Mostrando las entradas con la etiqueta Historia Espacial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Historia Espacial. Mostrar todas las entradas

04 julio 2011

Transbordadores espaciales, el final de una era




votar


Ante el inminente retiro de sus emblemáticos transbordadores, la NASA deberá en lo adelante erogar una “tarifa” de 50 millones de dólares por el “pasaje” de cada astronauta que desee enviar a la Estación Espacial Internacional (EEI) a bordo de una nave rusa Soyuz. Hasta que exista una nueva generación de naves espaciales, Estados Unidos y su agencia espacial podrían perder liderazgo en esta carrera de exploración, ahora disputada no sólo por sus rivales tradicionales como Rusia y Japón, sino por naciones emergentes como China, La India y Pakistán

Con el vuelo del Atlantis, que despegará el 8 de julio próximo (si no hay cambios) para cumplir la misión STS-135 a la EEI antes de ser retirado como los otros dos transbordadores, la NASA cierra un apasionante capítulo en la historia de la exploración espacial. En éste hay hazañas de dimensiones épicas, notables avances científicos y técnicos pero también, por desgracia, sonadas tragedias.

El transbordador fue el primer artefacto espacial reutilizable.


Las aportaciones

“Esas naves fueron hechas con tecnología hoy relativamente obsoleta; su diseño y concepto datan de los años 70, cuando concluyeron los viajes a la Luna; se buscaba que fuesen muy versátiles y que cumplieran varios tipos de misiones, entre ellas colocar satélites en órbita terrestre y efectuar vuelos tripulados”, explicó el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela.

“Es un vehículo extraordinario, que expandió nuestras capacidades de operación en órbita terrestre más allá de lo que habíamos logrado antes y nos permitió aprender mucho sobre reutilización de una nave y sobre vuelos hipersónicos”, consideró el también astronauta y profesor de Astronáutica y Astrofísica del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), Jeffrey A. Hoffman.

El transbordador, según un informe de la NASA, fue el primer artefacto espacial reutilizable (sus elementos estructurales básicos son el titanio y el aluminio) y el pionero en llevar y traer satélites, además de conjuntar diversas capacidades: “se lanza como un cohete, se maneja en órbita como una nave espacial y aterriza como un aeroplano”. El costo estimado de este programa —unos 175 mil millones de dólares— y los accidentes sufridos por el Columbia y el Challenger en 1986 y 2003, han sido los principales blancos de la crítica dentro y fuera de EU.

Space shuttle.


Desde 1981, cuando el Columbia hizo el vuelo pionero, la flotilla —compuesta originalmente por 5 naves, de las cuales quedaron sólo 3 tras los accidentes— ha colocado en órbita más de un millón 300 mil kilos de carga. También ha llevado al espacio a más de 600 astronautas comisionados a un sinnúmero de misiones y caminatas espaciales, principalmente relacionadas con el equipamiento y ensamblaje de la EEI y la rusa MIR, que ya fue devuelta a la Tierra.

En ese lapso se construyó la EEI “como si fuese un gran mecano”, afirmó Neri Vela. “Hoy no existe ningún cohete capaz de llevar una estación completa al espacio. La única forma de tener una de gran tamaño era armarla parte por parte”, reconoció

“Y si no hubiese sido por las demoras para armarla —una de ellas ocasionada por el desastre del Columbia— tal vez se hubiesen jubilado desde hace unos tres años las naves”, reflexionó el astronauta mexicano. El lanzamiento del telescopio orbital Hubble en 1990 y sus sucesivas reparaciones, que permitieron prolongar su vida útil hasta 2014, tampoco habrían sido posibles sin los transbordadores.

Tanque de combustible principal en su caída al mar.


Ahora, ¿qué sigue?

La NASA aún no tiene un plan para remplazar con nuevos vehículos a los transbordadores “jubilados”. Y el proyecto de la cápsula Orion —que sería propulsada por una especie de híbrido entre estos últimos y los cohetes de las misiones Apolo, y con el cual EU pretendía regresar a la Luna y después enviar tripulantes a Marte— quedó en suspenso, tras la llegada de Barak Obama a la Presidencia en 2009.

“Nos gustaría tener un sistema de transportación espacial que fuese costeable, atractivo y negociable, que pudiera llegar a la órbita baja terrestre además de ir a la Luna en forma apropiada. Deberíamos hacer eso en vez de sólo enviar misiones de carga a la Estación Espacial Internacional”, expresó el astronauta Buzz Aldrin hace algunos meses en declaraciones a Scientific American al referirse al fin de la era de los transbordadores.

Por Guillermo Cárdenas Guzmán

Fuente: El Universal

Programa espacial de transbordadores 1981 - 2011.


Quantum opina:

El transbordador nació en 1972, como vehículo espacial económico para alcanzar la órbita terrestre. La decisión recae en los hombros del presidente Richard Nixon, siendo el primer vuelo orbital, el de Columbia, el 12 de abril de 1981, con apenas dos astronautas a bordo. el 28 de enero de 1986, la nave Challenger explota ante las cámaras de la televisión, paralizando el uso de los transbordadores durante casi tres años hasta septiembre de 1988 con el vuelo del Discovery.

En 1990 el Discovery despliega el primer telescopio espacial, el Hubble, revolucionando la historia de la astronomía. En diciembre de 1993, la nave Endeavour efectúa la primera misión de mantenimiento del Hubble con el fin de corregir un defecto en uno de sus espejos, efectuando otras cuatro misiones de mantenimiento del telescopio, la última de las cuales tuvo lugar en 2009. En febrero de 1995, el transbordador Discovery transporta a un cosmonauta ruso, próximo a la estación rusa MIR, que fue destruida en 2001.

Tres meses más tarde, el Atlantis realiza la primera de nueve misiones a la MIR incluyendo en ese vuelo a 4 rusos y un estadounidense. En 1998, el transbordador estadounidense realiza su misión de mayor importancia al poner en órbita el primer módulo de la hoy Estación espacial Internacional (ISS). El 1 de febrero de 2003 el Columbia se desintegra al regresar a la atmósfera, y sus siete tripulantes mueren. No habrá más vuelos durante dos años y medio. El 4 de julio de 2006 se retoman los vuelos espaciales.

El próximo 8 de julio, el Atlantis realizará el vuelo número 135, el último para una nave de su tipo. Para entonces, 385 personas de 16 países, habrán volado a bordo de un transbordador, marcando asi el final de una era.

Temas relacionados:

- ¡Bye bye Endeavour!
- ¡Bye bye Discovery!
- El desastre del Challenger
- STS-128 Discovery, la misión más pesada en la historia espacial
- Atlantis: Hubble llegó a bordo
- El Atlantis salió al rescate del Hubble, el Endeavour en espera



30 junio 2011

Alexei Leonov, una leyenda viviente




votar


Alexei Leonov se convirtió en un héroe de la URSS por desobedecer a sus jefes. El 18 de marzo de 1965 este piloto hijo de un minero estaba flotando en el espacio exterior. "A los ocho minutos me di cuenta de que el traje se había deformado. Los dedos se me salían de los guantes". Su escafandra estaba tan hinchada que no podía entrar de nuevo en la nave Voskhod 2, que orbitaba la Tierra a más de 20.000 kilómetros por hora. Sin informar por radio al centro de control, Leonov abrió una espita para rebajar la presión en su traje, algo que podría haberlo matado, pero que le salvó y le convirtió de paso en el primer hombre en realizar una caminata espacial.



El general Leonov es uno de los pocos cosmonautas soviéticos de primera generación que quedan vivos. Era un grupo encabezado por Yuri Gagarin y formado por tipos duros de pelar. De vuelta a la Tierra aquel 18 de marzo, un nuevo fallo obligó a Leonov y su compañero, Pavel Belyaev, a aterrizar en plena faena, cubierta por un metro y medio de nieve y a cientos de kilómetros del punto de aterrizaje fijado. "Había 20 grados bajo cero. Empecé a mandar señales en morse, pero no hubo respuesta. Pensé que estábamos perdidos y, de hecho, aquel día varias emisoras estatales comenzaron a emitir el Réquiem de Mozart. Al día siguiente, al fin, nos avistó un helicóptero. Tuvimos que andar tres días por la nieve hasta reunirnos con él".

Alexei Leonov en un momento de descanso previo a los entrenamientos para su misión.


Diez años más tarde, en 1975, este hombre nacido en una aldea de Siberia en 1934 fue el primero en darle la mano a un estadounidense en el espacio, algo que dos simples ciudadanos de EEUU y la URSS no tenían nada fácil hacer. Fue parte de la misión de acoplamiento entre una nave Apolo y una Soyuz. Aunque puede estar harto de contar sus batallas, Leonov las relató una vez más en una visita a Madrid para presentar el festival Starmus, la misma fue celebrada en Tenerife entre el 20 y el 25 de junio y a la misma asistieron otros pioneros del espacio.

- ¿Para ser cosmonauta hacía falta ser un poco suicida?

Todavía es muy arriesgado ser astronauta, pero cualquier pasajero de avión tiene también un riesgo y, a veces, su peligro puede ser mayor que el de un astronauta.

- Hoy le han dicho que parece que tiene la mano de Dios sobre la cabeza, porque se ha salvado de perder la vida varias veces. ¿Usted cree en Dios?

Dios no existe, pero a veces te puede castigar (risas). Existen cosas que no conocemos, y a esas cosas las podemos llamar dios. Como la naturaleza, que es un dios.

- De sus dos viajes al espacio, ¿cuál es su preferido?

El primero. Ahí todo dependía de mí. Todo se hacía por primera vez y dependía de mis decisiones. Sentí como si hubiese alguien mirándome y pensando "a ver cómo sale de esta". Yo debía dar parte de cada paso, porque abajo, si las cosas van mal, tienen que saber cómo termina la canción, es decir, por qué has muerto. Sergei Koriolov (diseñador jefe del programa espacial de la URSS) me dijo: "Nadie sabe dónde vas ni lo que te vas a encontrar. Por eso debemos conocer cada paso". Pero yo no informé por radio. Cuando me preguntaron por qué, dije que como la comunicación era en abierto cualquiera podía estar escuchando y si confesaba que tenía problemas sería un escándalo. El problema sólo se conoció cuando aterrizamos y lo conté.

Yuri Gagarin y Sergei Koriolov.


Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, primer hombre y primera mujer en el espacio respectivamente.


- Ha mencionado a Sergei Koriolov, el diseñador jefe, cuya existencia fue un secreto para Occidente y la URSS no reveló su identidad hasta su muerte. ¿Qué recuerda de él?

Cuando, al final de la Segunda Guerra Mundial, las tropas soviéticas entraron en Alemania, Koriolov fue a la casa de Wernher von Braun (exmilitar alemán de las SS que capitaneó el programa espacial de EEUU tras la guerra) para registrarla. Cuando entraron, el café aún estaba caliente. Los americanos le habían capturado poco antes. Mucho después, le pregunté a Von Braun qué hubiera hecho si hubiera caído en manos de los soviéticos antes que de los estadounidenses. Dijo que hubiera trabajado para los soviéticos, porque lo único que quería era ir contra Hitler, que le había engañado. Dijo: "Me da igual con quién esté mientras sea contra Hitler". La primera vez que se mencionó públicamente a Koriolov fue en 1963, durante la boda de Valentina Tereshkova (la primera mujer en el espacio) y Andrián Nikoláyev (también cosmonauta). Jruschov se refirió a él después de dos o tres vasos de vodka, preguntándole a los astronautas: "¿Dónde está vuestro padre, está aquí o no?" Luego entró Koriolov con Tereshkova y Nikoláyev y brindamos todos juntos. Occidente no sabía nada de todo esto. No sólo tenía la capacidad como ingeniero, sino también la de gran organizador. Von Braun le conoció en un Congreso en Atenas a finales de la década de los sesenta. Le dijo a Koriolov que él también pudo mandar un satélite y enviar al hombre al espacio, pero que no había sido un organizador tan bueno como Koriolov.

- Gagarin fue un joven obrero antes que cosmonauta. Usted es hijo de minero y viajó al espacio dos veces. ¿Echa de menos la URSS?

Aparte de las complicaciones, hoy la vida es mejor en Rusia porque hay más libertad y más cosas dependen de cada persona. Si alguien está dispuesto a trabajar para sacar algo adelante tiene más posibilidades de las que tenía antes. Pero hay que ver las cosas desde diferentes ángulos. La educación era mejor que ahora y además, gratuita. Había más gente con acceso a la educación y el nivel era más alto. La medicina también era gratis. Pero la imposibilidad de abrir negocios retrasó al país.

A la izquierda: Alexei Leonov y su compañero, Pavel Belyaev. A la derecha: Alexei Leonov.


- En aquella época el hombre llegó a la Luna, lo más lejos en el espacio que ha llegado nunca. ¿Qué hace falta ahora para ir más allá?

Un solo país no puede hacerlo. Rusia tiene mucha experiencia en construir sistemas del soporte de la vida, como en la Estación Espacial Internacional. Los sistemas de la antigua estación espacial Mir tenían capacidad para funcionar 14 años. Todavía hoy, incluso EEUU no puede construir sistemas como aquellos. Con las escafandras y los trajes espaciales pasa lo mismo. Los astronautas estadounidenses usan trajes rusos para salir al espacio. En cambio, EEUU tiene muy buenos sistemas informáticos y de control de vuelo. Si queremos lanzar un proyecto a Marte tenemos que combinar ambas tecnologías.

- ¿Qué opina de la situación actual de la exploración espacial, con los transbordadores de la NASA a punto de retirarse y las naves Soyuz' como única opción para llegar al espacio?

La Estación Espacial Internacional funcionará hasta 2020. Por ahora usaremos las Soyuz para llegar hasta allí. Además, en Rusia estamos desarrollando un nuevo tipo de naves, las Rus. Tienen capacidad para cinco personas y pesan unas cinco toneladas. Con ellas queremos llegar a la Luna. A la vez, los estadounidenses están desarrollando nuevos cohetes más potentes.

En la imagen miembros de la nave estadounidense Apolo-18 y la soviética Soyuz-19.


- ¿Cuándo cree que se llegará a la Luna y Marte con esta u otras naves?

A la Luna iremos en diez años. A Marte, en 20, aunque por ahora no hay ningún proyecto concreto para llegar. Sólo hablan de ello los periodistas (risas).

- Ha trabajado durante décadas en un programa secreto. Desde entonces ha llovido mucho, pero ¿hay algún detalle que no haya contado sobre sus dos viajes espaciales?

En la misión Apolo-Soyuz hubo mucha discusión sobre a qué distancia mínima podríamos girar ambas naves la una de la otra. Hasta el último momento los burócratas de la agencia nos dijeron que no podíamos acercarnos a más de 150 metros de distancia. Pero Tom Stafford (comandante de la misión estadounidense) protestó, diciendo que no hacía falta volar tan lejos y que 45 metros bastaban. Estaba empeñado en protestar. Entonces agarré a Stafford, le saqué de la sala y le dije: "Vamos a estar en el espacio, solos, y nadie va a comprobar a qué distancia volamos. Así que hagamos lo que queramos y no se lo digamos a nadie".

Fuente: Publico.es

Alexei Leonov.


Quantum opina:

Leonov es un artista consumado; ha publicado varios libros y algunas obras artísticas. También llevó lápices de colores y papel al espacio, donde esbozó la Tierra y dibujó retratos de los astronautas del Apolo que viajaron con él durante el proyecto de las naves Apolo (EEUU) y Soyuz (URSS). Arthur C. Clarke escribió en sus notas de "2010: Odisea 2" que, después de un examen en 1968 de "2001: Odisea del espacio", Leonov le señaló que la alineación de la Luna, la Tierra y el Sol se muestra en la apertura es esencialmente el mismo que en la pintura de 1967 de Leonov Cerca de la Luna, aunque el encuadre diagonal de la pintura no se repitió en la película. Clarke tuvó un bosquejo autografiado de esta pintura , que hizo Leonov después de la proyección, colgada en la pared de su oficina.

Respecto a su problema con el idioma inglés señalo que "Los exámenes eran terriblemente duros. Comenzamos a estudiar el idioma cuando nos preparábamos ya para el vuelo. Literalmente nos machacaron", dijo Leónov haciendo referencia al primer acoplamiento en el espacio en 1975 de una nave soviética, la Soyuz-19, y una estadounidense, la Apolo-18. En un banquete previo al inicio de la misión, deseó en inglés a sus compañeros "una vida llena de sexo".

"Cometí un error y me hice famoso en todo Estados Unidos. Quería decir "Les deseo una vida llena de éxitos", pero en la palabra "éxitos" me comí un par de letras y en vez de decir "I want to wish you successfull life" dije "I want to wish you sexfull life" ("Les deseo una vida llena de sexo")", explicó Leónov.

Temas relacionados:

- La primera caminata espacial
- Yuri Gagarin, el primer ser humano en alcanzar el espacio
- Cosmonauta ruso afirma no estamos listos para contactos extraterrestres
- Animales al Espacio: un tributo a los primeros seres puestos en órbita



11 abril 2011

Yuri Gagarin, el primer ser humano en alcanzar el espacio




votar


El 12 de abril de 1961, el cosmonauta soviético, Yuri Alekséyevich Gagarin, se convirtió en el primer ser humano en alcanzar el espacio a bordo de la nave Vostok 1. Gagarin nació el 9 de marzo de 1934 en la aldea de Klúshino, en el distrito de Gzhatski de la región de Smolensk. Sus padres eran koljosianos, campesinos de Smolensk desde hacía varias generaciones. Yuri era el tercero de cuatro hermanos; de padre carpintero, su hermana mayor fue la encargada de cuidarle mientras sus padres trabajaban. A Gagarin le describían como un chico inteligente y trabajador.

Fue obrero metalúrgico hasta 1954, año en que se apunta en el aeroclub de la ciudad de Sarátov. Aprendió a pilotar un avión ligero, una afición que cada vez se hizo más intensa. En 1955, tras finalizar sus estudios técnicos, entró en la Escuela Militar de Pilotos de Oremburgo. En 1957 se graduó en una escuela de aviación militar. A finales de 1959 Gagarin presentó una solicitud para ser incluido en el grupo de candidatos a cosmonautas. El 11 de marzo de 1960 empieza a entrenarse.



Había otros 19 jóvenes pilotos de caza que se preparaban para ir al espacio. Gagarin y sus compañeros tuvieron que recorrer un largo camino durante un año, lleno de entrenamientos interminables en cámaras hiperbáricas, cámaras de aislamiento, centrifugadoras y otro tipo de aparatos. Un experimento tras otro, los saltos en paracaídas iban seguidos de vuelos en caza y de entrenamiento.

El cosmonauta soviético Yuri Alekséyevich Gagarin.

El vuelo espacial

Según la European Space Agency (ESA), el vuelo duró 108 minutos. El astronauta ruso, con 27 años de edad, fue puesto en órbita desde la Unión Soviética a bordo de la nave Vostok y realizó una vuelta completa al planeta Tierra. Cuando Gagarin pudo ver nuestro planeta en todo su esplendor desde el espacio pronunció unas palabras que, sin duda, permanecerán por el resto de los tiempos: «Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos».



Durante el vuelo, las autoridades soviéticas creyeron que había una gran probabilidad de que Gagarin no sobreviviera al descenso y decidieron promocionarlo del rango de Segundo Teniente a Mayor. A las 10:20 de aquel día, Gagarin aterrizó en paracaídas en Tajtarova (Siberia) tras salir despedido de la cápsula del Vostok.

Una campesina fue la primera persona en ver la silueta del cosmonauta recubierta por un mono naranja. «¿Vienes del espacio exterior?», preguntó la anciana. «Ciertamente, sí», dijo Gagarin que, para calmar a la campesina, se apresuró a añadir: «Pero no se alarme, soy soviético». Tras su regreso, el astronauta se convirtió en un héroe aclamado por toda la sociedad.

Primera plana del diario "The Huntsville Times" anunciando la entrada al espacio del primer ser humano: Yuri Gagarin.


Propulsor A1 - Vostok 1.


A finales de abril de 1961, Yuri Gagarin empezó su “misión de la paz”, como a veces se suele llamar a su viaje por los distintos países y continentes. En dos años Gagarin visitó 30 países. Gagarin viajó alrededor del mundo para promocionar la hazaña soviética. Trató de adaptarse a la fama pero no lo consiguió.

Al héroe ruso se le impidió regresar al espacio. “Los altos directivos no querían arriesgar la vida de un héroe de la Unión Soviética en otra misión peligrosa”, afirmaba la ESA. A pesar de la negativa para que Yuri Gagarin no volviera a realizar vuelos espaciales, murió 7 años después, durante unas prácticas aéreas con un avión caza.

Estructura y características del Vostok 1.


Ilustración de la secuencia del lanzamiento de la nave soviética Vostok 1, la cual llevaba dentro al cosmonauta soviético, Yuri Alekséyevich Gagarin.


Secuencia de aterrizaje del modulo de descenso del Vostok 1 y la posterior expulsión del cosmonauta a bordo.


Su extraña muerte

El 27 de marzo de 1968, al mando de un MiG-15 biplaza de entrenamiento y acompañado por un instructor, Gagarin se estrelló al noreste de Moscú en circunstancias no aclaradas todavía. Ocurrió en el cielo de la región de Vladímir, al lado del pueblo de Novosiólovo, durante un vuelo de entrenamiento. Poco antes de morir, Gagarin había cumplido 34 años. El expediente acerca de su muerte había sido clasificado como "secreto de Estado" por las autoridades soviéticas. Hoy en día, en el 50 aniversario de su hazaña, el expediente ha sido desclasificado dandose a conocer las conclusiones de la investigación acerca de su muerte:

Según los análisis de las circunstancias del accidente aéreo y los elementos de la investigación, la causa más probable de la catástrofe es una maniobra brusca (del piloto) para evitar una sonda atmosférica. La maniobra brusca causó el ingreso del aparato en una situación crítica de vuelo y su caída en condiciones meteorológicas difíciles.

Cincuenta años después de la hazaña de Gagarin, Rusia ha enviado a la Estación Espacial Internacional (EEI), en homenaje a su astronauta, la nave Soyuz TMA-21 en misión especial, que lleva el nombre del cosmonauta. El trasbordador, que muestra en su casco exterior un retrato multicolor de Yuri dibujado con tinta especial, se acopló a la estación el pasado 7 de abril.

Por Juan Carlos Jiménez


Poster conmemorativo del 50 aniversario de la hazaña de Yuri Gagarin.


Quantum opina:

Con el objetivo de inmortalizar la memoria de Yuri Gagarin, la ciudad de Gzhatsk en la región de Smolensk recibió el nombre de Gagarin. El nombre de Gagarin también lo lleva la Academia de aviación militar en Mónino. Existen monumentos a Gagarin en Moscú, en la ciudad de las Estrellas, en Sofía y, desde abril de 2011, en Londres y Montevideo. El nombre del primer cosmonauta lo llevan también un cráter de la Luna y un planeta menor.

Todos los años la gente conmemora esta fecha llevando flores a su tumba, situada al lado de la muralla del Kremlin, y al monumento erigido en el lugar de su muerte.

la frase ¡Poyejali! (que se traduce como "¡Vámonos!) la dijo Gagarin en el momento del despegue de su nave, Vostok 1. Se convirtió en uno de los símbolos de la era espacial junto a la famosa frase de Neil Armstrong "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad", y además empezó a ser parte de la cultura popular rusa. Se usa antes de iniciar algún trabajo o proyecto, especialmente si es complicado o arriesgado. También ha pasado a utilizarse como brindis.

¡Poyejali Gagarin!

Temas relacionados:

- La primera caminata espacial
- Animales al Espacio: un tributo a los primeros seres puestos en órbita
- ¿Cómo es el aterrizaje de la nave Soyuz ?
- Aniversario del alunizaje del APOLO XII
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (1 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (2 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (3 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (4 de 4)



10 abril 2011

El lado oculto de la Luna 50 años después




votar


La Tierra y la Luna se encuentran en lo que se denomina acoplamiento de marea, de tal forma que la Luna siempre muestra la misma cara hacia la Tierra precisamente porque debido a este acoplamiento tarda lo mismo en girar sobre si misma que en girar alrededor de la Tierra.

Esto debería hacer que desde nuestro planeta sólo pudiéramos ver el 50 por ciento de la superficie de nuestro satélite, pero debido a ciertos movimientos de oscilación en su órbita que se pueden ver desde la Tierra conocidos como libraciones y al efecto del paralaje que se produce cuando alguien la observa desde un punto que no está justo en el que va del centro de esta al de la Tierra en realidad podemos ver hasta un 59% de su superficie.



Pero el 41 por ciento restante de la superficie de la Luna era completamente desconocido hasta que el 7 de octubre de 1969 la sonda soviética Luna 3 pasó por detrás de la Luna y tomó 29 fotografías que mostraban un 70 por ciento del lado oculto de esta.

Dado que en aquella época no existían las cámaras digitales ni nada parecido, las fotografías fueron tomadas en película isocromática de 35 milímetros con sendos objetivos de 200 y 500 milímetros con aperturas de f/5,6 y f/9,5 respectivamente, película que luego fue procesada y escaneada a 1.000 líneas por pulgada a bordo de la propia nave.

Luego, en el camino de vuelta hacia la Tierra, diecisiete de estas imágenes fueron transmitidas en forma de señal de vídeo a tierra, y seis de ellas fueron publicadas, entre ellas esta, el cuadro número 26 de la película, y la primera de las que sobrevivieron a la transmisión y al posterior proceso de selección:

Primera imagen de la cara oculta de la Luna.


Aunque se trató de todo un logro para la tecnología de la época eran, como se puede ver, imágenes muy crudas en las que sólo de podían apreciar los detalles más brutos de la cara oculta de la Luna, aunque ya en su momento permitieron ver que existe una gran diferencia entre las dos caras de la Luna, que se piensa que es debida a que la corteza del lado oculto es más gruesa, lo que dificultaría la salida del magma de su interior, por lo que por eso hay menos mares allí.

Afortunadamente, en los 50 años que pasaron entre en lanzamiento de la Luna-3 y de la Lunar Reconaissance Orbiter de la NASA las cosas han cambiado «un poco», y esta última lleva una cámara conocida como WAC, Wide Angle Camera, Cámara Gran Angular, que cada mes es capaz de fotografiar toda la superficie de la Luna con una resolución de 100 metros por pixel, lo que le permite ofrecernos imágenes como esta, que en realidad es un mosaico formado por algunas de las más de 15.000 imágenes obtenidas entre noviembre de 2009 y febrero de 2011:

La cara oculta de la Luna por la LRO - NASA.


Todo un avance, sin duda alguna, que nos ha permitido conocer un poco más de nuestra compañera de viaje a través del cosmos.

Fuente: Microsiervos

Quantum opina:

La sonda Luna 3 fue una sonda soviética diseñada por el ingeniero Serguéi Koroliov, con la finalidad de realizar un alunizaje suave en nuestro satélite. Fue lanzada el 4 de octubre de 1959, siendo la primera en tomar fotografías de la cara oculta de la Luna. Luna 3 hizo su acercamiento más cercano al polo sur a las 14:16 UT el 6 de octubre de 1959, continuando su camino a la cara oculta. El 7 de octubre, cuando la fotocélula ubicada en la parte superior de la sonda detectó el brillo solar en la cara oculta, inicio la secuencia fotográfica. La primera fotografía fue tomada a las 03:30 UT a una distancia de 63,500 km de la luna, y la última fue tomada 40 minutos después a una distancia de 66,700 km.

Sonda Luna 3.


Se tomaron unas 29 fotografías, cubriendo 70% de la cara oculta. Los intentos de transmitir las imágenes a la Unión Soviética no fueron exitosos en sus inicios, pero a medida que esta se acercaba a la Tierra un total de 17 fotografías (de baja calidad) fueron transmitidas el 18 de octubre. El contacto con la sonda se perdió el 22 de octubre de 1959. Se cree que la sonda se quemo en la atmósfera de la tierra en marzo o abril de 1960, pero pudo también haber sobrevivido y quedar en órbita hasta 1962.

Temas relacionados:

- Científicos creen explicar porqué lado oscuro de la Luna es más elevado
- NASA presenta el mapa más perfecto y detallado de la Luna
- Sonda LCROSS impacta en la Luna
- ¿la Luna es artificial? la hipótesis de Mijail Vasin y Alexander Sherbakov
- Bases que sustentan la hipótesis de que nuestra Luna es artificial (I)
- Bases que sustentan la hipótesis de que nuestra Luna es artificial (II)



28 enero 2011

El desastre del Challenger




votar


El 28 de enero de 1986, la NASA iba a poner en órbita el transbordador Challenger a las 11:38 am hora local. El artefacto explotó 73 segundos más tarde. La tragedia sacudió a un país que veía en directo cómo la nave espacial se desintegraba llevándose por delante la vida de los siete tripulantes, entre quienes destacaba la profesora Christa McAuliffe, la primera civil que viajaba al espacio.

Un cuarto de siglo después, los transbordadores de la NASA se encuentran al borde de la jubilación, y de momento sigue sin estar claro cómo serán las naves futuras con las que EEUU pretende relanzar su programa espacial para llegar a Marte.

El día anterior se habían cumplido 19 años desde que los tres astronautas del Apolo 1 murieran durante unas pruebas de lanzamiento, pero el accidente del Challenger fue el primero tras un despegue. La misión del transbordador hacía el vuelo número 25 de un transbordador espacial y debía haber durado siete días. Junto a la mala suerte del Apolo 1 se sumaron seis retrasos en el lanzamiento, que se terminó fijando para el 28 de enero, día en que fallecieron el comandante Francis Scobee, el copiloto Michael Smith, los especialistas de misión Judith Resnik, Ronald McNair, Ellison Onizuka y Gregory Jarvis, y la profesora Christa McAuliffe.



El accidente segundo a segundo.

Aunque en el momento del despegue los espectadores no se dieron cuenta, los expertos de la NASA explicarían luego que a los 0,678 segundos de despegar, ya se apreciaba en las imágenes una pequeña columna de humo gris oscuro cerca del cohete derecho: los anillos de sellado del tanque se estaban quemando cuando una junta tórica de su cohete impulsor (SRB) derecho falló en su función de estanqueidad.

Entre los segundos 0,836 y 2,5, aparecieron ocho columnas de humo más cada vez más negro, hasta que desaparecieron en el segundo 2,733 cuando la nave se impulsa. Al momento de la ignición el transbordador cabecea 1 m de lado a lado antes de impulsarse, con cada cabeceo escapa el humo negro. El combustible para cohetes estaba enriquecido con viruta de aluminio que le proporcionaba un mayor poder de empuje, probablemente la escoria de aluminio selló momentáneamente la fisura de la junta retrasando la catástrofe.

Las juntas fallaron debido principalmente a la sobrecompresión repetida durante el montaje y que las bajas temperaturas agravaron aún más. Esta anomalía fue advertida por los ingenieros de Morton Thiokol, los fabricantes de las partes del impulsor, se advirtió a la NASA, pero por presión de la misma NASA los ingenieros de Morton Thiokol cedieron y autorizaron el despegue.

El transbordador Challenger.


Cuando el Challenger llevaba 37 segundos en el aire se topó con un viento cortante que duró hasta los 64 segundos. El viento creó fuerzas fluctuantes sobre el transbordador a las que el aparato respondió de tal modo que su sistema de dirección fue el más activo hasta la fecha en una misión espacial. A los 58 s, el transbordador pasó a momento Q (inestabilidad) cuando cruzó por una fuerte corriente de viento, esto abrió nuevamente la junta. Esto hizo que una columna de fuego se escapase del SRB y quemase el tanque de combustible externo (ET). El hidrógeno líquido del tanque externo derramado comenzó a arder, cortando las abrazaderas que mantenían al SRB. El SRB se balanceó y golpeó el ala derecha del Challenger. Esto causó que el montaje completo virase bruscamente y el Transbordador quedó expuesto a fuerzas aerodinámicas incontroladas.

Durante este tiempo (en el segundo 58), apareció la primera llama coincidiendo con una diferencia de presión entre el cohete derecho y el izquierdo, lo que confirmaba que el sellado se había roto. En el 64,660, el fuego había alcanzado el tanque exterior del transbordador, que perdía hidrógeno.

Cuando empezaba el segundo 72, el desastre ya era del todo inevitable y en el 73,124 todos vieron una gran masa de vapor blanco que salía del tanque exterior. El transbordador entonces se vio envuelto en una gigantesca bola de fuego a los 73 s del despegue, desintegrándose casi en su totalidad, emergiendo la cabina intacta de la conflagración.

Tripulantes de la misión STS-51-L, la décima misión del transbordador Challenger.


Sobreviven a la explosión pero mueren al impactar contra el océano.

Los 7 tripulantes fallecieron al impactar la cabina de la nave contra el océano, tras una larga caída de casi tres minutos. Las circunstancias finales de su muerte se desconocen, la comisión investigadora del accidente determinó como ¨poco probable¨, el hecho de que alguno de ellos estuviese consciente al momento del impacto, aunque posteriormente salieron a la luz pública evidencias de que al menos cuatro de los miembros de la tripulación pudieron activar sus sistemas auxiliares de suministro de oxígeno, y que intentaron socorrerse mutuamente.

La cabina fue la única sección de la nave que logró sobrevivir a la terrible destrucción de la explosión, pero no pudo soportar el impacto final contra el océano, desintegrándose junto con sus ocupantes. El módulo de la cabina cayó desde una altura de 15.240 metros, produciéndose así el fatal desenlace. Los astronautas no disponían de paracaídas o equipo de eyección, tampoco tenían un entrenamiento específico para un caso como ese, circunstancias que originaron fuertes críticas a la NASA. La NASA había estimado las probabilidades de un accidente catastrófico durante el lanzamiento (el momento más peligroso del vuelo espacial) en una proporción de 1 a 438.

El Challenger envuelto en una gigantesca bola de fuego a los 73 s del despegue.


Al borde de la jubilación.

Aquel funesto día, el presidente Ronald Reagan dirigió a la nación estas palabras: "[Lo que ha ocurrido] es parte del proceso de explorar y descubrir. Forma parte de correr riesgos y expandir los horizontes del hombre. El futuro no es de los pusilánimes, pertenece a los valientes. La tripulación del Challenger nos estaba llevando hacia el futuro, y nosotros seguiremos su camino".

Pero la catástrofe del Challenger no fue la última tragedia del programa de los transbordadores. El 1 de febrero de 2003, el Columbia estalló cuando atravesaba la atmósfera al regreso de una misión que había durado 17 días. De nuevo, murieron siete astronautas. Sin embargo, a pesar de estos dos dramáticos accidentes, los 'shuttle' nunca dejaron de volar, y el próximo 24 de febrero está previsto el lanzamiento del Discovery, en la que será la penúltima misión de estas veteranas naves de la NASA antes de su jubilación definitiva.

Fuente: El Mundo


Quantum opina:

Este accidente, el más impactante del Programa del Transbordador Espacial, perjudicó seriamente la reputación de la NASA como agencia espacial y la propuesta de la participación de civiles, promulgada por Ronald Reagan y concretada con la maestra de primaria Christa McAuliffe echó por tierra todas las estructuras administrativas y de seguridad. La NASA suspendió temporalmente sus vuelos espaciales hasta 1988.

Diseño original de la junta tórica del cohete impulsor (SRB) que ocasionó el desastre del Challenger.


Cambios realizados a la junta tórica del cohete impulsor (SRB) después del desastre del Challenger.


Una investigación posterior concluyó una serie de errores cometidos:

* La aplicación de baja calidad de los sellos SBR (estireno-butadieno).
* Las temperaturas inusualmente bajas.
* La sobrecompresión repetida de los anillos O durante el montaje.
* La falta de inspección de Control de Calidad por parte de Morton Thiokol.
* La falta de sistemas de verificación por parte de la NASA.
* Subestimación de los ingenieros de Tyco a la posibilidad de accidente.
* Falta de voluntad de la Junta Revisora de Tyco por detener el despegue.
* Falta de un plan de aborto de despegue por descompresiones o anomalías.

Todos estos factores se encadenaron uno a uno y fueron las causantes del desastre. El Challenger fue reemplazado por el transbordador espacial Endeavour que voló por primera vez en 1992, seis años después del accidente.

Temas relacionados:

- Los astronautas de EE.UU. pueden tener que dejar la ISS en 2012
- Evolución del traje espacial 1959 - 2009
- NASA con poco combustible para misiones al espacio
- Nueva amenaza a la capa de ozono: lanzamiento de cohetes espaciales
- ¿ Cómo es el aterrizaje de la nave Soyuz ?
- Obama ve insostenible exploración espacial



19 agosto 2010

Animales al Espacio: un tributo a los primeros seres puestos en órbita




votar


Algunos han nacido allá arriba, otros muchos han muerto. Cientos de animales han formado pareja, han gestado su progenie, se han reproducido y han llevado adelante una vida extraterrestre. Catapultados en naves y estaciones espaciales de todo tipo, se han mareado como los astronautas, se han recuperado de sus heridas y han sobrevivido a aceleraciones que ningún ser humano podría soportar. Se les ha anestesiado, sometido a radiación artificial e insertado implantes. Y todo para demostrar que, lejos de la Tierra, la adaptación de los seres vivos a la ingravidez es posible.

Antes de que el hombre alcanzara la órbita terrestre, circulaba entre la comunidad científica la idea de que los humanos no serían capaces de soportar largos períodos de ingravidez en el espacio. El debate estaba servido y no se sabía a ciencia cierta qué efectos podrían tener sobre las personas. Algunos apuntaban a que el hombre, ante un entorno con condiciones físicas completamente nuevas, simplemente se volvería loco. Otros seres vivos serían los encargados de dar una respuesta.

Los científicos llevan seis décadas utilizando todo tipo de animales para sus experimentos ultraterrestres. A pesar de las pérdidas, que las ha habido, su participación abrió el camino de la exploración espacial, un camino que ningún humano hubiera podido –o querido- iniciar sin los valiosos datos que se recogieron durante y después de sus vuelos. A día de hoy, el número de animales que ha estado en el espacio supera con creces al de seres humanos. He aquí una historia y un pequeño tributo a algunos de los especímenes que más han hecho, aún sin saberlo, por la exploración espacial.

Laika junto a la cápsula que la alojaría dentro de la sonda Sputnik 2.


Laika ostenta el mérito de haber sido el primer ser vivo en alcanzar el espacio exterior. Se sabía de antemano que Laika no sobreviviría al viaje.


Las moscas de la fruta fueron las pioneras, y ya desde los años cuarenta se las envió a más de cien kilómetros de altura en globos aerostáticos y en la cabeza de cohetes V2, más conocidos por su poder destructor durante la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco la tripulación se fue ampliando a roedores y pequeños monos. La idea era estudiar los posibles daños que la radiación podía causar sobre ellos a gran altitud.

Los perros fueron los primeros animales de peso en ir al espacio. Los soviéticos les eligieron por considerarlos lo suficientemente dóciles e inteligentes, además de ser una figura muy respetada por la cultura popular rusa. Entre su particular "casting canino", los perros callejeros destacaron como los más resistentes. Para desvelo de los científicos, más de uno se escapó justo antes de los primeros lanzamientos suborbitales, provocando redadas de búsqueda y retrasos.

De entre todos, Laika ostenta el mérito de haber sido el primer ser vivo en alcanzar el espacio exterior. Recogida en las calles de Moscú, la fotogénica perrita sólo contaba con billete de ida, y apenas dio cuatro vueltas a la Tierra antes de fallecer como consecuencia del recalentamiento de la cápsula y del estrés. La realidad era que el Sputnik 2 que la alojaba no estaba preparado para una reentrada segura en la atmósfera terrestre, por lo que se sabía de antemano que Laika no sobreviviría al viaje. Los científicos soviéticos planearon envenenarla progresivamente durante su estancia en la cápsula, pero su muerte no siguió el plan establecido. El caso es que sólo resistió unas cinco horas tras el despegue, y la causa de su fallecimiento no fue revelada hasta décadas después de que se produjera el vuelo. Su hazaña sirvió entonces para cautivar la imaginación del mundo entero. La inmolación del can demostró además que era posible que un organismo soportase las condiciones de microgravedad, allanando así el camino a la participación humana en los vuelos espaciales.

Belka y Strelka (Blanquita y Flechita en español) fueron las primeras en sobrevivir, de una docena de perros que enviaron al espacio después de la muerte de Laika.


Los chuchos Veterok y Ugolyok (Brisita y Ámbar en español) ostentan el récord canino con 22 días en el espacio.


Tras Laika, la Unión Soviética enviaría una docena de perros más, de los cuales sólo ocho regresarían vivos a la Tierra. Belka y Strelka –Blanquita y Flechita, en español- alcanzarían también la fama por ser las primeras en sobrevivir a su periplo espacial en 1960, mientras que los chuchos Veterok y Ugolyok –Brisita y Ámbar- aún ostentan el récord canino de haber pasado 22 días en el espacio y volver ladrando.

Por su parte, los americanos pujaron por alcanzar a los rusos en la carrera espacial con nuestros parientes más cercanos: monos y chimpancés. Primates como nosotros, se valoró su capacidad para ejecutar órdenes sencillas y resolver problemas, además de compartir características anatómicas. Como en el caso de los soviéticos, los primeros lo tuvieron más crudo: en 1948, el mono Albert no sobrevivió, y no fue hasta diez años después cuando los pequeños Baker y Able, de 300 gramos y tres kilos respectivamente, completaron su misión con éxito tras haber sido encapsulados en la cabeza de un misil lanzado a casi 500 kilómetros de altitud.

En enero de 1961, Ham se convirtió en el primer primate en órbita. Nacido en África y con tan sólo cuatro años de edad, experimentó unos seis minutos de ingravidez que le catapultaron a la fama. El "astrochimpancé" fue entrenado para presionar determinados botones que le evitaran leves descargas de castigo. Durante el vuelo, su tiempo de respuesta fue muy similar al de tierra, lo que demostró que su capacidad de acción y raciocinio estaba intacta. Tras una misión algo accidentada, con problemas técnicos y alteraciones en el plan inicial de vuelo, Ham amerizó en medio del Atlántico con apenas un golpe en la nariz y algo deshidratado.

Albert, murió por sofocación al momento de ser lanzado al espacio en 1948.


Albert II fue lanzado al espacio el 14 de Junio de 1949. Desafortunadamante murió al impactar en su descenso.


Los pequeños Baker y Able fueron encapsulados en la cabeza de un misil que fue lanzado a casi 500 kilómetros de altitud y... sobrevivieron.

Su viaje dio paso al primer astronauta de la NASA, el estadounidense Alan Shepard, cuatro meses después. Ham fue trasladado después al zoo de Washington y disfrutó una vida de lujo y fama televisivos. Numerosos monos de diferentes especies fueron enviados al espacio en la década de los sesenta por Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia, la mayoría anestesiados y con implantes para monitorizar su estado vital.

Los franceses sentían predilección por los felinos, así que dos gatos cambiaron las vistas desde los tejados parisinos por una aventura espacial de más altura. Lanzado desde Argelia, el gato Félix sobrevivió a su viaje en 1963 a pesar de tener electrodos implantados en su cerebro para medir los impulsos neuronales. El segundo de ellos no corrió igual suerte.

En la lucha entre gato y el ratón, el último siempre ha ganado en el espacio. Cientos de ratones y ratas han experimentado la microgravedad desde los años 50. Los americanos comenzaron lanzando un ratón a 137 kilómetros en la cabeza de un misil, y tanto la Unión Soviética como China seguirían su ejemplo. La primera rata en hacerlo se llamaba Héctor, y consiguió alcanzar el espacio gracias a los franceses en 1961. Los roedores resultan interesantes para los científicos por su rápida capacidad de adaptación. Al contrario que otros animales, en apenas cinco minutos parecen flotar a sus anchas en las cápsulas espaciales.

Ham se convirtió en el primer primate en órbita.


Ham amerizó en medio del Atlántico con apenas un golpe en la nariz y algo deshidratado.


Los únicos inconvenientes aparecen en la fase de reproducción. La Unión Soviética llevó a cabo numerosos experimentos con ratas embarazadas. En una tercera parte de los casos, el embrión no se adhería al útero e, incluso cuando todo iba bien, la madre perdía mucho peso y el feto sufría problemas de desarrollo. Debido a que el calor de los cuerpos se dispersa rápidamente en el espacio, los bebés rata sufrieron problemas a la hora de localizar las mamas, alimentarse y encontrar el refugio de sus madres. En los varones, el peso de los testículos se redujo y disminuyó la concentración de espermatozoides.

Después del alunizaje del Apollo 11, el papel de los animales se limitó al estatus de "carga biológica". La variedad de especies aumentó exponencialmente, y se incluyeron peces, conejos, cucarachas, grillos, amebas, avispas, tritones, serpientes, ranas… Sin embargo, los animales no volvieron a las portadas de los periódicos. La excepción fue la noticia protagonizada por dos arañas comunes a bordo de la estación espacial estadounidense Skylab. Las arañas usan su propio peso para determinar la cantidad de seda que usar en la telaraña, por lo que se desconocía cuál sería su reacción en ausencia de gravedad. Aunque sus primeros intentos fueron fallidos, con algo de práctica Arabella y Anita consiguieron tejer su red una y otra vez durante dos meses. Los pasajeros arácnidos deshicieron su primer trabajo en busca del éxito. Los científicos quedaron asombrados con semejante cambio de actitud.

Insectos como las mariposas, en cambio, no lo llevan tan bien. Fue hace poco, en noviembre de 2009, cuando nacieron las primeras mariposas extraterrestres de la historia. Estas "mariposanautas" de la especie Monarca sobrevivieron a la etapa de crisálida y emergieron como adultas en la Estación Espacial Internacional. La metamorfosis se produjo al completo, pero las pobres no pudieron volar. Las condiciones de baja gravedad las arrastraron a caóticos y fugaces vuelos, condenadas a golpearse contra la caja de plástico que constituía su hogar ultraterrestre. Su aventura espacial duró 25 días.

El Coronel John P. Stapp (izquierda) revisa junto al ingeniero Charles Wilde (derecha) la cápsula espacial que albergará al ratón Mice.


Los franceses pusieron en órbita al gato Félix que sobrevivió a su viaje en 1963.


Las arañas Arabella y Anita fueron enviadas al espacio en enero 1973.


Varios peces han visitado el espacio en contenedores de agua presurizados (si no, ¡la microgravedad les jugaría una mala pasada!) y se ha comprobado que nadan invariablemente en círculos. Para ellos, no hay arriba o abajo. Cuando estás en el espacio, el cuerpo tiene masa pero no peso, de modo que la ingravidez trastorna el sentido de la orientación. Un pez de la especie mummichog fue el primero en "navegar" por el espacio en los años 70, y le siguieron otros tantos peces sapo, peces cebra y killis japoneses.

Los oídos internos de los peces poseen gran sensibilidad al movimiento. Gracias a ellos, los científicos pretenden averiguar más sobre los mareos de los astronautas y prever si una estancia prolongada en el espacio podría crear daños permanentes en el oído. Además, resultan muy útiles a la hora de investigar la pérdida de masa ósea en el espacio –del orden de un uno por ciento al mes- y encontrar tratamientos contra la osteoporosis.

Los soviéticos se fijaron en el lento metabolismo y la longevidad de las tortugas rusas, oriundas de la estepa central asiática. Sus ventajas a la hora de enfrentarse a la aventura espacial respecto a otros animales estaban claras: no necesitan una gran cantidad de oxígeno, pueden pasar varios días sin comer y son capaces de entrar en estado de letargo. De hecho, poseen dos récords espaciales. En 1968, una tortuga rusa se convirtió en el primer animal en viajar al espacio profundo, orbitar la Luna y volver sana y salva a la Tierra. Y hace 35 años que ningún miembro del reino animal ha podido batir su marca de vuelo de larga duración: varios ejemplares permanecieron ni más ni menos que 90 días en el espacio.

Hoy en día, cada vez son menos los animales que viajan al espacio y, cuando lo hacen, están sujetos a todo tipo de cuidados. Tras años de servicio a la ciencia, el ser humano parece haber aprendido que su vida merece un respeto. Y aunque nuestros compañeros del planeta Tierra no han elegido su destino cósmico, siempre hay excepciones. En el último vuelo de una nave Apollo, en 1975, los astronautas alertaron al centro de control de Houston sobre la presencia de un tripulante inesperado: un enorme mosquito procedente de las lagunas de Florida. Después de todo, en las naves espaciales también hay polizones.

Por Nadjejda Vicente Cabañas
Periodista científica especializada en el espacio y autora del libro “La cuenta atrás”.

Fuente: Caos y Ciencia


Quantum opina:

Rusia anunció recientemente que reiniciará sus programas de investigación del comportamiento de los animales en el espacio a partir de mayo del 2012, cuando será lanzado el primer satélite de la serie 'Bion-M'". Para 2013 tienen previsto lanzar otra nave, la Fotón-M, con pequeños animales, que pasarán en el espacio dos meses. Para el 2015 y 2020 están previstos los vuelos de los laboratorios espaciales 'Oka-T-MKS' que a lo largo de cinco años se acoplarán periódicamente a la Estación Espacial Internacional (SSI).

En 2016, 2018 y 2020, Rusia planea lanzar al espacio mininaves con organismos vivos a bordo, que orbitarán a 200.000 kilómetros de la Tierra, es decir, en el espacio interplanetario. Los primeros habitantes de estas pequeñas naves espaciales serán ratones, lagartijas, caracoles y microorganismos, que vivirán en órbita durante treinta días.

Temas relacionados:

http://quamtum.blogspot.com/2010/04/apolo-xiii-houston-tenemos-un-problema.html
http://quamtum.blogspot.com/2010/03/hoy-se-cumplen-45-anos-de-la-primera.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/11/hoy-se-cumplen-40-anos-del-apolo-12.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/07/cronica-de-un-viaje-fantastico-apolo-xi.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/03/evolucion-del-traje-espacial-1959-2009.html



15 abril 2010

APOLO XIII: ¡Houston, tenemos un problema!




votar


El sábado 11 de abril de 1970 la misión denominada Apolo XIII (Apollo 13) despegó del Centro Espacial Kennedy a las 19:13 UTC. La misión tenía como objetivo llevar a la superficie lunar a dos seres humanos, que serían el quinto y sexto de la historia en lograr ese hito, alunizando en la región Fra Mauro. A los cinco minutos de vuelo, los astronautas notaron una vibración. Una explosión de los tanques de oxígeno a bordo de la nave obligó a la tripulación a abortar la misión y orbitar alrededor de la Luna sin poder lograr su cometido.

Abordo se encontraban los astronautas Jim Lovell (Comandante), Jack Swigert (Piloto del módulo de mando) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar). En el trayecto a la Luna y tras 55 horas desde el inicio de la misión, la tripulación participó en un programa de televisión en vivo que duró 49 minutos y que mostraba la comodidad con la que se podía vivir en el espacio. Nueve minutos después de finalizado el programa, Swigert fue autorizado a agitar los tanques de oxígeno, entonces el tanque Nº 2 explotó causando que el tanque Nº 1 fallara.

Las células de combustible que proporcionaban electricidad, agua, oxígeno y luz fallaron, mientras los astronautas se encontraban a 320.000 km de distancia de la Tierra (dos tercios del trayecto a la Luna). La explosión dejó al descubierto un lado del módulo de servicio y una estela de restos. Swigert, después de observar una luz de advertencia acompañada de un estallido, fue quien exclamó la famosa frase "Houston, tenemos un problema". La hora: 21:08 del 13 de abril de 1970.

Emblema de la misión Apollo XIII.


Tripulación original: astronautas Jim Lovell (Comandante), Ken Mattingly (descartado de la misión) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar).

Los científicos del Centro Espacial creyeron en un primer momento que un meteorito había chocado contra el aparato, a más de 200.000 millas de distancia de «casa», paralizando su electricidad, sus tanques de oxígeno y sus comunicaciones, «cortando los cordones umbilicales con la Tierra y su atmósfera». Sin embargo, la tensión alcanzada en la Tierra por la crítica situación de aquellos viajeros espaciales era enorme. El mundo entero era testigo de una posible tragedia espacial.

Houston ordenó que dos de los tripulantes se refugiaran en el módulo lunar, dejando a un hombre solo en la cabina de mando para conducir el vehículo, «con la posible precisión, guiándose en las estrellas; manteniéndolo aprovisionado del oxígeno generado por el módulo lunar, para dar una única vuelta a la Luna y lanzarse a la Tierra».

La eliminación del dióxido de carbono y el encendido de motores.

Teniendo en cuenta que el módulo lunar estaba diseñado para mantener dos personas por dos días y se le estaba requiriendo mantener con vida a tres personas durante cuatro días, la contaminación resultaba un problema. Un día y medio después del incidente, las luces de advertencia del nivel de contaminación por CO2 avisaron que se estaba llegando a niveles peligrosos.

Filtro creado por los ingenieros de la NASA utilizando desechos de bolsas de plástico, cartones y cinta adhesiva para controlar la contaminación por CO2.


Fotografía del Módulo de servicio dañado.


Los recipientes que contienen hidróxido de litio, material químico que elimina el dióxido de carbono de la cabina, eran de forma cuadrada en el módulo de comando y redonda en el módulo Lunar, no habia manera de interconectar los recipientes. Desde tierra, los ingenieros idearon y explicaron a los astronautas la forma de adaptar dichos recipientes con bolsas de plástico, cartones, cinta adhesiva y demás material que llevaban a bordo.

Para que la nave aumentara su velocidad, saliera de la órbita lunar y enfilara con suficiente velocidad en trayectoria hacia la Tierra era necesario realizar un encendido de motores en un momento en el que la Luna se interponía entre la Tierra y la nave. Esta labor era un punto de suma importancia y tenía que ser realizada con extrema exactitud, cualquier fallo provocaría que los tripulantes perdieran la trayectoria correcta y nunca regresaran a la Tierra. Pero, para suerte de todos, el astronauta Ken Mattingly, que había sido descartado de la misión, acudió a los simuladores del centro espacial y después de varias pruebas de ensayo y error logró obtener energía adicional para la etapa de reingreso.

Faltando cuatro horas para el amerizaje, la tripulación abandonó el módulo lunar; al separarse la cápsula de reingreso del módulo de comando y todavía acoplada la cápsula al módulo lunar, se pudo apreciar y fotografiar el averiado módulo de comando. Tres horas más tarde, la tripulación amerizó perfectamente en el Océano Pacífico cerca de Samoa, el 17 de abril de 1970 para júbilo del centro espacial y para el mundo. El módulo lunar y el módulo de servicio se desintegraron al ser atrapados por la gravedad terrestre y el intenso calor de la reentrada pocas horas después.




En la secuencia se muestran los momentos de rescate de los astronautas en el Océano Pacífico cerca de Samoa.


El fallo... un cortocircuito

En 1965 el módulo de comando había sufrido varias modificaciones para su mejora, las cuales incluían el elevar el voltaje permisible de los calefactores en los tanques de oxígeno de 28 a 65 V de corriente continua. Desafortunadamente, los termostatos interruptores de dichos calefactores no fueron modificados para adaptarse al aumento de voltaje. Durante la prueba final en la plataforma de lanzamiento, los calefactores estuvieron encendidos durante mucho tiempo, esto sometió al cableado adyacente a los calefactores a muy altas temperaturas (aprox. 500 °C) provocando un severo degradado en el aislamiento de teflón. Los termostatos empezaron a operar con 65 V quedando soldados por el voltaje y la temperatura, lo que provocó un cortocircuito.


Quantum opina:

Hace 40 años se vivieron momentos de enorme tensión, miedo y caos que hicieron al mundo entero fijar su mirada en lo que pasaba allí arriba, en las estrellas. El presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, viajaba de urgencia al Centro de Vuelos Espaciales de Goddard para seguir al minuto los intentos de rescate. En el Capitolio, el Senado aprobaba unánimemente una resolución pidiendo que el país dirigiera, «sin distinción de religiones, una plegaria a los cielos para el feliz retorno de los astronautas».

Christopher Kraft, ingeniero de la NASA, declaró la situación de aquellos tres hombres como «la más seria conocida en vuelos tripulados». «Si podemos hacerles volver a la Tierra –agregaba– no puede decirse que la misión haya sido un fracaso». La tripulación se deshidrató y todos perdieron peso: Lovell adelgazó 7 kg y entre los tres perdieron un total de 16 kg, casi un 50% más que cualquier tripulación anterior.

El alunizaje estaba previsto para el 15 de abril de 1970. el amerizaje aconteció el 17 de abril de 1970 a las 18:07:41 UTC. La duración de la misión fue de 5 días 22 h 54 min 41 s.

Los tripulantes rescatados: los astronautas Jim Lovell (Comandante), Jack Swigert (Piloto del módulo de mando) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar).


La tripulación del Apolo 13 al momento de ser condecorados por el entonces presidente de los EEUU Richard Nixon.


«Ha sido la jornada más excitante de mi vida», dijo Nixon antes de condecorar a los tres astronautas. Como nota curiosa, en la fase final de entrenamiento de los tripulantes de la misión, faltando una semana para el lanzamiento, ocurrió un hecho inesperado: el astronauta Ken Mattingly fue sacado de la misión por posible sospecha de estar incubando dentro de su cuerpo la enfermedad de la rubeola (sarampión), cuando dias antes el astronauta Charles Duke (miembro de la tripulación suplente del Apollo 13 junto a John Young y Jack Swigert) compartió junto a sus compañeros en su hogar donde se encontraba su hijo que posteriormente estaba padeciendo dicha enfermedad.

Sin quererlo había expuesto a sus compañeros y a la tripulación titular al sarampión, sin embargo, todos habían padecido la enfermedad y generado anticuerpos excepto Ken Mattingly, los médicos de la NASA pronosticaron que padecería la fiebre cuando se hallara en órbita lunar mientras Lovell y Haise caminaran en la superficie. En su lugar colocaron al astronauta y novato Jack Swigert, integrante de la tripulación suplente. Mattingly fue quien desde un simulador en tierra ayudo a los científicos a desarrollar la logistica de encendido del módulo para su reingreso a la Tierra. Mattingly no llego a padecer la enfermedad.

Meses después (el 31 de enero de 1971) una nueva misión, el Apolo 14, logra alunizar con éxito en la superficie lunar, dejando sobre la superficie de nuestro satélite un paquete conteniendo la Biblia en microfilm, así como el primer versículo del Génesis en 16 lenguas.

Temas relacionados:

- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (1 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (2 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (3 de 4)
- Crónica de un viaje fantástico: APOLO XI rumbo a la Luna (4 de 4)
- El alunizaje del APOLO XII
- La primera caminata espacial



Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.