10 julio 2011

Reaniman satélite descompuesto usando métodos de hackeo sucio




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Ingenieros y científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) están felices porque lograron recuperar un satélite que inesperadamente falló. La solución fue… hackearlo. El satélite, llamado “Samba” pertenece al grupo Cluster, formado por cuatro satélites lanzados en el 2000 para investigar la magnetósfera de la Tierra.

En marzo, el módulo Wave Experiment Consortium (WEC) a bordo de Samba dejó de responder a las órdenes que le mandaban desde el planeta. Esto angustió bastante a la Agencia, porque los sensores de los cuatro satélites deben trabajar en conjunto para lograr observaciones efectivas. De otro modo, el trabajo de los otros tres podía quedar inválido.

Pese a los intentos de los ingenieros en el centro de operaciones en Darmstadt, Alemania, ninguno de los procesos de recuperación funcionaron, ni tampoco se pudo lograr que el aparato enviara un informe de estado. Los científicos sospechaban que podía tratarse de dos cosas: un cortocircuito, o bien que los switches de energía estuvieran todos en apagado.

Los especialistas mismos del Centro europeo de investigaciones espaciales definieron sus acciones como “hackeo sucio”, pues ellos penetraron en el sistema paralizado y lo hicieron trabajar.


Los investigadores lograron usar un software que estaba dormido en el computador del satélite, que les permitió descartar el cortocircuito. En cambio, descubrieron que los cinco switches de energía estaban desconectados.

Antes del lanzamiento se había probado qué podría pasar si tres de los cinco switches se apagaban, pero a nadie se le había ocurrido que se podrían desconectar todos. No había manera de despertar al satélite desde esta condición. Pero los científicos no se rindieron, y con los planos de Samba, se pusieron a pensar en una solución.

“La solución estaba basada en un hackeo, pero realmente no teníamos otra opción”, dijo Jürgen Volpp, gerente de operaciones de Cluster. Finalmente el 1 de junio se enviaron una serie de comandos por radio hacia el satélite, a los que, para alivio de los científicos, Samba respondió finalmente cambiando las palancas a “encendido”.

Con esto, Cluster ha vuelto a operar normalmente. La ESA indicó que se tomarán medidas para evitar que vuelva a suceder algo como esto. Por suerte, como saben bien los hackers, la mayoría de los sistemas pueden hacer cosas que se supone que no deberían.

Fuente: Fayerwayer


El satélite esta compuesto de múltiples sensores.


Quantum opina:

El término “hack sucio” no significa en absoluto un método de descerrajamiento electrónico criminal. Suele emplearse más como una “intromisión burda”, a veces la única forma de corregir los defectos que aparentemente son irreparables. Mas tarde, el vocablo adquirió un nuevo significado. La palabra hacker apareció hace 60 años en EEUU. y procede del verbo inglés hack, que significa cortar a hachazos, enderezar, rectificar. En su significado inicial, hacker no es un ser negativo, sino un especialista que aplica métodos frontales, rápidos y burdos.

La cooperación de los hackers y los satélites lleva ya unos diez años siendo el primer caso el del 2002, cuando hackers chinos penetraron en un satélite también chino. Desde entonces y hasta el 2008 se libró un proceso judicial contra una de las compañías de Rupert Murdoch quien contrató hackers para que dañaran satélites rivales. El caso mas flagrante conocido fue el del 2008 cuando especialistas estadounidenses llevaron un notebook con virus hasta la Estación Espacial internacional.

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08 julio 2011

¡Bye bye Atlantis!




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El transbordador estadounidense Atlantis, con cuatro astronautas a bordo, ha despegado para su última misión con equipos y suministros para la Estación Espacial Internacional. Con el cielo nublado, y frente a casi un millón de espectadores que se presentaron en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, la nave encendió sus motores a las 15.29 GMT e inició el ascenso para un viaje de 12 días que cierra la era de los transbordadores espaciales.

El reloj de la cuenta atrás situado en Cabo Cañaveral se paró apenas 30 segundos antes de la hora de despegue prevista, las 15.26 GMT, y volvió a reanudarse dos minutos después, para una verificación de última hora de los motores. La hora de salida fue cuidadosamente seleccionada por la NASA para situarla justo en mitad de la horquilla de apenas diez minutos, única oportunidad para poder alzar el vuelo en el día de hoy si querían hacerlo llegar a la EEI.



Dos minutos después de su partida, el transbordador se desprenderá de sus dos cohetes propulsores y del tanque externo, para entrar en su fase de vuelo seguro hacia el complejo espacial internacional. La tripulación de esta histórica misión la componen el comandante Chris Ferguson, capitán de la Marina estadounidense retirado, para quien es su tercer viaje; el piloto Dough Hurley, coronel del cuerpo de Infantería de Marina, que tiene más de 4.000 horas de vuelo en 25 tipos diferentes de aviones y será la segunda vez que viaje al espacio.

La completan los especialistas de misión Sandra Magnus, ingeniera, que ha participado en tres misiones y ha pasado en total cuatro meses en el espacio, y Rex Walheim, coronel retirado de las Fuerzas Aéreas, para quien también es su tercera misión y ha pasado 24 días en el espacio y ha realizado 5 caminatas espaciales. Poco antes de tomar su posición en el vehículo espacial, el comandante de la misión, Christopher Ferguson, reconoció que este es para él "uno de esos momentos en que necesitan que te pellizquen para comprobar si estás despierto".

Miembros de la tripulación de la misión STS-135 del Atlantis.


"Una vez que las ruedas se hayan detenido y el módulo orbital se desconecte por última vez... Será un torrente de emociones cuando todos nos demos cuenta de que ya está, de que se ha acabado, la joya de la corona de nuestro programa espacial, la forma en la que viajábamos a la órbita de la Tierra durante 30 años", dijo. "Nos daremos cuenta de que todo ha terminado, y nos va a llevar un tiempo aceptarlo", reconoció el comandante.

El Atlantis fue nombrado así por la primera embarcación del Instituto Oceanográfico de Woods Hole (Massachusetts), que realizó investigaciones oceánicas de 1930 a 1966. La nave ha realizado 32 vuelos espaciales y ha recorrido 194.168.330 kilómetros. En total ha pasado 293 días, 18 horas, 29 minutos y 37 segundos en el espacio.

Fuente: NASA

Atlantis, el último vuelo para finalizar una era.


Quantum opina:

El Atlantis llevara a cabo el proyecto Micro-4 que estudiará las células simples de levadura con el objetivo de entender mejor las enfermedades humanas. La composición genética de una célula de levadura es muy similar a la de una célula humana, lo que la convierte en un sistema ideal para el estudio de los defectos genéticos y la comprensión de cómo estos defectos se pueden manifestar en enfermedades humanas. En dos experimentos separados, llevados a cabo en la Estación Espacial Internacional (ISS), los investigadores estudiarán el efecto de la microgravedad sobre el crecimiento celular, y cómo estos genes colaboran para ayudar a los seres humanos a tolerar ambientes extremos asociados con los viajes espaciales.

Esta información podría ser útil en las futuras misiones previstas a Marte, así como en estancias a largo plazo en la Luna y colonias de Marte. Poco se sabe actualmente sobre los efectos a largo plazo de la ingravidez sobre los sistemas biológicos y esperamos que con ella se pueda obtener una gran cantidad de información nueva sobre cómo afecta la dotación genética a la supervivencia en ambientes de baja gravedad y baja radiación, información muy relevante para quienes esten expuestos a estos ambientes.

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07 julio 2011

Una gigantesca tormenta de 8.000 km de extensión en Saturno




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Dos estudios publicados hoy en la revista Nature ofrecen nuevos detalles sobre las colosales tormentas que se producen en la atmósfera de Saturno. El primero de ellos, dirigido por el Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV), ha determinado que estas tormentas se originan por convección, de forma similar a las tormentas terrestres. En el segundo, gracias a los datos de la sonda Cassini, se ha observado que la intensidad de las ondas de radio que produce la tormenta es 10.000 veces superior a cualquiera que se haya medido en la Tierra, con una actividad de más de diez rayos por segundo.

Ambos estudios se han centrado en el análisis de una tormenta que se inició en diciembre de 2010 y aún permanece activa. Este tipo de turbulencias se da cada año de Saturno, que corresponde a casi 30 años terrestres. "La primera en ser detectada se produjo en 1876 y desde entonces sólo se han producido cinco más, incluyendo la actual", asegura Ricardo Huso, profesor de la UPV y uno de los autores principales de la investigación.



En esta ocasión, la perturbación atmosférica ha alcanzado los 8.000 kilómetros de extensión, suficiente para envolver por completo la Tierra. El tamaño de Saturno, el segundo planeta más grande del Sistema Solar, después de Júpiter, le permite tener procesos meteorológicos de grandes dimensiones.

Pese a que la atmósfera de Saturno tiene poco que ver con la de la Tierra, la formación de estas tormentas se produce "de forma similar a las típicas tormentas de verano de nuestro planeta, como la gota fría", explica Hueso. En la Tierra el agua se evapora y asciende a través de la atmósfera por convección, hasta llegar a las capas altas, donde se enfría y se condensa, formando las nubes. En Saturno, la atmósfera está compuesta fundamentalmente de amoniaco; sin embargo, la tormenta observada "está compuesta también de agua y esta se encuentra por debajo del nivel de las nubes".

La imagen muestra cmo ha ido evolucionando la gran tormenta hasta dar la vuelta completa al planeta gigante.


Estas imágenes en falso color corresponden a las tomadas por la nave espacial Cassini de una gran tormenta que se desarrolló a partir de una pequeña mancha que apareció a principios de 12 semanas en el norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Aquí es donde reside lo "novedoso" de este estudio, afirma Hueso, dado que, "gracias a las simulaciones numéricas realizadas, ha quedado demostrado que el origen de estas tormentas se halla a más de 250 kilómetros bajo las nubes, que es donde se encuentra el agua".

Los datos que han utilizado los investigadores de la UPV para realizar el estudio provienen, fundamentalmente, de una red de astrónomos aficionados, ya que la tormenta es visible a través de telescopios con espejos de entre 30 y 40 centímetros de diámetro.

Aunque gracias a la investigación se ha conseguido dar respuesta a algunos procesos que determinan la evolución de este tipo de tormentas, algunas incógnitas siguen sin resolverse. Según Hueso, uno de los "grandes temas abiertos" es saber por qué esta tormenta se ha adelantado con respecto a las anteriores. Otra de las preguntas sin respuesta está relacionada con el hecho de que las turbulencias sean estacionales. "La luz del Sol no llega a las capas profundas de la atmósfera, donde se encuentra el agua", explica Hueso, con lo que no se entiende la relación de las tormentas con la época del año.

Fuente: Publico.es


La imagen de arriba capta un punto de vista compuesto, casi en color verdadero, de la gran tormenta que se está produciendo en el hemisferio norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Quantum opina:

Lo que empezó como una pequeña mancha blanca y brillante en el hemisferio norte de Saturno ha resultado ser una enorme tormenta eléctrica de larga duración. La sonda espacial Cassini y telescopios terrestres han estado monitoreando la tormenta desde diciembre, y aún sigue creciendo. Cassini detectó unos 10 relámpagos por segundo dentro de la tormenta. Cada rayo es unas diez mil veces más fuerte que cualquier rayo que se produzca en la Tierra

El hecho ha sido tan extraordinario que este tipo de tormentas gigantes son tan raras que desde 1876, los astrónomos apenas han observado unas cinco tormentas de este tipo. La tormenta, en sus inicios, estaba formando una enorme cola de nubes blancas, tenía diez veces el tamaño de la Tierra y apenas dos meses después, la larga cola había rodeado por completo Saturno. Un evento espectacular que nos invita a seguir observándolo.

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