24 julio 2011

Curiosity trepará la montaña más alta del Sistema Solar




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La NASA ha decidido enviar a su mejor robot de exploración a una misión sin precedentes. La agencia espacial estadounidense anunció que Curiosity, su nuevo coche marciano que será lanzado entre noviembre y diciembre de este año (2011), aterrizará en el cráter Gale. Se trata de un enorme boquete de 150 kilómetros de largo cerca del ecuador de Marte, en cuyo centro se eleva una montaña de 5.000 metros. Este gigante más alto que el Mont Blanc (4.810 metros) apareció tras el impacto de un descomunal meteorito hace más de 3.000 millones de años, cuando un joven Marte pudo albergar ríos y océanos. El Curiosity trepará por las faldas del monte y será el primer robot capaz de responder una de las preguntas claves de la ciencia: ¿hay o hubo vida en Marte?

Esta enorme caldera ha sido elegida en parte porque, tras el impacto del meteorito, su fondo pudo recibir abundante agua que, según alguno de los científicos de la misión, podría seguir allí. “Es posible que encontremos agua líquida a unos centímetros de la superficie”, explicó ayer a este diario Nilton Renno, profesor de la Universidad de Míchigan (EEUU) y miembro del equipo que estudiará los datos enviados por el Curiosity.

Zona seleccionada para la misión del rover Curiosity: El cráter Gale.


Esa posibilidad abre otra mucho más excitante. “El agua líquida es el lugar más adecuado para encontrar compuestos orgánicos”, resalta Renno. Esos compuestos orgánicos, basados en el carbono, delatan rastros de metabolismo, es decir, de algo vivo.

El Curiosity llegará a Marte en verano de 2012 y representa una nueva generación de pesos pesados. Mientras que sus antecesores, los dos rovers Spirit y Opportunity, no llegaban a los 200 kilos, Curiosity pesa casi una tonelada. Entre sus 10 instrumentos, uno de fabricación española, lleva ingenios que le permiten tomar y analizar las muestras de roca que previamente ha recogido con su brazo mecánico. En lo alto de su cabeza, a dos metros de altura, lleva varias cámaras que le permiten detectar “puntos peligrosos”, explicó ayer Renno. “Es listo, tiene una especie de inteligencia artificial que le permitirá esquivar obstáculos”, detalla el investigador.



Renno ha trabajado junto al equipo español del Centro de Astrobiología (CAB) de Madrid para desarrollar el dispositivo REMS, una miniestación meteorológica con la que Curiosity medirá la temperatura, el nivel de humedad y la radiación solar de Marte. “Es la primera vez que España logra incluir un instrumento en un rover de Marte. Para nosotros es un orgullo”, explicó ayer Jesús Martínez-Frías, geólogo del CAB y uno de los padres del REMS.

El instrumento ha costado unos 20 millones de euros, según Renno, de los cerca de 2.000 millones de euros que ha costado todo el proyecto. Es el doble que el coste completo de los dos anteriores rovers, un precio que ha escalado debido a retrasos en la fecha de lanzamiento, prevista inicialmente para 2009.

Ingenieros del JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA, realizan pruebas al Curiosity, en preparación para un lanzamiento a finales de 2011. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


Gran Cañón

Curiosity aterrizará en el fondo del cráter Gale con un nuevo sistema que funciona como una grúa. Tras depositarlo, la nave de descenso se marchará volando. El coche, alimentado por un pequeño motor que genera calor a partir de uranio, comenzará a rodar, “a la velocidad de una persona andando”, según Renno, que apunta que el vehículo podría completar hasta 20 kilómetros en los dos años que durará la misión. Sin embargo, el motor nuclear podría permitir al robot ampliar su vida útil hasta los 10 años.

El panel de expertos de la NASA ha elegido el cráter entre 60 posibles destinos, en un proceso que ha llevado años. El cráter, con su desnivel de cinco kilómetros, es como una tarta. La capa más baja tiene 3.800 millones de años. A medida que se trepa, puede verse rejuvenecer a Marte hacia su estado actual. “Gale nos ofrece atracciones similares al famoso Valles Marineris, el mayor cañón que se conoce en el sistema solar”, dijo.

El nuevo sistema de ruedas y de suspensión del Curiosity representa la pieza central de la MSL (Mars Science Laboratory). A diferencia de sus predecesores más pequeños (Spirit, Opportunity y Sojourner) cada rueda tiene su propio motor independiente. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


John Grotzinger. Su equipo también afronta una prueba a la que ningún otro rover se ha enfrentado. “Tenemos mucho camino por recorrer, decenas de kilómetros antes de llegar a los sitios más interesantes y después queda trepar por una montaña muy desafiante”, explicó ayer en un correo electrónico Ashley Stroupes, una de las conductoras del Spirit y el Opportunity.

El cráter contiene arcilla y otros minerales que evidencian la presencia de agua, aunque los jefes de la misión son muy cautos respecto a lo que podrá sacar de ellas el Curiosity. El robot está equipado para rastrear compuestos orgánicos tras haber digerido y calentado las muestras. Sin embargo, sus cámaras no podrán ver directamente a la criatura que los haya generado e incluso el proceso podría aniquilarlas, según Renno. Martínez-Frías reconoce que el mayor logro del rover sería encontrar vida, aunque fuese de forma indirecta, pero la misión no acaba ahí. “También buscamos entender la evolución de Marte y determinar sus condiciones de habitabilidad”.

En la imagen se puede observar la cápsula que llevará en su interior al rover Curiosity. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


Reno es optimista. Su equipo publicó en 2009 un estudio que mostraba gotas de agua líquida adheridas a las patas del Phoenix, una sonda que aterrizó sobre el hielo del Ártico de Marte. Renno se relame pensando en las posibilidades que ofrece ahora el cráter Gale para no sólo fotografiar, sino analizar químicamente el agua marciana.

“Esta zona está más cerca del ecuador, por lo que es más posible que contenga agua”, resalta. Renno reconoce sin embargo cierta impotencia. En caso de que en ese agua se encuentren rastros orgánicos, el Curiosity podrá recoger más muestras de terreno que potencialmente podrían contener las criaturas que los produjeron. Sin embargo, nadie podría verlas, al menos hasta que se envíe a Marte una misión que permita mandar muestras de vuelta a la Tierra, algo que Estados Unidos y Europa quieren intentar, pero que no sucederá antes de la próxima década.

Fuente: Publico.es

La NASA ha elegido el cráter entre 60 posibles destinos, en un proceso que ha llevado años. En la imagen se puede observar los lugares previamente visitados (en blanco) y los propuestos para futuras misiones (en amarillo).


Quantum opina:

Los científicos eligieron el cráter Gale entre una treintena de lugares, siendo este el único que nos ofrece un paisaje visualmente espectacular pero también de un gran potencial de descubrimientos científicos importantes. Puede que sea la montaña más alta del sistema solar que se pueda escalar con la ayuda de un rover. Curiosity estará equipado con una cámara ventral, capaz de tomar fotografías con alta resolución del terreno que recorre. El robot transportará también otros dispositivos para tomar imágenes y 10 instrumentos científicos, como un rayo láser, un brazo robótico y equipos de perforación.

El lanzamiento del Curiosity está previsto para fin de año y su llegada al planeta rojo está programada para agosto de 2012. La Nasa espera enviar una misión con tripulación antes de 2030. El anuncio del destino exacto de Curiosity llega 35 años después del primer aterrizaje de una máquina en Marte, la sonda Viking 1, en marzo de 1976.

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23 julio 2011

Explican origen cresta ecuatorial de Iapetus




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Sólo han pasado cinco años desde la obtención de imágenes detalladas en alta resolución por la sonda Cassini en la remota luna de Saturno Iapetus. Desde entonces, mucho han meditado los científicos sobre la peculiar forma de nuez de este cuerpo celeste, que exhibe una cresta a lo largo del 75 por ciento de su ecuador, convirtiéndole en uno de los más asombrosos del sistema solar.

Ahora un equipo que incluye un especialista en el sistema solar exterior de la Washington University en St. Louis ha propuesto que un impacto gigante explica la existencia de la cresta, de hasta 20 kilómetros de altura y con un ancho de 100 kilómetros.

William B. McKinnon, profesor de la Universidad de Washington de Ciencias Terrestres y Planetarias en Artes y las Ciencias, y su antiguo estudiante de doctorado, Andrew Dombard, PhD, profesor adjunto de Ciencias Terrestres y del Medio Ambiente en la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), proponen que Iapetus una vez tuvo un satélite creado por un impacto gigante con otro gran cuerpo.

En diciembre del 2004 la nave Cassini pasó a 123.000 km de Iapetus ofreciendo imágenes más detalladas que las enviadas por la Voyager. El 10 de septiembre de 2007 Cassini volvió a acercarse a Iapetus, y esta vez pasó a sólo 1.600 km del satélite, siendo el único sobrevuelo que la sonda realizará de esta luna.


La órbita de este subsatélite, dicen, se deterioró debido a las interacciones con Iapetus y se habría acercado gradualmente. En algún momento, dicen los investigadores, las fuerzas de marea fueron desintegrando ese subsatélite y sus escombros quedaron girando alrededor de Iapetus hasta que finalmente se estrellaron contra la Luna cerca de su ecuador.

"Imagínense todas estas partículas cayendo horizontalmente a través de la superficie ecuatorial a unos 400 metros por segundo, a la velocidad de una bala de fusil, una tras otra, como pelotas de béisbol congeladas", dijo McKinnon. "Las partículas alcanzarían una por una, una y otra vez en la línea ecuatorial. Al principio, los restos hicieron los agujeros para formar un surco que al final se llenó." "Tenemos un montón de cálculos por corroborar que demuestran que esta es una idea plausible", dice Dombard, "pero todavía no tenemos simulaciones rigurosas para mostrar el proceso en acción".

La cordillera ecuatorial de Iapetus fue bautizada como Toledo Montes y tiene unos 20 kilómetros de ancho y 13 de alto que se extiende a lo largo de 1300 kilómetros en el hemisferio oscuro.


Otros científicos planetarios creen que el canto fue creado por una fuerza endógena, como el vulcanismo o las fuerzas de formación de montañas. "Algunas personas han propuesto que la cresta pudo haber sido causada por una serie de erupciones volcánicas, o tal vez es un conjunto de fallas", señala McKinnon, aunque reconoce que no hay nada comparable en el sistema solar.

"Hay tres observaciones críticas que cualquier modelo sobre formación de la cresta tiene que satisfacer", dice Dombard: ¿Por qué este fenómeno se da en el ecuador?, ¿por qué sólo en esa zona? y ¿por qué sólo en Iapetus?, y cree que su hipótesis explica todos estos aspectos.

Fuente: Europa Press


En la imagen se puede observar ambos hemisferios. A la izquierda el hemisferio delantero (lado oscuro) y a la derecha el hemisferio posterior (lado brillante).



Quantum opina:

Otro de los misterios de Iapetus lo es la diferencia en tonalidad de sus hemisferios. Un hemisferio delantero ("leading hemisphere"), el cual es muy oscuro y un hemisferio trasero ("trailing hemisphere"), muy brillante. Existen dos posibles teorías para explicar este fenómeno. La primera se basa en el criovulcanismo (expulsión de materiales helados desde el interior) y sugiere que por lo distante en que se encuentra dicha luna de Saturno (y del Sol) pudo ésta retener hielos de metano o de amoníaco en su interior que luego hicieron erupción sobre su superficie. Una vez fuera, los hielos pudieron sufrir la acción de la radiación solar produciendo entonces su oscurecimiento. El criovulcanismo pudo ser desencadenado por impactos meteoríticos, lo cual explicaría la aparente concentración de material oscuro en el fondo de los cráteres.

La segunda teoría plantea que podría tratarse de material procedente de otras lunas cercanas, tales como Phoebe, Hyperión o Titán. Sin embargo, el material de la superficie de Iapetus es rojizo, mientras que el material de Phoebe es grisáceo, aunque es similar en su coloración al detectado en Hyperión, por lo que se ha planteado la posibilidad de un impacto sobre esta última luna que haya causado su destrucción parcial y posterior envío de material sobre la luna vecina. Esto explicaría el movimiento caótico que tiene la luna Hyperión.

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22 julio 2011

Descubren nuevas lunas, dos en Júpiter y una cuarta en Plutón




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Astrónomos de la IAU han descubierto dos nuevas Lunas que orbitan alrededor de Júpiter. Bautizadas con los nombres S/2010 J1 y S/2010 J2, se han convertido en los satélites 64 y 65 del enorme planeta, convirtiendo a Júpiter en el planeta con el mayor número de lunas identificadas del sistema solar. El hallazgo de la primera luna, fue realizado por los astrónomos Jacobson, Brozovic, Gladman y Alexander, que fueron los encargados de realizar las primeras observaciones usando el telescopio Hale de California.

Este descubrimiento no sólo fue confirmado por Christian Veillet desde el telescopio Canadá-Francia-Hawai (CFHT), sino que este físico halló también una segunda luna más pequeña gracias a la posición privilegiada en la que se encontraba el planeta, más cercano a la Tierra que en otras ocasiones.

Las conclusiones preliminares indican que dichos satélites, denominados S/2010 J1 y S/2010 J2, tienen un tamaño de dos y un kilómetro, respectivamente, siendo sus órbitas muy irregulares y siguiendo un movimiento contrario al giro del propio planeta. Estas características indican que estos cuerpos quedaron atrapados en el campo gravitatorio del gigante planetario hace mucho tiempo, quizá poco después del surgimiento de nuestro actual sistema solar.

El cuarto satélite natural de Plutón, llamado provisionalmente P4.


Descubren cuarta luna de Plutón

El Telescopio Espacial Hubble, de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), ha descubierto una nueva luna alrededor de Plutón. El cuarto satélite natural del planeta enano, provisionalmente denominada P4, es el más pequeño que se ha encontrado orbitando a su alrededor hasta el momento.

El equipo de investigadores, que buscaba posibles anillos alrededor del planeta, estima que este diminuto satélite tiene un diámetro de entre 13 y 34 kilómetros de diámetro. Este nuevo satélite que completa su órbita alrededor de Plutón cada 31 días se suma así a los satélites plutonianos Caronte, que fue avistada por primera vez en 1978, Nix e Hidra, descubiertas en 2005 también por el Telescopio Hubble.

Fuente: El Economista

Las lunas Galileanas de Júpiter.


Quantum opina:

El descubrimiento de 2 nuevas lunas en Júpiter eleva a 65 el total de satélites existentes en ese planeta, cuatro de ellos son los mas grandes y reciben el nombre de satélites Galileanos (en honor a Galileo Galilei), el resto son satélites menores. En la designación S/2010 J2, la letra S significa que se trata de un satélite, la cifra 2010 es el año del descubrimiento y J2 que es el segundo descubrimiento realizado en Júpiter en ese año. Este tipo de designaciones son provisionales hasta que los nuevos satélites reciban un nombre definitivo.

Respecto al descubrimiento del P4, la nueva luna en Plutón, podemos adelantar que su hallazgo seguramente servirá para dar soporte a la misión que llevará hasta la superficie de Plutón a la nave New Horizons de la NASA, cuya llegada está prevista para 2015.

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