28 mayo 2009

Algo está ocurriendo allá afuera




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En los últimos días hemos enviado al espacio mas misiones que las realizadas en años anteriores y en momentos donde la carencia de combustible es palpable en todas las latitudes del globo. Tan solo en el mes de Mayo se han realizado no más de 6 misiones espaciales a una escala nunca antes vista, dándonos un promedio de más de una misión por semana (esto es sin tomar en cuenta que el Transbordador Endeavour estuvo listo para ser lanzado horas después de la partida del Atlantis). En la agenda para el mes de junio la NASA tiene previsto 3 misiones oficiales y en agosto 3 más, sin contar las realizadas por las agencias espaciales de otras naciones. En los meses posteriores no habrán más misiones hasta fin de año.

Porque éste auge? En realidad estamos experimentando un avance en la conquista del espacio?

Seamos sinceros, la verdad puede ser otra. A principios de año nuestro planeta fue objeto del roce de un asteroide recién descubierto; me refiero al asteroide 2009 DD45 que, de haber impactado a nuestro planeta, hubiera desatado “la fuerza de mil bombas atómicas”. Todo esto se suma a varias de las advertencias apocalípticas que hablan de que “ya no nos queda tiempo” pues se dice que se acercan cambios catastróficos debido a la desestabilización de nuestro Sol y de todo nuestro sistema solar. Sí, todo el sistema solar pues las últimas mediciones registran aumentos de temperatura en la mayoría de los planetas que conforman nuestro entorno.

Actualmente se nos dice que estos "ligeros" cambios son superficiales y que no hay de que preocuparse. Lo que no dicen las autoridades y entendidos en la materia es que no sólo nuestro mundo está sufriendo una acumulación catastrófica en sus temperaturas sino que todos los planetas en nuestro sistema solar se están calentando también. Un ejemplo de esto acontece con Júpiter que, hasta hace un par de meses ha experimentado una serie de cambios en su superficie en donde la gran mancha roja ha empezado a ceder su protagonismo.

Es cuestionable cómo se ha desatado una búsqueda desenfrenada en encontrar un planeta similar al nuestro y que a su vez la distancia hacia el mismo sea relativamente cerca. La NASA Ha descartado la posibilidad de crear una base en la Luna debido a que no hay suficiente tiempo para hacerlo, siendo preferible arriesgarse a un viaje hacia el planeta Marte cuyo trayecto es más largo pero con mayores posibilidades de albergar nuestra especie. Hoy en día las amenazas a la que estamos expuestos han sido minimizadas y con mucha razón pues si usted estuviese en el lugar de aquellos que conocen la verdad de seguro no lo revelaría para evitar el pánico. El renombrado físico Stephen Hawkings advirtió que para que nuestra raza pueda subsistir como tal es necesario establecer colonias en otros planetas, o de lo contrario, en los próximos 100 años pereceremos.

Asumamos nuestro derecho a conocer la verdad, evitemos la desinformación y, quienes tengamos las posibilidades de escudriñar el cielo ayudemos a los demás a abrir sus ojos y no dejarnos manipular. Tenemos derecho a saber que ocurre con nuestro planeta porque al igual que ellos, también es nuestro hogar y de ocurrir algo no hay otro lugar al cual emigrar.


Por: Juan Carlos Jiménez





27 mayo 2009

Soyuz TMA-15 rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS)




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Rusia lanzó hoy rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI) la nave Soyuz TMA-15 con tres tripulantes a bordo, que integrarán la primera misión de seis miembros en la plataforma orbital.
El lanzamiento, transmitido en directo por el canal de noticias "Vesti", se produjo a las 14.34 hora de Moscú (10.34 GMT) con ayuda de un cohete portador Soyuz FG desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán.

Nueve minutos después, la nave con el cosmonauta ruso Román Romanenko, el belga Frank de Winne, de la Agencia Espacial Europea, y el canadiense Robert Thirsk se separó del cohete para comenzar su vuelo autónomo de dos días rumbo a la plataforma orbital, publicó Efe.
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Miembros misión No. 20
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Está previsto que la nave se acople a la EEI el viernes a las 16.36 hora de Moscú (12.36 GMT).
Diez aviones, 14 helicópteros y el buque de salvamento "Mashuk" de la Armada rusa, desde el mar del Japón, siguieron el lanzamiento de la Soyuz.

Actualmente, en la plataforma orbital se encuentra la expedición número 19, integrada por el ruso Guennadi Padalka, comandante de la misión también cuando la tripulación se amplíe a seis miembros, así como su colega de la NASA Michael Barratt y el astronauta nipón Koichi Wakata.

La nueva misión tendrá una duración de 180 días, durante los que los cosmonautas recibirán en la EEI tres cargueros Progress, realizarán dos caminatas y desengancharán y volverán a acoplar la nave Soyuz TMA-14 de un módulo a otro de la plataforma orbital.

Además, deberán acoplar y desenganchar el carguero japonés HTV-1, además de llevar a cabo un amplio programa de experimentos científicos.

El director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Anatoli Permínov, destacó recientemente el carácter singular de este vuelo, ya que la Soyuz TMA-15 transportará a la EEI al primer grupo de cosmonautas que no sustituirá sino se sumará a la actual tripulación.

Subrayó, además, que por primera vez trabajaran en la plataforma orbital astronautas de cinco países: Rusia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Bélgica.
Fuente: EFE



26 mayo 2009

Buscando el guerrero final




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Se podrían seleccionar batallones de súper soldados para tareas específicas sobre la base de su factura genética y luego monitorearlos constantemente para descubrir signos de debilidad; esto dice un informe elaborado por la National Academies of Science (NAS) de EE.UU.

Si un soldado está en batalla, un "colega" digital podría intervenir y advertirle sobre amenazas cercanas, o aconsejar a los compañeros que lo sacudan con un electroimán para acrecentar su estado de alerta. Si toda la unidad está fallando, unos biosensores podrían advertir a los comandantes para que envíen un equipo de reemplazo.

A medida que los avances en la neurociencia traen todo esto a la esfera de la realidad, hay asuntos éticos para considerar. La semana pasada, la National Academies of Science publicó un informe evaluando el potencial militar de la neurociencia, proporcionando una rara visión respecto a cómo podrían invertir su dinero los militares para crear futuros ejércitos.

Patrocinado por el ejército de EE.UU. y escrito por un panel de 14 prominentes neurocientíficos, el informe se enfoca sobre esas áreas con "alto potencial de resultado", donde la ciencia es bastante confiable para convertirse en tecnologías útiles (vea más abajo "¿A dónde debería ir el dinero?").
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Esquema de los costos que representa desarrollar un super soldado
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"Una creciente comprensión de la neurociencia ofrece una enorme gama de recursos para mejorar el rendimiento y la eficacia de los soldados sobre el campo de batalla", dice el informe.

Dentro de cinco años, se podrían usar bio-marcadores para evaluar qué tan bien está funcionando el cerebro de un soldado, y dentro de 10 años debería ser posible predecir que si es probable que los individuos sean capaces de responder al estrés ambiental como calor y frío extremos, o a ejercicios de resistencia.

La prueba genética también podría permitir a los oficiales de reclutamiento determinar qué soldados son mejores para trabajos especializados. Por ejemplo, si se combina la prueba psicológica con pruebas genéticas para niveles químicos cerebrales, se vería una imagen más clara de la capacidad de un soldado.

"Podríamos decir que teniendo en cuenta los altos niveles de serotonina cerebral de esta persona, va a estar más calmado bajo presión de modo que podría ser un buen francotirador", dice Paul Zak de la Claremont Graduate University en California, en el panel de la NAS. Alternativamente, una persona con baja dopamina es menos probable que tome riesgos, dice, y por lo tanto sea más adecuado como un oficial al mando en una área civil.
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Equipos utilizados por un soldado moderno
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La selección por genotipo podría estar llena de dificultades; los solicitantes rechazados para ciertos trabajos podrían demandar sobre la base de la discriminación genética, por ejemplo. Anders Sandberg, neurocientífico en el Instituto Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, dice que los militares también necesitan escoger los rasgos que quieren optimizar con cuidado. "El campo de batalla está cambiando mucho ahora mismo. Las guerras se están volviendo más como juegos de computadora, que significa que en el futuro, tener los genes que lo hacen un buen luchador físico podría no ser tan importante como tener una excelente coordinación mano-ojo".

Quizás sea más siniestra la posibilidad de que los neurocientíficos creen guerreros cognoscitivamente manipulados, cuyas emociones hayan sido embotadas, por ejemplo.

Zak enfatiza que nadie le preguntó al panel cómo convertir soldados en mejores "máquinas de matar", aunque "todo el propósito de maximizar y sostener la capacidad del campo de batalla es ganar superioridad sobre los adversarios", admite Floyd Bloom del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, que presidió el panel.

No es por decir que alguien no lo vaya a intentar, sin embargo. El trabajo propio de Zak se concentra en el rol de la hormona oxitocina en la confianza y la empatía. Si se desarrollaran drogas para bloquear la oxitocina, el efecto sería una reducción de la capacidad de un soldado de simpatizar con el enemigo, combatiente o civil.
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Así sería el "look" de un soldado del futuro
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"Hay muchos casos de soldados que se niegan a dispararle a otros soldados", dice Zak. "Si uno pudiera librarse de esa empatía, podría crear un soldado más preparado para participar en la batalla y arriesgar su vida."

El panel reconoció que esos dilemas éticos podrían ser una consecuencia inevitable de su trabajo. Por esta razón, recomendaron al ejército estadounidense contratar especialistas en ética para examinar las ramificaciones de tales desarrollos antes de que ocurran. "Necesitan ser explorados porque en algún momento alguien va a hacerlo", dice Zak. "Los controles tienen que ser puestos en su lugar".

La neurociencia también podría ayudar a salvar vidas en un contexto militar. Si uno pudiera predecir qué soldados son particularmente susceptibles al estrés, por ejemplo, podría ayudar a evitar una tragedia. La semana pasada, el sargento John Russell del ejército estadounidense fue acusado de dispararle a cinco de sus compañeros y matarlos. Russell había terminado un viaje de 15 meses por Irak y estaba siendo tratado por estrés.

Otra investigación ha sugerido que es menos posible que los reclutas de la marina de guerra cuyo eje hipotálamo-glándula pituitaria (una área del cerebro involucrada en la respuesta al estrés) sea altamente reactivo terminen el entrenamiento SEAL de la marina. Robert Ursano en la Universidad de Servicios Uniformados en Bethesda, Maryland, y sus colegas han dicho que uno podría predecir las respuestas individuales al estrés al mirar la cantidad de receptores de serotonina, y los niveles de p11, una proteína vinculada a la depresión (Progress in Brain Research, Doi: 10.1016 / s0079 - 6123 (07) 67014-9).
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Tecnología de avanzada, base de apoyo para el soldado ideal
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La dificultad está en encontrar marcadores predictivos que sean bastante confiables, dice Simon Wessely en el King's Centre para la Investigación de la Salud Militar en Londres, no involucrado en el informe. "Los indicadores actuales son demasiado débiles, y mientras pueden trabajar estadísticamente en grandes grupos, no pueden decir que el Soldado A es vulnerable y que el Soldado B no lo es". Además, "si califica equivocadamente a alguien como vulnerable al fracaso, uno está dañando su carrera y robando al ejército los recursos humanos que mucho necesita".
Un posible proyecto a corto plazo, más probable, es monitorear si el rendimiento mental de un soldado individual se está deteriorando por el estrés o el cansancio.

Muchos errores involucran lapsus de atención, de modo que encontrar la manera de monitorear la atención podría tener grandes beneficios. Recientes estudios han vinculado las variaciones en el flujo sanguíneo y la oxigenación con las ocasiones en que los observadores omiten señales, dice el informe, de modo que unos sensores en los cascos para monitorear estas variaciones podrían alertar al soldado y a su unidad de que su atención está reducida.
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Asi es el soldado del futuro
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Otra posibilidad podría ser el uso del escaneo cerebral para averiguar qué reclutas han comprendido los nuevos conceptos de entrenamiento. En un estudio reciente, se utilizaó el fMRI para comparar la actividad cerebral de unos estudiantes de física y otros, cuando observaban unas películas de dos pelotas de diferente tamaño que caían a la misma velocidad o diferente.
Se preguntó a los estudiantes si la película que vieron era compatible con sus expectativas de cómo debían caer las pelotas. En los estudiantes que no eran de física, se encendió un área del cerebro relacionada con la detección de errores cuando pelotas grandes y pequeñas cayeron a la misma velocidad. En los estudiantes de física, la misma área se encendió cuando caían a velocidades diferentes, indicando que habían comprendido totalmente el concepto de Newton de que las pelotas diferentes deberían caer a la misma velocidad, sin considerar su tamaño.

Bloom enfatiza que mientras todas las tecnologías tienen el potencial de ser mal usadas, ésta no debe ser una razón para ignorarlas. En efecto, la inversión militar incluso podría producir beneficios para la sociedad más amplia. "La inversión en esas oportunidades será de beneficio público, mejorando la manera en que educamos a nuestros niños y nos comprendemos", dice.
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Un soldado al estilo Terminator sería una responsabilidad, no una ventaja.
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¿Es éste el amanecer del súper soldado?
La noticia de que el ejército estadounidense está estudiando cómo la neurociencia puede "mejorar" a sus soldados levantará una vez más el espectro de científicos amorales que usan cualquier medio a su disposición —drogas, perfil genético, estímulo cerebral, implantes cibernéticos, lavado de cerebro— para saltar límites éticos en la persecución de objetivos militares.

El informe de la National Academies of Sciences, respaldado por el ejército estadounidense, anticipa que un día los soldados serán monitoreados por biosensores, seleccionados mediante pruebas genéticas, estimulados por ondas magnéticas al cerebro y mejorados con pastillas. Esto provocará inevitablemente discusiones sobre el surgimiento de súper soldados de ojos fríos que matan sin emoción, e indudablemente deberíamos estar alertas sobre el potencial "mejoramiento" para deshumanizar a los soldados, sin mencionar las implicancias más amplias de este trabajo para la vida civil.

Pero de la misma manera, "mejorar" a los soldados es algo más que hacerlos eficientes y letales. Las depresivas atrocidades rutinarias cometidas por hombres en servicio son el resultado de confusión, agotamiento y del trauma de ver a sus compañeros muertos por una bala, una trampa, o sanguinariamente desmembrados. Estos son soldados en circunstancias extremasm equipados con armamento extremo y movidos a la violencia por la violencia. O podrían ser veteranos que regresan del servicio a lastimar a su familia o suicidarse. Mucho mejor si la ciencia pudiera asegurar que los reclutas piensen clara y tranquilamente bajo una presión extraordinaria.
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"máquinas de matar"
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Después de todo, los ejércitos modernos existen por una necesidad de evitar y controlar la violencia: los soldados son entrenados para usar la fuerza sólo en situaciones bien definidas, y están sujetos a las reglas de la guerra y a la ley militar.

Eso no significa que no haya peligro de que las neuro-tecnologías sean mal usadas por los militares. Hay una tradición de guerreros enloquecidos por las drogas, el alcohol y los hongos mágicos. Los gobiernos deberían pensar larga y profundamente en la ética de participar en esa investigación. Un soldado al estilo Terminator sería una responsabilidad, no una ventaja.

Pero no perdamos de vista al potencial de la ciencia para librar a los ejércitos del que dispara y feliz, del vengativo y del trastornado. Recuerde que el mayor desafío que el ejército enfrenta hoy es evitar el uso de la violencia a menos que sea completamente necesaria.

Tampoco nosotros deberíamos olvidar cómo la investigación puede intervenir en la guerra que se desencadena fuera del campo de batalla. Los veteranos están lisiados por problemas de salud mental, desde los trastornos por estrés hasta la depresión y la auto-medicación con drogas y alcohol. Sería un crimen no usar la neurociencia para reducir este sufrimiento, si fuera posible.
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Realidad o Ficción?
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¿A dónde debería ir el dinero?

A corto plazo (dentro de 5 años)
- Realidad virtual inmersiva
- Variabilidad del latido
- Respuesta galvánica de piel

A mediano plazo (5-10 años)
- EEG en el casco para una interfaz cerebro-máquina
- Cabeza y torso con protección al impacto
- Bio-marcadores para predecir la respuesta del soldado a la tensión ambiental

Largo plazo (10-20 años)
- Despliegue en vehículos de un estímulo magnético transcranial
- Escaneo cerebral para evaluar la fisiología

En curso (dentro de 5 años con actualización continua)
- Bio-marcadores de campo desplegable del estado nervioso
- Bio-marcadores para niveles de sueño

Fuente: New Scientist



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