alrededor del centro a velocidades fantásticas. Y no corremos ningún riesgo de hundirnos en él: después de todo, estamos a 250 mil billones de kilómetros del agujero negro.

3) Es caníbal.
Las galaxias son grandes y son muy masivas. Si una galaxia pasa muy cerca de otra, la galaxia más grande puede hacer trizas a la pequeña e ingerir sus estrellas y gases. La Vía Láctea es hermosa pero también es bestial: actualmente se está comiendo a otras galaxias (la galaxia enana de Sagittarius), las que son desgarradas en largos y curvados arcos de estrellas que giran en torno al centro de la Vía Láctea.

La Vía Láctea

Ilustración que muestra la vista frontal y lateral de la Vía Láctea

4) Es la más pesada...
La Vía Láctea no está sola en el espacio. Formamos parte de un pequeño grupo de galaxias próximas llamadas "el Grupo Local". Somos la galaxia más pesada de la zona, pues aunque la galaxia de Andrómeda en realidad sea un poco más grande es quizás un poco menos masiva. La galaxia de Triangulum es también una espiral, pero no terriblemente grande, y hay otras galaxias clasificadas dispersas aquí y allá en el Grupo. En conjunto hay algo así como tres docenas de galaxias en el Grupo Local, de las cuales la mayoría son galaxias enanas poco importantes, increíblemente débiles y difíciles de detectar.

5) ... Pero no la más grande.
Nuestro Grupo Local es pequeño, sin embargo la galaxia más grande de este es el Cúmulo de Virgo, un enorme conjunto de unas dos mil galaxias, muchas de las cuales son tan grandes o incluso más grandes que la Vía Láctea. Es el cúmulo grande más cercano; su centro está a unos sesenta millones de años luz y, aparentemente, estamos ligados a él por la gravedad. La masa total del cúmulo podría ser tan grande como mil billones de veces la masa del Sol.

6) Sólo podemos ver el 0,000003% de la Vía Láctea.
Cuando uno sale en una noche oscura, puede ver miles de estrellas. Pero la Vía Láctea tiene doscientos mil millones de estrellas. Uno ve sólo una fracción minúscula del número de estrellas que giran alrededor de la galaxia. De hecho, con muy pocas excepciones, las estrellas más distantes que pueden verse con facilidad están a mil años luz de distancia. El Sol es demasiado tenue para verse más allá de los sesenta años luz de distancia.

Es notable la deformación de nuestra galaxia

7) El 90% de la Vía Láctea es invisible.
Las estrellas —y otras cosas visibles como el gas y el polvo— constituyen sólo el 10% de la masa de la galaxia, el restante 90% tiene masa pero no brilla y se le denomina materia oscura. Se sabe que no son agujeros negros, estrellas muertas, planetas ejectados ni gas frío, pero sabemos que es real y que está allí. Sólo que no sabemos qué es.

8) Los brazos espirales son ilusorios.
Las estrellas ubicadas en los brazos de la galaxia ingresan y salen de ella, pero los brazos mismos permanecen. La inmensa mayoría de estas estrellas son tenues, de poca masa y muy duraderas, pero algunas estrellas raras son muy masivas, calientes y brillantes e iluminan el gas circundante. Puesto que las nubes de gas en los brazos alumbran su camino, al hacerlo, los brazos espirales quedan más destacados.

9) Está seriamente deformada.
La Vía Láctea es un disco plano de unos cien mil años luz de largo y algunos años luz de espesor. sin embargo tiene una deformación debido a la influencia gravitacional de un par de galaxias satélites que giran a su alrededor. En cierto sentido es como una ondulación en el plano de la Vía Láctea.

La galaxia de Andrómeda

10) Será tragada por la Galaxia de Andrómeda.
La Galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea se están aproximando a doscientos kilómetros por segundo. Las estrellas no colisionan físicamente: son demasiado pequeñas, en cambio, sí lo hacen las nubes de gas y, como dije anteriormente, se forman estrellas cuando colisionan. Se produce un arranque de formación de estrellas, encendiendo ambas galaxias. Este proceso tomará unos pocos miles de millones de años, las dos galaxias se combinarán y convertirán en una galaxia elíptica gigante.

Fuente: http://blogs.discovermagazine.com/badastronomy/2008/03/12/ten-things-you-dont-know-about-the-milky-way-galaxy/


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domingo 1 de noviembre de 2009

Sonda SWIFT detecta el objeto más antiguo y lejano del Cosmos


Hace 13.000 millones de años, cuando el Universo era un infante de sólo 600 millones, una estrella supermasiva (cientos de veces mayor que el Sol) explotó y la inmensa radiación que generó aquel estallido ha tardado todo ese tiempo en llegar hasta los aledaños de la Tierra, convirtiéndose en el objeto del Cosmos más antiguo y lejano que se conoce.

El pasado 23 de abril, el satélite SWIFT de la NASA, a unos 600 kilómetros de distancia detectó una radiación de rayos gamma que parecía venir de muy lejos. Seis meses han tardado los investigadores en tener toda la información sobre aquel evento (el GRB 090423), que apenas duró 10 segundos, pero cuyo ‘eco’ pudo seguirse con diferentes telescopios terrestres durante horas, según se publica en ‘Nature’ con la participación de tres astrónomos españoles.

La detección de lo que acabó siendo un agujero negro ha servido para revelar que las primeras estrellas aparecieron rápidamente en el Cosmos después de la gran explosión del Big Bang, dado que ésta ni siquiera era una de primera generación, como explica Alberto Castro-Tirado, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) y uno de los autores. Asegura que las primigenias sólo tienen hidrógeno, aunque de momento no se ha detectado ninguna.

el satélite SWIFT de la NASA

Junto a él han colaborado en los dos trabajos Javier Gorosabel, también del IAA, y Alberto Fernández Soto, del Instituto de Física de Cantabria (un centro mixto del CSIC y la Universidad de Cantabria).

30.000 quintillones de bombas
Como el Universo era tan joven (un 5% de su edad actual), la estrella no podía tener más de unas decenas de miles de años cuando estalló (el Sol vivirá 9.000 millones. Y era tan grande que la explosión de rayos gamma que generó supuso tanta energía como la generarían 100 soles durante toda su vida, o la equivalente a lanzar 30.000 quintillones de bombas atómicas sobre Madrid.

Castro-Tirado asegura que fenómenos como éste se detectan cada día en el espacio, pero que sólo se pueden observar uno de cada 1.000 porque la inmensa mayoría no está en nuestra línea de visión: “Cada día nace un millar de agujeros negros en galaxias que están a 2.000 millones o 5.000 millones de años luz, pero sólo vemos los que coinciden que están en nuestra dirección”.

En la foto, lo que fué, hasta hace unos días, el objeto más lejano: Utilizando el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, los astrónomos localizaron la luz de la más lejana supernova jamás vista, una estrella agonizante que estalló hace 10.000 millones de años. El nuevo hallazgo data de hace 13.000 millones, 3.000 millones de años de diferencia.

Así ocurrió en este caso, para fortuna de los astrónomos: cuando la estrella estalló, dos chorros de materia salieron en dos direcciones opuestas a gran velocidad, uno de ellos hacia la Tierra. Antes de su llegada, nadie sabía que tan lejos había una galaxia. Ahora los expertos confían en verla con el futuro satélite espacial ‘James Webb’, sustituto del ‘Hubble’, o con otros potentes telescopios terrestres, como el E-ELT.

Hallazgo enviado por SMS
El investigador andaluz asegura que “si hubiera una explosión como ésta a 5.000 años luz de nuestro planeta, la radioactividad comprometería la existencia de vida”. Afortunadamente, nuestra galaxia tiene un alto contenido en metales, lo que hace imposible que haya estallidos de este tipo, aunque reconoce que le gustaría ver alguno en la Gran Nube Magallanes, a unos 250.000 años luz.

Castro-Tirado fue de los astrónomos que recibió el SMS del satélite SWIFT, avisando de que algo ocurría en el espacio. Era de noche en el Pacífico. En no más de un minuto, el telescopio BOOTES-3, una instalación robótica española inaugurada en febrero en Nueva Zelanda, recibió la alerta y apuntó a la zona, pero la radiación sólo era visible en infrarrojo y su lente, de 60 centímetros de diámetro, no pudo captar nada.

A los 20 minutos, la luz se detectó con el Telescopio de Infrarrojo del Reino Unido en Hawai y a continuación con otros iguales de potentes, como el Nazionale Galileo (en La Palma), el de la ESO en Chile o el gran telescopio BTA del Cáucaso. Los datos cruzados de todos ellos dejaron pocas dudas sobre su lejanía: un equipo le otorgó un corrimiento al rojo (velocidad a la que se aleja un objeto que permite calcular su distancia) de 8,1 y el otro de 8,26, un margen de error más que aceptable.

El anterior objeto más antiguo detectado era una galaxia 150 millones de años más joven que éste.

Fuente: El Mundo


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