15 octubre 2009

Expertos afirman con "Ardi" hemos encontrado un antepasado, no un chimpancé"




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Pocas veces se había realizado un esfuerzo conjunto de comprensión similar a éste. Once investigaciones diferentes, todas ellas en un mismo número especial de Science, para reunir todo lo que se sabe sobre uno de los homínidos más antiguos de los que se tiene noticia, Ardipithecus ramidus, un antepasado de los humanos actuales que prosperó en lo que hoy es Etiopía hace casi cuatro millones y medio de años. Lo que le sitúa muy cerca del momento en que se cree que vivió el último ancestro común entre humanos y chimpancés.

Decenas de investigadores de todo el mundo se han unido para desvelar los secretos de un eslabón clave en el historia de la evolución humana. Se trata de Ardipithecus ramidus, el esqueleto más antiguo de un homínido hallado hasta ahora, que vivió hace 4,4 millones de años en lo que hoy es Etiopía. Según los científicos, este fósil es lo más cercano que tenemos al momento en el que nuestra rama evolutiva se separó de la de los simios.

Se piensa que el último antepasado común entre humanos y chimpancés prosperó en África hace, como mínimo, seis millones de años, aunque aún no se han encontrado restos de ningún ejemplar. Por eso, aunque muy antiguo, Ardi no lo es tanto como para ser considerado ese antepasado común, aunque sí que conserva muchas de sus características anatómicas.


De acuerdo a éste diagrama "Ardi" se ubica en un período antes de la aparición de los Australopithecus

Esta hembra de Ardipithecus tenía la misma estatura y tamaño cerebral que un chimpancé actual

Si pudiéramos ver uno vivo, nos resultaría extrañamente familiar, ya que nos parecería un mono, sí, pero con una serie de rasgos que sólo poseemos nosotros. Sin embargo, la cosa no ha sido tan sencilla, ya que desde el principio las opiniones se dividieron entre quienes pensaban que, efectivamente, había que colocar a Ardipithecus en la misma rama evolutiva de los homínidos y quienes,por el contrario, lo situaban claramente entre los simios.

Ahora, el compendio de estudios e investigaciones que publica ña revista Science ofrece la más completa descripción científica que se haya realizado nunca sobre Ardiphitecus ramidus. Muchas de las investigaciones se centran en los restos parciales de Ardi. No es el fósil de homínido primitivo más antiguo que se conoce, pero desde luego sí que es el más completo de todos los que manejan hoy los científicos.

A través de detallados análisis del cráneo, los dientes, la pelvis, las manos y los pies de Ardi, los investigadores han podido ir reconstruyendo el retrato completo de una criatura en la que se mezclan los rasgos primitivos de los primates del Mioceno con otros que fueron heredados después, en exclusiva, por los homínidos que vinieron más tarde.

Dibujo del esqueleto de "Ardi" (vista de perfil)

El número especial de Science incluye un artículo general, tres que describen el entorno en el que vivió Ardipithecus, cinco que analizan al detalle diferentes partes de su anatomía y dos más en los que se discuten las implicaciones de toda esta nueva información en la evolución de nuestra propia especie. En total, 47 investigadores de todo el mundo han colaborado en la elaboración de este macro estudio.

Entre los autores principales se encuentra el propio Tim White, de la Universidad de California, que descubrió la especie, junto al investigador etiope Berhane Asfaw, el japonés Gen Suwa y los norteamericanos Giday WoldeGabriel, del Laboratorio Nacional de Los Alamos y C. Owen Lovejoy, de la Kent State University. Además de los estudios, cada uno de los autores se ha molestado, en esta ocasión, en escribir un breve artículo explicativo sobre sus conclusiones.

Para sorpresa de los científicos, Ardi no se parece en nada a los chimpancés y gorilas actuales, pero sí que tiene indudables analogías con nuestra propia especie. "Nos hemos encontrado con un antepasado, no con un chimpancé", asegura el propio Tim White. Muy al contrario, el esqueleto de Ardi, junto a fragmentos sueltos de otros 35 individuos de Ardipithecus ramidus, sacan a la luz un nuevo tipo de homínido primitivo que no es ni chimpancé ni humano. Una especie que el equipo de investigadores cree que puede estar en la misma línea evolutiva que desembocó en los Australopithecus. Los fósiles de Ardi constituyen un nuevo escalón evolutivo en la historia de los homínidos.

La mano de "Ardi"

«En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus. Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus» afirma Tim White, de la Universidad de California Berkeley.

En los once artículos de Science se desvela el aspecto que debió de tener Ardi, la forma en que se movía, el ambiente en que vivió. Esta hembra de Ardipithecus tenía la misma estatura y tamaño cerebral que un chimpancé actual. Pero no se apoyaba sobre sus nudillos al caminar, y no vivía en sólo en los árboles, sino que podía caminar erguida sobre sus dos piernas y se alimentaba, probablemente, de nueces, insectos y pequeños roedores.

El pie de "Ardi" se caracteriza por tener un pulgar oponible que lo situa como un bípedo facultativo

La existencia de un pulgar oponible en sus pies revela, sin embargo, que Ardi sí que estaba en condiciones de desplazarse entre las ramas con agilidad. De hecho, se la considera como un "bípedo facultativo", una criatura que vivía entre los dos mundos, el suelo y los árboles, y que pasaba de uno a otro con entera naturalidad. Como dijo Tim White en cierta ocasión, "si quieres encontrar algo que se mueva como lo hacían estas criaturas, tienes que ir un bar de la Guerra de las Galaxias". Su hallazgo arroja nueva luz en la controversia del origen del bipedalismo, que evolucionó mucho antes de que los homínidos dejaran definitivamente los árboles.

Quince largos años han tardado los científicos reunir los suficientes fósiles como para presentar oficialmente a Ardi. Las primeras pistas de esta extraña criatura llegaron el 17 de diciembre de 1992, cuando Gen Suwa, uno de los estudiantes de White, encontró en pleno desierto, cerca del poblado de Aramis, un molar que identificó como humano. Durante días, el equipo de White exploró los alrededores hasta encontrar la mandíbula inferior a la que ese molar pertenecía.

White presentó entonces su hallazgo en Nature como una serie de fósiles fragmentarios que pertenecieron "posiblemente" a una antigua especie de homínido. Sólo en años sucesivos fueron apareciendo el resto de los huesos hasta ahora encontrados de Ardi: partes de la mano, de la pelvis, piernas, pies, tobillos, brazos, mandíbulas y cráneo.

Fuente: Science


14 octubre 2009

Sobrecalentamiento del LHC ¿Sabotaje desde el futuro?




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Esto es lo que sugieren un par de físicos teóricos razonablemente distinguidos, que han recibido un respaldo en el New York Times de hoy. En realidad, quien está haciendo el sabotaje es el bosón de Higgs. Al parecer, entre las muchas propiedades singulares del Higgs que intenta descubrir el LHC podría estar la capacidad de retroceder en el tiempo para evitar que se queme su cubierta. O por lo menos así lo dice el New York Times:

«…el hipotético bosón de Higgs… podría ser tan detestable para la naturaleza que su creación haría ondas hacia atrás en el tiempo y detendría el acelerador antes de que se pudiera crear uno, como un viajero del tiempo que va atrás en el tiempo para matar a su abuelo».

Esa es la razón definitiva, sugiere el duo —el pionero danés de la teoría de cuerdas Holger Bech Nielsen y el físico japonés Masao Ninomiya—, por el cual el Congreso detuvo la financiación del súper colisionador superconductor (Superconducting Super Collider) de EEUU en 1993, y es por eso que el LHC ha sufrido en carne propia una vergonzoza fusión poco después de la puesta en marcha el año pasado.

El bosón de Higgs es una partícula elemental hipotética masiva cuya existencia es predicha por el modelo estándar de la física de partículas. Hasta la fecha, ningún experimento ha detectado directamente la existencia del bosón de Higgs.

El Laboratorio Nacional Fermi (Fermilab)

Leyendo el primer artículo científico de hace un par de años, y la continuación de la semana pasada, no queda muy claro cómo o por qué el bosón de Higgs se las ingenia para hacer que los imanes del LHC se sobrecalienten desde su situación temporal del descubrimiento, ubicada en el futuro.

“Incluso el tratar de considerar cómo se podrían lograr tales hazañas hace que mis propios imanes se sobrecalienten”, dice Richard Webb, editor de Física de New Scientist. Los autores aclaran un poco el misterio al describir el punto de partida de su modelo como “una serie de suposiciones no totalmente convincentes, pero sugerentes”.

Algunos rincones más excitables de la blogosfera de la física han sido mucho menos educados acerca de la teoría. Aún más divertida es la sugerencia de Nielsen y Ninomiya de cómo se puede comprobar su teoría con un juego de cartas.

En primer lugar, tome un millón o más de tarjetas, cada una con un destino futuro para el LHC garabateado en ella. Haz que digan mayoritariamente “seguir adelante”, pero añade una o dos que digan “cerrar la cosa”. Si usted justo retira al azar una de las que dicen “cerrar”, usted tiene una prueba bastante buena de que el bosón de Higgs está tratando de decirle algo desde el futuro.

Gran Colisionador de Hadrones (LHC).

No sé qué sucede si uno desobedece la advertencia: tal vez ahí es donde la cosa con el agujero negro se come el mundo del porvenir. “No estoy seguro de que nadie de los que están a cargo necesite mi consejo sobre esto”, dice Richard Webb, “pero yo estaría tentado de seguir adelante de todos modos con el reinicio del LHC, sólo por la remota posibilidad de que Nielsen y Ninomiya estén equivocados.

Si la cosa sigue fallando, por lo menos tienes la excusa perfecta: no fui yo, fue el bosón de Higgs.

A todo esto surge la pregunta... ¿es el LHC un experimento que busca conocer lo ocurrido durante o inmediatamente después del Big Bang, o es realmente el principio de experimentación de los viajes a traves del tiempo? (Nota del redactor)

Fuente: http://www.newscientist.com/blogs/shortsharpscience/2009/10/is-a-time-travelling-higgs-sab.html

12 octubre 2009

Apophis tendrá su máxima aproximación el viernes 13 de abril del 2029




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El asteroide Apophis tiene más o menos el tamaño de dos y medio campos de fútbol (aproximadamente 250 metros de diámetro). Los nuevos datos fueron documentados por los científicos de Near-Earth Object (objetos cercanos a la Tierra) Steve Chesley y Paul Chodas, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.

Estos valores actualizados se presentaron en la reunión de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana en Puerto Rico el pasado 8 de octubre.

“Apophis es uno de los cuerpos celestes que captaron el interés público luego de su descubrimiento en 2004″, dijo Chesley. “Las técnicas de computación avanzadas y los nuevos datos disponibles indican que la probabilidad de encuentro con la Tierra, el 13 de abril de 2036, para Apophis ha descendido de una en 45.000 a cuatro en 1.000.000”.

La mayor parte de los datos que permitieron actualizar la órbita de Apophis proceden de observaciones que realizaron Dave Tholen y sus colaboradores en el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai en Manoa. Tholen buscó entre cientos de imágenes del cielo nocturno no publicadas antes que fueron realizadas con el telescopio de 2,2 metros de la Universidad de Hawai, instalado cerca de la cumbre de Mauna Kea.


para el 2029 el asteroide podrá ser visto desde la Tierra sin instrumentos y es entonces cuando se conocerán su masa, su velocidad de rotación, su forma y sus características térmicas.

Tholen realizó mediciones mejoradas de la posición del asteroide en las imágenes, lo que le permitió ofrecerles a Chesley y Chodas un nuevo grupo de datos, con más precisión que los que se habían medido antes. También se usaron en los cálculos de Chesley mediciones realizadas desde el telescopio Bok de 2,3 metros del Observatorio Steward en Kitt Peak, Arizona, y del Observatorio de Arecibo en la isla de Puerto Rico.

Apophis fue descubierto en 2004 por Tholen, Fabrizio Bernardi (Universidad de Pisa) y Roy Tucker, de la Universidad de Arizona. Seis meses después de su descubrimiento los cálculos llegaron a indicar una probabilidad entre 37 de impacto el 13 de abril de 2029. Esta fecha fue descartada y se pasó a estudiar el siguiente acercamiento potencialmente peligroso, en 2036, también el 13 de abril. Ahora el riesgo se ha reducido, y probablemente lo hará todavía más. La preocupación es que la perturbación gravitatoria causada por su cercanísimo paso de la Tierra le sitúe en rumbo de colisión en la siguiente aproximación y eso es lo que todavía no está descartado totalmente.

El asteroide está ahora demasiado cerca del Sol para ser observado. Las observaciones ópticas podrán reanudarse a finales de 2010 y las de radar en 2013, pero es muy posible que no se pueda saber con mayor seguridad la probabilidad de impacto para 2036 hasta que llegue en 2029, cuando será visible desde la Tierra sin instrumentos. Para entonces se conocerán su masa, su velocidad de rotación, su forma y sus características térmicas y luego se podrá evaluar la influencia en su trayectoria de su paso por la Tierra.

Sin embargo, se prevé que el asteroide fije un nuevo récord —aunque no riesgoso— de máxima aproximación a la Tierra el viernes 13 de abril de 2029, cuando pasará a no menos de 29,450 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.

No se ha descartado todavía la posibilidad de colisión.

“La determinación orbital refinada reafirma la idea de que Apophis es un asteroide al que podemos tomar como una oportunidad de hacer ciencia, y no como algo que debemos temer”, dijo Don Yeomans, director de la Oficina del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra del JPL. “El público puede hacer el seguimiento mientras avanzamos en el estudio de Apophis y otros objetos cercanos a la Tierra en nuestro sitio web AsteroidWatch y en nuestro feed de Twitter @AsteroidWatch“.

La ciencia de predicir órbitas de asteroides se basa en un modelo físico del Sistema Solar que incluye las influencias gravitatorias de la Luna, el Sol, otros planetas, y los tres grandes asteroides.

La NASA detecta y rastrea asteroides y cometas que pasan cerca de la Tierra usando telescopios espaciales y terrestres. El Programa de Observaciones de Objetos Cercanos a la Tierra, al que se conoce como “Spaceguard“, descubre estos objetos, caracteriza un subconjunto de ellos y traza sus órbitas para determinar si alguno podría ser potencialmente peligroso para nuestro planeta.

El JPL gestiona la oficina del Programa de Observaciones de Objetos Cercanos a la Tierra (Near-Earth Object Program Office) para la Dirección de Misiones Espaciales de la NASA en Washington. JPL es un división del Instituto de Tecnología de California en Pasadena. La universidad Cornell, Ithaca, NY, opera el observatorio de Arecibo en un acuerdo cooperativo con la National Science Foundation de EEUU en Arlington, Va.



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