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10 agosto 2013

No hay peligro alguno. Inversión del campo magnético del Sol pasará inadvertida en la Tierra




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La inversión del campo magnético del Sol que, según la NASA, finalizará en tres o cuatro meses pasará inadvertida para la Tierra, declaró hoy el experto ruso Serguéi Bogachov, colaborador del Instituto de Física Lebedev.

Bogachov no está seguro de que los métodos modernos sean fiables para detectar fenómenos tan sutiles como este cambio de polaridad. “Y aun suponiendo que es real el proceso del que hablan investigadores estadounidenses, no hay peligro alguno,  pues todas las explosiones y tormentas magnéticas guardan relación con el campo de manchas solares, no con el campo global del Sol”, dijo.





El experto en física solar Todd Hoeksema, de la Universidad de Stanford, EEUU, afirmó "Parece que nos quedan tres o cuatro meses para completar la inversión del campo magnético solar. Este cambio provocará un efecto dominó en todo el sistema solar".

La inversión de los campos magnéticos (los polos del norte y del sur) se producirá justo en el pico de la actividad solar como resultado de los procesos de reestructuración de su dinámica. Sin embargo, los científicos afirman que no hay razones de preocupación para el ser humano, ya que la actividad solar está sujeta a ciclos de 11 años, cuando la dinamo magnética interna del Sol se reorganiza en momentos de máxima actividad.





A diferencia del campo magnético terrestre, formado en el centro planetario, el del Sol se forma principalmente en la superficie. Las manchas solares son su manifestación más fuerte, mientras que el campo magnético global es casi 5.000 veces más débil, según Bogachov.

“El campo magnético solar se debilita, disminuye a cero y luego vuelve a aparecer con la polaridad invertida, es un elemento normal del ciclo solar”, explicó otro físico de Stanford, Phil Scherer, citado por la NASA.

Los datos de la serie de las observaciones de la NASA muestran que los hemisferios del Sol por ahora no se mueven en sincronía hacía el cambio: el polo norte ya está mostrando señales de estar listo y el polo sur solo trata de alcanzarlo.  "Sin embargo, pronto los dos van a cambiar la polaridad y a comenzar otro ciclo solar", concluye Scherer.

Fuente: RIA Novosti


El campo magnético del Sol se forma principalmente en la superficie.  Las manchas solares son su manifestación más fuerte.


Quantum opina:

Cuando se habla de inversiones del campo magnético solar, se refiere más concretamente al momento de transición donde el campo magnético del sol adquiere una rotación lenta que induce una corriente eléctrica. La corriente en sí es pequeña, sólo una diez mil millonésima parte de un amperio por metro cuadrado (0,0000000001 amps/m2), pero de gran magnitud pues su intensidad de corriente fluye a través de una región de 10.000 kilómetros de espesor y posee miles de millones de kilómetros de ancho. Eléctricamente hablando, toda la heliosfera está organizada alrededor de este manto magnético.

Durante inversiones del campo, este manto se hace muy ondulado. Como la Tierra gira alrededor del Sol, nos sumergimos dentro y fuera del manto actual. Las transiciones de un lado a otro puede despertar tormentas espaciales alrededor de nuestro planeta. 

Al acercarse la inversión del campo, los datos de Wilcox (uno de los pocos observatorios del mundo dedicados a monitorear los campos magnéticos del sol) muestran a los dos hemisferios del Sol fuera de sincronía. No es que los polos vayan a desaparecer y después aparecer, estos simplemente se desplazaran hasta alcanzar la posición del Polo opuesto; Una vez logrado el cambio, comenzará la segunda mitad del máximo Solar.

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01 diciembre 2012

El paleontólogo Jack Horner está cada vez más cerca de crear un dinosaurio




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Hace unos años (2009) salió a la luz pública una noticia que dejo atónitos a todos. La misma fue protagonizada por el renombrado paleontólogo Jack Horner, quien ha pasado su carrera tratando de reconstruir dicho dinosaurio. Sus investigaciones se basan en el hallazgo de unos fósiles con vasos sanguíneos extraordinariamente bien conservados y tejidos blandos.

Nos referimos al descubrimiento que se hizo a principios del 2009 de dos nuevos “dinosaurios”. El primero, bautizado con el nombre de Anchiornis huxleyi , le faltaban la cabeza, el brazo derecho y parte de la cola. Su tamaño estimado era de unos 34 centímetros de longitud y 110 gramos de peso, lo que lo convierte en el dinosaurio más pequeño conocido. El fósil, con una antigüedad de 155 millones de años, data de finales del Jurásico, y muestra débiles rastros de plumas. Fue clasificado dentro del grupo de los antepasados directos de las aves, con lo que se convertía en el ave más antigua conocida, desbancando a otro fósil conocido como Archaeopteryx, que apareció 5 millones de años más tarde.

El fósil "Anchiornis huxleyi".


El fósil "Anchiornis", un ejemplar completo al cual se le pueden observar las huellas de las plumas.


El segundo es un ejemplar completo de Anchiornis, mejor conservado y al cual se le pueden observar las huellas de las plumas (visibles) que cubrían todo su cuerpo. Las patas delanteras, las traseras y la cola están cubiertas de plumas largas, igual que en Archaeopteryx, pero las plumas no son asimétricas como en éste, sino simétricas, lo que indica que Anchiornis no podía volar. Análisis y estudios del cráneo de Anchiornis indicaron que no se trata de un antepasado de las aves, como se creía, sino que pertenece al grupo de los troodóntidos. Los troodóntidos, junto con los dromeosáuridos (grupo al que pertenecen los famosos velocirraptores), forman el grupo de los deinonicosaurios , dinosaurios bípedos carnívoros dotados de una larga uña en forma de hoz en las patas, que son los parientes más próximos de las aves. Todos ellos, aves y deinonicosaurios, forman el grupo denominado paraves o eumanirraptores.

El caso es que el Dr. Jack Horner señala que es posible traer de vuelta a estos seres tomando descendientes vivos de los dinosaurios (en este caso pollos) y modificándolos genéticamente para reactivar rasgos ancestrales. “Estoy buscando a un investigador postdoctoral. Concretamente, un postdoctorado que sepa mucho sobre la biología del desarrollo y, además, también sea experto en aves”, señalo.

Imagen que ilustra el posible plumaje de este antepasado de las aves.
Reproducción a escala del "Anchiornis".


El procedimiento que realizarán será utilizar un embrión de gallina, y mediante ingeniería genética reactivarán los genes atávicos del ADN para devolver características que perdió en su evolución de dinosaurio a ave. Para lograrlo es necesario encontrar tres genes en concreto, unos que activan el tamaño, otro que permite que haya o no dientes y por último los genes que transformaron las garras originales en alas.

“Se trata de alterar los niveles de determinadas proteínas reguladoras de la expresión genética, en concreto de aquellas que han suprimido esas características dinosaurianas en las aves. Las aves son dinosaurios, llevan su mismo ADN, así que lo que hacemos es intentar que de un dinosaurio salga otro dinosaurio.” señaló Horner a ABC.

Algunos terópodos avanzados tuvieron plumas. Recientemente, se ha podido inferir el color de su plumaje a partir de los restos de melanosomas.
Terópodos es un suborden de dinosaurios saurisquios que vivieron desde el Triásico superior hasta el Cretácico superior. No obstante la extinción de finales del Cretácico, este orden ha pervivido hasta nuestros días bajo la forma de las aves modernas, sus directos descendientes.


De acuerdo al científico, hasta ahora solo han encontrado aquellos que definen que tenga o no dientes, por lo que continúan buscando los otros dos. Según explica, si los encuentran y todo resulta bien, el animal resultante sería una gallina con dientes y garras.

Horner estima que a futuro será posible devolver a la vida a cualquier dinosaurio miembro del grupo de los terópodos, ya que las aves descienden de ellos.

Fuente: Discovery Magazine

El casuario es conocido como ‘dinosaurio vivo’, por sus piernas y linaje prehistórico.

Quantum opina:

El Dr. Horner no es el único científico que se ha expresado a favor de esta posibilidad. Hans Larsson, profesor de la Universidad McGill de Montreal quiere reproducir pollos con características de dinosaurios modificando genéticamente los embriones. Sus estudios demostraron como los cambios evolutivos que sufrieron las antiguas colas de los reptiles se reflejan en los embriones de pollo. Un embrión de pollo de dos días de edad presenta 16 vértebras (como las colas de los reptiles) y, a medida que se va desarrollando, la cola se va acortando hasta quedar en 5 vértebras.

Sin embargo, existe un problema que hay que salvar para lograr éxito en tan arriesgada empresa. Hace un par de meses la Universidad Murdoch en Australia, llevo a cabo un experimento que ha echado por tierra cualquier esperanza de traer de regreso cualquier especie extinta que hubiera muerto hace más de 521 años.

El origen de la fecha tan precisa tiene que ver con la naturaleza del experimento que consistió en la extracción de material genético de la médula de huesos de un ave gigante llamada moa, que vivió en Nueva Zelanda hasta su extinción alrededor del año 1,400 de nuestra era debido a la cacería.

Dr. Mike Bunce de la Universidad Murdoch en Australia

Los investigadores Mike Bunce y su colega Morten Allentoft encontraron que a medida que pasaba el tiempo, el ADN de la médula ósea (quizá el más protegido en un organismo al estar rodeado de hueso) se desbarataba hasta ser imposible su recuperación. Según los resultados del estudio (publicados este mes en la revista británica Proceedings) aquellos restos con más de 521 años después de la fecha de muerte, el material genético habrían perdido la mitad de su información (por lo cual habrían perdido su utilidad como fuente de información) y en 6.8 millones de años el ADN se habría desintegrado por completo.

Sin embargo, el científico australiano acotó que es probable que se pueda extraer una pequeña cantidad significativa de ADN de restos de alrededor de un millón de años de antigüedad conservados en ambientes gélidos y "hacer algo con ellos". Por otra parte, existen otras dificultades para extraer el ADN de insectos conservados en ámbar. Por una parte, los insectos tienden a desintegrarse por su estado de descomposición y el ADN suele estar contaminado e incompleto.

Al parecer el proceso de descomposición luego de la muerte, la humedad del terreno y la exposición a los rayos ultravioleta y al oxígeno son responsables de la degradación del frágil material genético residente dentro de las células, por lo que, las fantasías de volver a la vida animales y ancestros humanos han quedado cancelados definitivamente del mundo real y confinados al mundo de las novelas y películas de ciencia ficción.

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24 junio 2012

Voyager 1 está en el borde de nuestro sistema solar




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Datos de la nave Voyager 1 indican que esta venerable exploradora del espacio profundo ha encontrado una región en el espacio donde la intensidad de las partículas cargadas procedentes de más allá de nuestro sistema solar, ha crecido de una forma bastante marcada. Los científicos de la Voyager que observan este rápido incremento se están acercando a una conclusión inevitable, y a la vez histórica: el primer emisario de la humanidad hacia el espacio interestelar está en el borde de nuestro sistema solar.

“Las leyes de la física dicen que algún día la Voyager se convertirá en el primer objeto construido por el ser humano que se adentre en el espacio interestelar, pero todavía no sabemos cuándo será ese día,” dijo Ed Stone, científico del proyecto Voyager en el Instituto Tecnológico de California en Pasadena, California. “Los últimos datos indican que estamos claramente en una nueva región donde las cosas cambian más rápidamente. Es muy emocionante. Nos estamos acercando a las fronteras del Sistema Solar.”

La Heliosfera es una burbuja magnética en cuyo interior se encuentran los planetas de nuestro Sistema Solar. El límite que impone la burbuja se llama heliopausa. La capa que separa a la heliopausa del frente de choque de terminación se llama heliofunda.


Los datos, que tienen que realizar un viaje de 16 horas y 38 minutos (17800 millones de km) hasta llegar a las antenas de la Red de Espacio Profundo en la Tierra, detallan el numero de partículas cargadas medidas por los dos telescopios de altas energías a bordo de esta nave, que está a punto de cumplir su 35 aniversario. Estas partículas energéticas fueron generadas en explosiones de supernova de algunas de las estrellas de nuestro vecindario.

“Desde enero de 2009 a enero de 2012, ha habido un aumento gradual de alrededor del 25% en la cantidad de rayos cósmicos galácticos que la Voyager ha detectado”, dijo Stone. “Más recientemente, hemos visto una escalada rápida en esa parte del espectro electromagnético. Desde el 7 de mayo, los rayos cósmicos han aumentado un 5% en una semana y un 9% en un mes.”

Ubicación, no a escala, de las sondas más lejanas de la Tierra.


Este marcado aumento es uno de los tres conjuntos de datos que se necesitan para afirmar que estamos ante una nueva era de la exploración espacial. La segunda medida importante de los dos telescopios de la nave es la intensidad de partículas energéticas generadas dentro de la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que el Sol produce a su alrededor. Si bien ha habido un lento descenso en las mediciones de estas partículas energéticas, no han disminuido vertiginosamente, como cabría esperar cuando la Voyager atraviese finalmente las fronteras de nuestro sistema solar.

El último conjunto de datos que los científicos creen que revelarán un mayor cambio, es la medición de la dirección de las líneas de campo magnético que rodean a la nave. Mientras la Voyager siga dentro de la heliosfera, estas líneas irán de este a oeste. Cuando salga al espacio interestelar, el equipo espera que la Voyager encontrará que las líneas de campo magnético se orientarán en una dirección más de norte-sur. Estos análisis durarán semanas, y el equipo de la Voyager está ahora mismo analizando los números del último conjunto de datos.

Vista real de como es observada la Tierra desde la ubicación actual de la sonda Voyager, en la frontera del Sistema Solar.


“Cuando se lanzó la Voyager en 1977, la era espacial tan sólo tenía 20 años,”, dijo Stone. “Muchos de los que estábamos en el equipo sonábamos con alcanzar el espacio interestelar, pero realmente no sabíamos cuán largo podría ser ese viaje, o si estos dos vehículos, en los que invertimos tanto tiempo y energías, podrían seguir operando lo suficiente para alcanzarlo.”

Lanzados en 1977, las Voyager 1 y 2 siguen en buena forma. La Voyager 2 está a más de 14700 millones de kilómetros del Sol. Ambas naves operan como parte de la Misión Interestelar Voyager, una misión extendida para explorar el sistema solar exterior y más allá. Las Voyager de NASA son los dos representantes más lejanos de la humanidad y de su deseo de explorar.

Fuente: NASA

Ilustración de la burbuja que envuelve al Sistema Solar. Se nota además las dos naves Voyager.


Quantum opina:

Esta concepción artística muestra a las Voyager explorando una región turbulenta del espacio conocida como la heliopausa, la capa exterior de la burbuja de partículas cargadas que rodean nuestro sol. Después de más de 33 años de viaje, las naves Voyager pronto alcanzarán el espacio interestelar, que es el espacio entre las estrellas.

Nuestro Sol emite una corriente de partículas cargadas que forman una burbuja alrededor de nuestro sistema solar la cual se conoce como heliosfera. El viento solar viaja a velocidades supersónicas hasta cruzarse con una onda de choque llamado choque de terminación. Esa parte de nuestro sistema solar se muestra en azul oscuro. La Voyager 1 cruzó el choque de terminación en diciembre de 2004 y el Voyager 2 lo hizo en agosto de 2007. Más allá del choque de terminación se encuentra la heliopausa, que se muestra en color gris, donde el viento solar se ralentiza drásticamente y se calienta. Fuera de estos dos ámbitos existe un territorio dominado por el viento interestelar, que sopla desde la izquierda en esta imagen. A medida que el viento interestelar se acerca a la heliosfera, se forma un arco de choque, indicado en la imagen por el arco brillante.

Las Voyagers fueron construidas por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, el cual continúa operando ambas naves. JPL es una división del Instituto Tecnológico de California en Pasadena. Las misiones Voyager son una parte de la NASA Heliofísica Observatorio del Sistema, patrocinado por la División de Heliofísica de la Dirección de Misiones Científicas.

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22 junio 2012

El meteorito que exterminó dinosaurios causante color rojo en tomates




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Hace 65 millones de años, un gran meteorito de diez km. de diámetro chocó contra la Tierra causando la extinción de los dinosaurios y, de paso, de más del 70% de todas las especies vivas del planeta. Ahora, un grupo de científicos holandeses cree que fue precisamente ese meteorito el responsable del color rojo de los tomates actuales.

La idea surgió de los análisis genéticos llevados a cabo para la secuenciación del genoma del tomate, que fue publicada por la revista Nature el pasado 30 de mayo. El mapa genético del tomate indica, en efecto, que el genoma original de esta planta era mucho más pequeño que el actual, y que éste triplicó súbitamente su tamaño, precisamente, entre hace 60 y 70 millones de años.

Topografía del genoma del tomate publicado en la revista Nature.

"Una expansión tan grande del genoma -asegura René Klein Lankhorst, que coordinó los trabajos de secuenciación del genoma del tomate en la Universidad holandesa de Wageningen UR- apunta directamente a unas condiciones extremadamente estresantes. Sospechamos que el impacto del meteorito y la posterior reducción de la luz solar (a causa del polvo), creó unas condiciones de supervivencia muy difíciles para las plantas. Y un lejano antepasado de la del tomate reaccionó, para aumentar sus posibilidades de sobrevivir, expandiendo su genoma".

Muchos años más tarde, cuando las condiciones empezaron a mejorar, este antepasado de nuestra planta del tomate se encontró con una gran cantidad de "lastre" genético a sus espaldas y lo utilizó para sentar las bases (genéticas) para la mejora de sus frutos. Los tomates adquirieron así su característica coloración roja y sus plantas se empezaron a diferenciar así de otro miembro de su misma familia, la patata, que no es capaz de producir frutos comestibles.

Un gran meteorito de diez km. de diámetro chocó contra la Tierra causando la extinción de los dinosaurios.

Klein Lankhorst ha participado, desde 2004, en el consorcio internacional para la secuenciación del genoma del tomate. Y a pesar de que los primeros resultados se acaban de publicar en Nature (el pasado 30 de mayo), la información genética de esta planta lleva ya dos años a disposición de los investigadores. A través de los datos genéticos, los científicos pueden bucear en el tiempo y rastrear, en la práctica, el origen de cualquiera de sus características. Con sus 35.000 genes, el "mapa" del tomate permite profundizar, de hecho, incluso en las más pequeñas variaciones sucedidas durante su larga evolución.

Fuente: ABC

El impacto de la roca y la posterior reducción de la luz solar hace 65 millones de años provocaron cambios en el genoma original de esta planta.


Quantum opina:

Los miembros del Consorcio de Genómica del Tomate, formado por científicos de una quincena de países de todo el mundo han logrado descifrar el «código de barras» original del tomate. Los investigadores señalan que los tomates tienen unos 35.000 genes organizados en doce cromosomas, relacionados con cualquiera de sus características, ya sea el sabor, la resistencia natural a las plagas o el contenido nutricional. Como curiosidad, su genoma se distingue en un 8% del de la patata, descifrado el pasado año.

Dicho trabajo ha costado millones de dólares y permitirá producir nuevas variedades de tomates más suculentas, fuertes y nutritivas. También permitirá producir cultivos más resistentes a las enfermedades y las plagas. En lo adelante será más fácil y mucho menos costoso para los productores hacer lo mismo con otras. Fresas, manzanas, melones, plátanos y otros muchos frutos carnosos comparten algunas características con los tomates, por lo que la información sobre los genes y las vías involucradas en la maduración del fruto también podría aplicarse a estos cultivos, ayudando a mejorar su calidad y reducir los costos.

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22 abril 2012

Proyecto MELiSSA: producir comida y agua a partir de residuos orgánicos




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Cada día de nuestra vida necesitamos y consumimos agua, oxigeno y comida para sobrevivir. En la Tierra esto es sencillo pero no fuera de ella. Se ha calculado que suplir estos tres elementos a los astronautas en una nave espacial supone unos 5 kilos por persona por día. Y eso hay que multiplicarlo por el número de miembros en la tripulación y el de días que dure el viaje. Hasta ahora, no hemos ido demasiado lejos.

La Luna o la órbita terrestre están relativamente cerca y es fácil suplir a los astronautas con los recursos que necesitan enviándoselos desde la Tierra. Para una misión a Marte de mil días, sin embargo, la carga inicial necesaria sería de 30 toneladas. No es viable. Para solucionar este problema, la Agencia Espacial Europea está trabajando en el proyecto MELiSSA, Micro-Ecological Life Support SystemAlternative (Sistema Alternativo de Soporte Microecológico para la Vida).

"Hace unos veinte años, científicos e ingenieros observaron qué era lo que se tenía por un lado: residuos orgánicos, CO², orina… Y qué se quería obtener por el otro lado: oxígeno, agua y comida", le explica a BBC Mundo Christophe Lasseur, director del Proyecto MELiSSA. La función de MELiSSA es transformar estos residuos en nutrientes para plantas y algas, para que así, éstas produzcan oxígeno, comida y agua. "De hecho, lo que estamos probando es duplicar y simplificar el ecosistema terrestre, de manera más simple, más pequeña y más ligera", resume Lasseur.

Koichi Wakata ve una burbuja de agua flotando libremente, la burbuja muestra su imagen refractada (Junio ​​2009).


Hacer burbujas de agua produce mucha sed, sino preguntenle al astronauta Koichi Wakata (Junio ​​2009).


Como en un lago

Para explicar su funcionamiento de manera más detallada, Lasseur aconseja igualar los cuatro compartimentos y procesos de MELiSSA con las cuatro familias de microorganismos o procesos que encontramos en un lago. En el fondo del lago tenemos lodo, es decir, agua y residuos orgánicos, pero ni luz ni oxígeno. Al fermentar, las bacterias de estas capas cortan las moléculas, haciéndolas más pequeñas, y producen ácidos grasos volátiles (VFA), minerales y amonio (NH4+ ).

En MELiSSA, esto equivale al compartimento 1, en el que los residuos orgánicos se almacenan sin luz ni oxígeno para que hagan este mismo proceso, llamado degradación anaeróbica. En la siguiente capa viven las bacterias fotoheterotróficas. Aquí ya encontramos un poco de luz y una gran cantidad de carbono (VFA) obtenido de la degradación del proceso anterior. "Las bacterias de esta fase se encargan de eliminar el carbono para transformarlo en algo más interesante para las plantas" aclara Lasseur.

Los astronautas consumen una media de 5 kilos por persona por día.


Un poco más arriba, en la tercera capa, ya estamos cerca de la superficie del lago, por lo que podemos encontrar algo de oxígeno en el agua. En MELiSSA, este oxigeno podrá oxidar la orina, los minerales y el amonio que ya teníamos, produciendo nitratos, "una de las principales fuentes de nitrógeno para las plantas".

En la capa superior del lago tenemos mucha luz y CO². Allí es posible cultivar tanto plantas como algas. En su fotosíntesis, éstas producirán oxígeno; y en su transpiración, agua. "En MELiSSA cultivamos plantas comestibles como tomates, lechugas, patatas, etc.".

"Ponemos cada una de estas capas en un contenedor. Controlando los líquidos, gases y sólidos de estos contenedores, somos capaces de controlar el ecosistema" dice Lasseur. "Aplicamos leyes de ingeniería y de determinación científica para crear una fábrica de reciclado de residuos".

Existen cosas que no deben hacerse en casa, como la exhibición de frutas que realiza el astronauta Oleg Kotov estando cabeza abajo en un ambiente de total ingravidez (Mayo 2010).


El cosmonauta Oleg Kotov V., ingeniero de vuelo de la Expedición 15 de la Agencia Federal Espacial de Rusia, con fruta fresca dando un nuevo significado a la "pirámide de los alimentos" (Mayo 2007).


Nuestras amigas las bacterias

Como en todo ecosistema, los residuos de unos son el alimento de los otros. Así, los diferentes procesos de la vida pueden tener lugar y transcurrir en armonía. En el caso de MELiSSA, las bacterias y los hongos son los que hacen posible este "reciclaje". Por lo que deberíamos estarles agradecidos en vez de asustados.

"Las bacterias están en todas partes. Tenemos bacterias en nuestra piel, dentro de nuestro cuerpo. Estas bacterias son útiles y, sin ellas, no seríamos capaces de sobrevivir. Muchas de ellas son muy enfermizas, pero muchas otras son buenas amigas. De hecho, ¡a menudo son ambas cosas!". Pese a venir en son de paz, ¿que pasaría si, una vez en el espacio, estos contenedores dejaran escapar bacterias en masa?

"Tenemos muchas medidas de seguridad para que no haya riesgo para la tripulación", dice Lasseur. Y añade que también se está trabajando en Midass, un equipo capaz de identificar bacterias u hongos presentes en el medio en menos de tres horas. "En caso de que encontrara a microorganismos patológicos, podríamos tomar medidas".

Un alimento escapa de la cuchara y flota libremente en frente del cosmonauta Fyodor Yurchikhin N., comandante de la Expedición 15 de la Agencia Federal Espacial de Rusia (Mayo 2007).


El astronauta TJ Creamer (NASA), ingeniero de vuelo de la Expedición 22, aparece en la cocina del nodo Unity de la Estación Espacial Internacional (Ene 2010).


También en casa

Los viajes espaciales no son la única meta de MELiSSA, en la Tierra también se le podrá dar numerosos usos. "El interés es de un 50-50, e incluso diría que hay más intereses en aplicaciones terrestres", dice Lasseur. Las industrias farmacéuticas, del tratamiento del agua, de producción de comida, de ingeniería química o de toxicológica tienen grandes intereses en el éxito de este proyecto.

La superpoblación que amenaza la Tierra en unos años también es un problema que MELiSSA podría ayudar a minimizar. "Debemos entender el riesgo, más gente supondrá más industria, más enfermedades, menos recursos… MELiSSA es una herramienta muy útil en ese sentido". Todas estas teorías ya se están llevando a la práctica desde hace años en experimentos con animales. "Por ahora, los ratones siguen vivos", bromea Lasseur.

La experimentación con animales acabará alrededor de 2020, sin embargo, Lasseur asegura que tan pronto como se obtengan datos válidos y definitivos con animales, se comenzará a probar con humanos en la Tierra. MELiSSA empezó a idearse 20 años atrás y posiblemente tardará más de 20 años en aplicarse. Como todo en la ciencia, su desarrollo es lento, pero sus beneficios podrían significar, de nuevo, "un gran paso para la humanidad".

Fuente: BBC


El reto será preparar comida lo más fresca posible para los astronautas.


Quantum opina:

Debido a que es prácticamente imposible cocinar en microgravedad, los astronautas consumen alimentos que son empacados, rehidratados o preparados próximo a la fecha en que serán ingeridos. Hasta ahora la comida que va a consumir un astronauta fuera de la Tierra es preparada convenientemente en la Tierra y consumida en microgravedad. Sin embargo, llevar esta dieta durante un periodo prolongado genera un problema llamado 'fatiga por menú' o 'comida monótona'.

El reto será preparar comida lo más fresca posible pues de lo contrario la ingesta de estos alimentos podría poner en riesgo a los astronautas, generando problemas por deficiencia de nutrientes e incrementando los problemas de pérdida ósea y masa muscular, además de reducir la capacidad física. La comida pierde sus propiedades nutritivas con el tiempo, por lo que serían muy pocos los astronautas que sobrevivirían con una comida de 3 a 5 años, lo requerido para una misión a Marte.

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27 febrero 2012

NASA dispara misil a una aurora boreal para estudiar su comportamiento




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Hasta ahora la naturaleza de las auroras boreales no ha sido cabalmente explicada, aunque, por supuesto, se tienen ciertas pistas sobre las causas que las originan. El viento solar, por ejemplo, es uno de los factores elementales para el surgimiento de estos prodigios, pero también ciertas condiciones atmosféricas que por su múltiple conjunción tienden un velo de misterio sobre las llamadas “luces del norte”.

Para averiguar a qué se debe este fenómeno, la Agencia Espacial Estadounidense, NASA, disparó contra una aurora boreal un cohete de 14 metros que se elevó a más de 300 kilómetros llamado MICA, destinado a sondear cómo el acoplamiento de la magnetósfera y la ionósfera inciden en el surgimiento del fenómeno.

MICA rompió la aurora y permaneció el aire durante 10 minutos, recogiendo datos sobre las circunstancias aledañas. Y aunque esta información apenas se está analizando —para de paso conocer también con más profundidad los efectos de las partículas cargadas que conforman en el viento solar sobre la Tierra y sus telecomunicaciones—, por el momento ya es suficientemente sorprendente ver una de estas luces partida en dos pedazos.

Fuente: Informe 21

El cohete de 12 metros de longitud se elevo a más de 300 kilómetros de altura, partiendo en dos la aurora.


Quantum opina:

El cohete lanzado iba equipado con un medidor de iones y pudo enviar durante su vuelo información en tiempo real mientras se elevaba a más de 300 kilómetros de altura para posteriormente caer cerca de la plataforma de lanzamiento. Según los resultados obtenidos por el equipo investigador, la clave está en el extremo de la magnetósfera terrestre (el más alejado del Sol), cuya parte activa es 1.000 veces más grande de lo que se pensaba hasta ahora.

El viento solar se extiende hacia la Tierra como líneas de campo magnético, de manera que la energía se almacena como una banda elástica que se estira y que cuando estas líneas de campo paralelas se reconectan, liberan la energía una sola vez; siendo estos electrones de alta velocidad en el espacio los causantes de las auroras que vemos en la actualidad.

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14 febrero 2012

Los animales podrían percibir cambios químicos antes de un terremoto




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Podría ser ésa la causa del extraño comportamiento de varias especies en ocasiones de sismos, según investigadores en Estados Unidos y el Reino Unido. Los científicos comenzaron a estudiar posibles cambios en el agua luego de observar cómo una colonia de sapos abandonó su estanque días antes del terremoto en L'Aquila, Italia, en 2009.

Una posible explicación es que las rocas bajo presión inusual liberan partículas con carga eléctrica que reaccionan con el agua. Los animales que viven en medios acuáticos o cerca de ellos son altamente sensibles a cualquier modificación en las propiedades químicas del agua y podrían percibir cambios días antes de que las rocas finalmente cedan en un sismo.

Los científicos, dirigidos por Friedemann Freund de la NASA y Rachel Grant de la Open University, Universidad Abierta, en el Reino Unido, esperan que su hipótesis inspire a biólogos y geólogos a trabajar juntos en la identificación de señales indicadoras de un terremoto inminente.

La investigación comenzó una vez que los científicos observaron como una colonia de sapos abandonaba su estanque días antes de que se produjera el terremoto.


Comportamiento extraño

Los sapos de L'Aquila no son el único ejemplo de animales que muestran comportamientos peculiares previos a un gran sismo. Se ha informado de casos de reptiles, anfibios y peces en circunstancias similares. En 1975, en Haicheng, China, muchas personas dijeron haber visto serpientes abandonando sus cuevas un mes antes de un gran terremoto.

El comportamiento de los reptiles era sumamente extraño, ya que ocurrió en invierno cuando las serpientes estaban en el medio de su período de hibernación. Con temperaturas bajo cero, salir a la intemperie representaba para estos animales de sangre fría un acto suicida.

Relatos como el de las serpientes u otros similares sobre peces que subían a la superficie son anécdotas no comprobadas. Por eso el caso de los sapos de L'Aquila es tan crucial.

Efectivamente los animales son capaces de percibir con antelación la llegada de un temblor.


Éxodo en masa

La bióloga Rachel Grant ya estaba estudiando la colonia de sapos en Italia como parte de su tesis de doctorado. “El cambio fue muy dramático. De 96 sapos no quedó prácticamente ninguno en un período de tres días”, dijo Grant a la BBC . La investigadora publicó sus observaciones en la revista Journal of Zoology. 'Poco después me contactó la NASA', señaló Grant.

Los científicos de la agencia especial estadounidense venían estudiando los cambios químicos que ocurren cuando las rocas son sometidas a presiones extremas. Y al leer el estudio de Grant se preguntaron si el éxodo en masa de los sapos podría estar vinculado a esas modificaciones.

Nuevos estudios de laboratorio revelaron ahora no sólo que ambos fenómenos pueden estar conectados, sino que los cambios en la corteza terrestre podían haber afectado directamente las condiciones químicas del estanque donde vivían los anfibios.

Es el primer mecanismo convincente posible de que existe una señal “pre-terremoto” en los animales acuáticos, semi-acuáticos y de madrigueras que podrían ser capaces de sentir y responder a ellos. Cuando piensas en la gran cantidad de cosas que están sucediendo en estas rocas, sería extraño si los animales no estuvieran afectados de alguna manera.


Cambios en cadena

Friedemann Freund, geofísico de la NASA, demostró que las rocas sometidas a altos niveles de presión liberan partículas con carga eléctrica que pueden fluir hacia rocas vecinas. Y cuando estas partículas llegan a la superficie terrestre reaccionan con el aire, convirtiendo moléculas de aire en partículas con carga eléctrica denominadas iones.

“Se sabe que los iones de carga positiva en el aire pueden causar dolores de cabeza y náusea en los seres humanos y aumentar los niveles de hormonas vinculadas al estrés en los animales”, explicó Freund. También pueden reaccionar con el agua, transformándola en peróxido de hidrógeno o agua oxigenada (H2O2).

Esta cadena de eventos químicos podría afectar la materia orgánica disuelta en el agua del estanque, transformando materias inocuas en sustancias tóxicas para los animales acuáticos. Es un mecanismo complejo y los científicos aclaran que debe ser estudiado en mayor profundidad.

Los cambios químicos que produce la corteza de la Tierra alertan a muchas especies y produce el éxodo.


Pero, según Grant, se trata de la primera explicación plausible de cómo algunos animales parecen percibir señales que anteceden a sismos. “Cuando pensamos en todos los cambios que ocurren en las rocas antes de un sismo sería muy extraño que los animales no fueran afectados de alguna forma”, dijo Grant a la BBC.

Para Freund, el comportamiento animal podría ser un eslabón en una cadena de muchos eventos previos a un terremoto. “Una vez que entendamos cómo todas estas señales están conectadas, si vemos que cuatro o cinco de esas señales apuntan en una dirección, sabremos que algo está a punto de ocurrir”. El estudio fue publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health.

Fuente: BBC Nature


Recordemos el gran terremoto ocurrido en el vecino país de Haití el 12 de enero 2010 donde se muestra en un video a un perro que sale corriendo despavorido segundos antes de derrumbarse el edificio de oficinas en el que se encontraba.


Quantum opina:

Existen muchos casos documentados a lo largo de la historia donde animales han cambiado su conducta de manera significativa justo antes de producirse un terremoto:

En 1755 el famoso filósofo Immanuel Kant observó como una gran cantidad de gusanos salieron de sus escondrijos bajo tierra cerca de Cádiz (España) 8 días antes del devastador terremoto en Portugal.

El 25 de junio de 1966 la ciudad californiana de Parkfield se vio inundada por una ola de serpientes de cascabel que abandonaron en masa su hábitat en las colinas 2 días antes de sufrir un terremoto dicha ciudad.

En 1975 funcionarios de la población china de Haicheng decidieron evacuar la ciudad tras observar que los animales empezaron a comportarse de manera inusual. Poco tiempo después un terremoto de 7,3 grados sacudió Haicheng destruyendo el 90% de los edificios.

El 28 de febrero de 2001 gran parte de los gatos de Seattle se escondieron sin motivo aparente. Transcurridos dos días del suceso la ciudad era golpeada por un seísmo.

Los estudios que tratan de explicar la capacidad que tienen estos animales para predecir terremotos parten de dos teorías diferentes. La primera señala que esto es debido a que los animales pueden percibir las emisiones de gases nobles que expulsa la tierra antes de que se produzca un terremoto. La segunda asegura que es debido a que los pequeños movimientos sísmicos que experimenta la tierra antes del terremoto, imperceptibles para los hombres, no lo son para ciertos animales.

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06 febrero 2012

Científicos rusos logran llegar a la superficie del lago subglacial Vostok




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Investigadores de Rusia alcanzaron tras más de tres décadas de perforación la superficie del lago Vostok que se encuentra a unos 3.800 metros bajo el casquete glacial de Antártida y podría guardar rastros de microorganismos antiguos, comunicó hoy una fuente de la comunidad científica de San Petersburgo.

“Nuestros científicos de la base antártica Vostok concluyeron ayer la perforación a la profundidad de 3.768 metros y alcanzaron la superficie del lago bajo el glaciar”, afirmó la fuente. Un funcionario de Roshidromet, organismo ruso de meteorología y control medioambiental, confirmó que los exploradores llegaron a la superficie del lago Vostok pero no ofreció más detalles.

La base Vostok, el lugar más frío del planeta donde se han llegado a registrar hasta 90 grados bajo cero.


El lago Vostok tiene unos 35 millones de años y durante 15 millones de años permaneció prácticamente aislado de la atmósfera terrestre y la biosfera de superficie. El estudio de su ecosistema único contribuirá a esbozar un guión de cambios naturales del clima en los próximos milenios. También ayudará a entender cómo diversas formas de vida en la Tierra se fueron adaptando a las condiciones extremas.

Científicos de la Unión Soviética iniciaron las obras de perforación en la zona en la década de 1970, en el marco de un programa de estudios paleoclimáticos. Por aquellas fechas ignoraban aún la existencia del lago Vostok que fue descubierto en 1996, con la ayuda de investigadores británicos. En 1998, cuando faltaban unos 130 metros hasta la superficie del lago, los trabajos de perforación se suspendieron a instancias de la comunidad internacional, por falta de una tecnología que pudiera minimizar la posible contaminación del agua.

El Instituto de Minería de San Petersburgo desarrolló un know-how especial para obtener muestras congeladas sin contaminar el agua del lago y los países signatarios del Tratado Antártico aceptaron en 2003 las propuestas de Rusia al respecto. Dos años más tarde, las obras de perforación a gran profundidad se reanudaron.

Fuente: Ria Novosti


La perforación inició hace 20 años, con temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y trabajando tan solo 4 meses al año (durante el “verano antártico”) hasta lograr perforar un muro de hielo de nada más y nada menos que 3.748 metros de grosor.


Quantum opina:

Hace más de una semana que no se sabía nada del grupo del Instituto de Investigación Ártica y Antártica de San Petersburgo, quienes llevaban desde noviembre perforando la kilométrica capa de hielo que mantiene aislado desde hace unos 15 millones de años el lago Vostok. Se creía estaban perdidos, pues la última comunicación con la base Vostok se produjo el 28 de enero cuando los científicos rusos realizaron una parada en su trabajo de perforación del hielo para realizar mediciones de presión que eviten sustos.

Sin embargo, en el día de ayer (05/02/2012) se confirmó que los exploradores llegaron a la superficie del lago Vostok, donde los técnicos debieron fabricar brocas especiales para alcanzar la profundidad del lago sin contaminar con querosén las aguas. El lago Vostok contiene altos niveles de oxígeno y nitrógeno, que bien pudo haber causado una explosión ( como una bebida gaseosa agitada que si se lo perfora explota), lo cual explica la pausa prolongada previo a su perforación con un equipo especial.

Los investigadores esperan encontrar microorganismos completamente diferentes y esperan poder sumergir un robot especializado que permita tomar muestras sin afectar el ecosistema de 15 millones de años.


El descubrimiento permitirá a los científicos estudiar las extrañas formas de vida dentro del lago que sobrevivan al frío y la ausencia de sol, lo que podría darnos más pistas sobre posible vida extraterrestre en cuerpos celestes congelados, como Europa, uno de los satélites del gigante gaseoso Júpiter. Lo siguiente es abandonar la zona debido al invierno y regresar por muestras en noviembre de 2012. Posteriormente, entre 2013 y 2014, se espera sumergir un robot para estudiar también las profundidades del lago.

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21 octubre 2011

8,7 millones de especies existen en la Tierra, 88% aún sin descubrir




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Si llegasen unos extraterrestres a la Tierra, una de sus primeras preguntas seguro que sería cuántas diferentes formas de vida hay en este planeta, y "nos avergonzaría la incertidumbre de nuestra respuesta", dice Robert May, eminente zoólogo de la Universidad de Oxford. Cuentan la anécdota los científicos de un equipo internacional que ha realizado la última estimación de la cantidad de especies que hay en la Tierra.

Un total de 8,7 millones de especies, un 25% de ellas en el océano, podría ser la respuesta de estos científicos, liderados por Camilo Mora, a los extraterrestres de May. Aunque puntualizan que su error calculado es de 1,3 millones arriba o abajo, se trata de una cifra considerablemente precisa, teniendo en cuenta que hasta ahora se situaba el número total de especies entre tres millones y cien millones. "Si no sabemos, ni siquiera por el orden de magnitud (un millón, diez millones, cien millones...) el número de habitantes de un país, ¿cómo podríamos planificar el futuro?", plantea, a modo de ejemplo, uno de los autores de la investigación, Boris Worm (Universidad Dalhousie, Canadá).

Clasificación de las especies en peligro de extinsión.


El 86% de todas las especies terrestres y el 91% de las marinas todavía no se han descubierto, descrito y catalogado, señalan Mora (investigador de la Universidad Dalhousie, en Canadá, y de la de Hawai, en EEUU) y sus colegas, que presentan su técnica de estimación de especies y los datos resultantes en la revista científica en internet Plos Biology. Desde que, hace 253 años, el científico sueco Carl Linneo creó el sistema para nombrar y describir especies que se utiliza hasta ahora, se han catalogado algo más de 1.2 millones (aproximadamente un millón en tierra y 250.000 en los océanos) y se recogen en la base de datos general; se calcula que unas 700.000 más estarían descritas y a la espera de entrar en la base de datos.

La distribución de especies entre los diferentes reinos de la vida eucariota en la Tierra es notablemente precisa: aproximadamente 7,77 millones de animales (sólo 953.434 descritas y catalogadas); 298.000 especies de plantas (214.644 catalogadas); 611.000 de hongos (43.271 catalogadas); 36.400 de protozoos (organismos unicelulares), de las que están catalogadas 8.118; 27.500 de chromistas (como las diatomeas) con 13.033 catalogadas. En total, 8,74 millones de especies en la Tierra, más casi 11.000 archaea y bacterias.

Distribución de las especies según el reino al que pertenecen.


La técnica desarrollada para obtener esta estimación se basa en la observación de la jerarquía de categorías taxonómicas, desde el nivel de especies y géneros, pasando por órdenes y clases hasta phyla y reinos, explica May en un artículo complementario también en Plos Biology. Mora y sus colegas han constatado que para los eucariotas, la descripción de las categorías taxonómicas más altas es mucho más completa que en los niveles más bajos. Además, analizando los agrupamientos taxonómicos en las 1,2 millones de especies que hay actualmente en el Catálogo de la Vida y el Registro Mundial de Especies Marinas, han descubierto patrones numéricos que relacionan los niveles taxonómicos más altos con el de las especies. Estos patrones permiten hacer las estimaciones de número de especies en grupos menos conocidos y obtener una cifra total con un margen de error.

El interés por conocer el número de especies no responde a mera curiosidad científica o al deseo de quedar bien delante de un hipotético extraterrestre que visite la Tierra haciendo buenas preguntas. La cuestión del número de especies en el planeta, junto a la investigación de su distribución y abundancias, "es particularmente importante ahora, porque una gran cantidad de actividades humanas e impactos están acelerando la tasa de extinciones; muchas especies pueden desaparecer antes incluso de que sepamos que existen, de que conozcamos su nicho y función en los ecosistemas y de que podamos explorar su potencial contribución para mejorar el bienestar humano", declara Mora en un comunicado del programa Censo de la Vida Marina.

La descripción de nuevas especies se basa en una clasificación adoptada hace más de 250 años que las agrupa acorde a características similares de su especie.


La última actualización de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) recoge 59.508 especies, de las cuales 19.625 están clasificadas como amenazadas, señala Worm. Esto significa que esta lista, considerada la más avanzado en este ámbito, está vigilando menos del 1% de las especies del planeta.

Aunque la cifra de 8,7 millones de especies sea muy inferior a las estimaciones máximas que rondan los cien millones, el trabajo que queda por hacer conocerlas es abrumador, al menos si se pretende hacer como hasta ahora. "La descripción de todas las especies que quedan pendientes, exigiría, con los enfoques tradicionales y basándonos en costes y equipos actuales, unos 1.200 años de trabajo de más de 300.000 taxonomistas y un coste de 364.000 millones de dólares", señalan los investigadores. "Afortunadamente, nuevas técnicas como el código de barras de ADN están reduciendo radicalmente el coste y tiempo necesario para la identificación de nuevas especies".

Fuente: El País

Muchas especies pueden desaparecer antes incluso de que sepamos que existen.


Quantum opina:

El conocer cuántas especies existen actualmente ha intrigado a los científicos durante siglos y la respuesta es particularmente importante ahora, porque una gran cantidad de actividades del hombre están acelerando la tasa de extinciones. Una especie es un conjunto de organismos con características comunes entre ellas, con capacidad de reproducirse (híbridos como la mula no pueden hacerlo).

La variabilidad de animales, plantas, hongos, virus y otros microorganismos que habitan en un lugar determinado es lo que llamamos diversidad de especies que, por ser sumamente grande, han sido clasificados en grandes grupos para facilitar su estudio. Estos grupos son: mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, insectos y plantas.

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