07 julio 2011

Una gigantesca tormenta de 8.000 km de extensión en Saturno




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Dos estudios publicados hoy en la revista Nature ofrecen nuevos detalles sobre las colosales tormentas que se producen en la atmósfera de Saturno. El primero de ellos, dirigido por el Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV), ha determinado que estas tormentas se originan por convección, de forma similar a las tormentas terrestres. En el segundo, gracias a los datos de la sonda Cassini, se ha observado que la intensidad de las ondas de radio que produce la tormenta es 10.000 veces superior a cualquiera que se haya medido en la Tierra, con una actividad de más de diez rayos por segundo.

Ambos estudios se han centrado en el análisis de una tormenta que se inició en diciembre de 2010 y aún permanece activa. Este tipo de turbulencias se da cada año de Saturno, que corresponde a casi 30 años terrestres. "La primera en ser detectada se produjo en 1876 y desde entonces sólo se han producido cinco más, incluyendo la actual", asegura Ricardo Huso, profesor de la UPV y uno de los autores principales de la investigación.



En esta ocasión, la perturbación atmosférica ha alcanzado los 8.000 kilómetros de extensión, suficiente para envolver por completo la Tierra. El tamaño de Saturno, el segundo planeta más grande del Sistema Solar, después de Júpiter, le permite tener procesos meteorológicos de grandes dimensiones.

Pese a que la atmósfera de Saturno tiene poco que ver con la de la Tierra, la formación de estas tormentas se produce "de forma similar a las típicas tormentas de verano de nuestro planeta, como la gota fría", explica Hueso. En la Tierra el agua se evapora y asciende a través de la atmósfera por convección, hasta llegar a las capas altas, donde se enfría y se condensa, formando las nubes. En Saturno, la atmósfera está compuesta fundamentalmente de amoniaco; sin embargo, la tormenta observada "está compuesta también de agua y esta se encuentra por debajo del nivel de las nubes".

La imagen muestra cmo ha ido evolucionando la gran tormenta hasta dar la vuelta completa al planeta gigante.


Estas imágenes en falso color corresponden a las tomadas por la nave espacial Cassini de una gran tormenta que se desarrolló a partir de una pequeña mancha que apareció a principios de 12 semanas en el norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Aquí es donde reside lo "novedoso" de este estudio, afirma Hueso, dado que, "gracias a las simulaciones numéricas realizadas, ha quedado demostrado que el origen de estas tormentas se halla a más de 250 kilómetros bajo las nubes, que es donde se encuentra el agua".

Los datos que han utilizado los investigadores de la UPV para realizar el estudio provienen, fundamentalmente, de una red de astrónomos aficionados, ya que la tormenta es visible a través de telescopios con espejos de entre 30 y 40 centímetros de diámetro.

Aunque gracias a la investigación se ha conseguido dar respuesta a algunos procesos que determinan la evolución de este tipo de tormentas, algunas incógnitas siguen sin resolverse. Según Hueso, uno de los "grandes temas abiertos" es saber por qué esta tormenta se ha adelantado con respecto a las anteriores. Otra de las preguntas sin respuesta está relacionada con el hecho de que las turbulencias sean estacionales. "La luz del Sol no llega a las capas profundas de la atmósfera, donde se encuentra el agua", explica Hueso, con lo que no se entiende la relación de las tormentas con la época del año.

Fuente: Publico.es


La imagen de arriba capta un punto de vista compuesto, casi en color verdadero, de la gran tormenta que se está produciendo en el hemisferio norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Quantum opina:

Lo que empezó como una pequeña mancha blanca y brillante en el hemisferio norte de Saturno ha resultado ser una enorme tormenta eléctrica de larga duración. La sonda espacial Cassini y telescopios terrestres han estado monitoreando la tormenta desde diciembre, y aún sigue creciendo. Cassini detectó unos 10 relámpagos por segundo dentro de la tormenta. Cada rayo es unas diez mil veces más fuerte que cualquier rayo que se produzca en la Tierra

El hecho ha sido tan extraordinario que este tipo de tormentas gigantes son tan raras que desde 1876, los astrónomos apenas han observado unas cinco tormentas de este tipo. La tormenta, en sus inicios, estaba formando una enorme cola de nubes blancas, tenía diez veces el tamaño de la Tierra y apenas dos meses después, la larga cola había rodeado por completo Saturno. Un evento espectacular que nos invita a seguir observándolo.

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04 julio 2011

Transbordadores espaciales, el final de una era




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Ante el inminente retiro de sus emblemáticos transbordadores, la NASA deberá en lo adelante erogar una “tarifa” de 50 millones de dólares por el “pasaje” de cada astronauta que desee enviar a la Estación Espacial Internacional (EEI) a bordo de una nave rusa Soyuz. Hasta que exista una nueva generación de naves espaciales, Estados Unidos y su agencia espacial podrían perder liderazgo en esta carrera de exploración, ahora disputada no sólo por sus rivales tradicionales como Rusia y Japón, sino por naciones emergentes como China, La India y Pakistán

Con el vuelo del Atlantis, que despegará el 8 de julio próximo (si no hay cambios) para cumplir la misión STS-135 a la EEI antes de ser retirado como los otros dos transbordadores, la NASA cierra un apasionante capítulo en la historia de la exploración espacial. En éste hay hazañas de dimensiones épicas, notables avances científicos y técnicos pero también, por desgracia, sonadas tragedias.

El transbordador fue el primer artefacto espacial reutilizable.


Las aportaciones

“Esas naves fueron hechas con tecnología hoy relativamente obsoleta; su diseño y concepto datan de los años 70, cuando concluyeron los viajes a la Luna; se buscaba que fuesen muy versátiles y que cumplieran varios tipos de misiones, entre ellas colocar satélites en órbita terrestre y efectuar vuelos tripulados”, explicó el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela.

“Es un vehículo extraordinario, que expandió nuestras capacidades de operación en órbita terrestre más allá de lo que habíamos logrado antes y nos permitió aprender mucho sobre reutilización de una nave y sobre vuelos hipersónicos”, consideró el también astronauta y profesor de Astronáutica y Astrofísica del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT), Jeffrey A. Hoffman.

El transbordador, según un informe de la NASA, fue el primer artefacto espacial reutilizable (sus elementos estructurales básicos son el titanio y el aluminio) y el pionero en llevar y traer satélites, además de conjuntar diversas capacidades: “se lanza como un cohete, se maneja en órbita como una nave espacial y aterriza como un aeroplano”. El costo estimado de este programa —unos 175 mil millones de dólares— y los accidentes sufridos por el Columbia y el Challenger en 1986 y 2003, han sido los principales blancos de la crítica dentro y fuera de EU.

Space shuttle.


Desde 1981, cuando el Columbia hizo el vuelo pionero, la flotilla —compuesta originalmente por 5 naves, de las cuales quedaron sólo 3 tras los accidentes— ha colocado en órbita más de un millón 300 mil kilos de carga. También ha llevado al espacio a más de 600 astronautas comisionados a un sinnúmero de misiones y caminatas espaciales, principalmente relacionadas con el equipamiento y ensamblaje de la EEI y la rusa MIR, que ya fue devuelta a la Tierra.

En ese lapso se construyó la EEI “como si fuese un gran mecano”, afirmó Neri Vela. “Hoy no existe ningún cohete capaz de llevar una estación completa al espacio. La única forma de tener una de gran tamaño era armarla parte por parte”, reconoció

“Y si no hubiese sido por las demoras para armarla —una de ellas ocasionada por el desastre del Columbia— tal vez se hubiesen jubilado desde hace unos tres años las naves”, reflexionó el astronauta mexicano. El lanzamiento del telescopio orbital Hubble en 1990 y sus sucesivas reparaciones, que permitieron prolongar su vida útil hasta 2014, tampoco habrían sido posibles sin los transbordadores.

Tanque de combustible principal en su caída al mar.


Ahora, ¿qué sigue?

La NASA aún no tiene un plan para remplazar con nuevos vehículos a los transbordadores “jubilados”. Y el proyecto de la cápsula Orion —que sería propulsada por una especie de híbrido entre estos últimos y los cohetes de las misiones Apolo, y con el cual EU pretendía regresar a la Luna y después enviar tripulantes a Marte— quedó en suspenso, tras la llegada de Barak Obama a la Presidencia en 2009.

“Nos gustaría tener un sistema de transportación espacial que fuese costeable, atractivo y negociable, que pudiera llegar a la órbita baja terrestre además de ir a la Luna en forma apropiada. Deberíamos hacer eso en vez de sólo enviar misiones de carga a la Estación Espacial Internacional”, expresó el astronauta Buzz Aldrin hace algunos meses en declaraciones a Scientific American al referirse al fin de la era de los transbordadores.

Por Guillermo Cárdenas Guzmán

Fuente: El Universal

Programa espacial de transbordadores 1981 - 2011.


Quantum opina:

El transbordador nació en 1972, como vehículo espacial económico para alcanzar la órbita terrestre. La decisión recae en los hombros del presidente Richard Nixon, siendo el primer vuelo orbital, el de Columbia, el 12 de abril de 1981, con apenas dos astronautas a bordo. el 28 de enero de 1986, la nave Challenger explota ante las cámaras de la televisión, paralizando el uso de los transbordadores durante casi tres años hasta septiembre de 1988 con el vuelo del Discovery.

En 1990 el Discovery despliega el primer telescopio espacial, el Hubble, revolucionando la historia de la astronomía. En diciembre de 1993, la nave Endeavour efectúa la primera misión de mantenimiento del Hubble con el fin de corregir un defecto en uno de sus espejos, efectuando otras cuatro misiones de mantenimiento del telescopio, la última de las cuales tuvo lugar en 2009. En febrero de 1995, el transbordador Discovery transporta a un cosmonauta ruso, próximo a la estación rusa MIR, que fue destruida en 2001.

Tres meses más tarde, el Atlantis realiza la primera de nueve misiones a la MIR incluyendo en ese vuelo a 4 rusos y un estadounidense. En 1998, el transbordador estadounidense realiza su misión de mayor importancia al poner en órbita el primer módulo de la hoy Estación espacial Internacional (ISS). El 1 de febrero de 2003 el Columbia se desintegra al regresar a la atmósfera, y sus siete tripulantes mueren. No habrá más vuelos durante dos años y medio. El 4 de julio de 2006 se retoman los vuelos espaciales.

El próximo 8 de julio, el Atlantis realizará el vuelo número 135, el último para una nave de su tipo. Para entonces, 385 personas de 16 países, habrán volado a bordo de un transbordador, marcando asi el final de una era.

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02 julio 2011

Messenger descubre enigmáticos pozos en el planeta Mercurio




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Las nuevas imágenes del planeta Mercurio captadas por la sonda espacial Messenger están revelando detalles hasta ahora desconocidos de ese exótico mundo, incluyendo pistas sobre su origen y su turbulenta historia geológica. Pero también aumentan el grado de misterio acerca de algunos lugares del planeta.

La Messenger ha estado girando en órbita a Mercurio desde hace tres meses. Durante este tiempo, la sonda ha suministrado cientos de miles de imágenes en las que se aprecian con notable detalle cráteres y muchas otras estructuras. Años atrás ya se obtuvieron imágenes de la superficie del planeta, pero eran de una resolución mucho más baja.

La Messenger también ha hecho mediciones extensas de la composición química y la topografía de la superficie de Mercurio, así como observaciones globales del campo magnético del planeta. Los datos obtenidos en estas observaciones confirman ahora que en la magnetosfera de Mercurio circulan de modo constante violentas ráfagas de partículas con altos niveles de energía, como resultado de la interacción entre el campo magnético de Mercurio y el viento solar.

En la imagen podemos ver (por primera vez) las regiones polares de Mercurio. Esta imagen, que corresponde a la región polar sur de Mercurio, muestra el Camoes cráter (centro) juntoa una escarpa que cruza el piso y la pared de Camoes, un patrón similar al observado en el cráter de Thakur. Camoes toma su nombre del poeta portugués Luis de Camoes Vas (c. 1524-1580). El cráter que se extiende fuera de la esquina superior izquierda de la imagen es Okyo, llamado así por el pintor japonés Maruyama Okyo (1.733 a 1.795). Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington.

En la imagen podemos ver algunas de las crestas que se describen en forma circular en la supericie de Mercurio. Estos rasgos circulares marca son los que marcan los bordes de los "cráteres fantasmas" (cráteres de impacto que fueron enterrados posteriormente por lava volcánica). Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington.


“Muchas de nuestras ideas iniciales las estamos descartando a medida que las nuevas observaciones nos conducen a nuevos hallazgos”, explica Sean Solomon del Instituto Carnegie de Washington, investigador principal de la Messenger. Aún hay muchos meses de misión por delante, y, tal como indica Solomon, cabe esperar que haya más sorpresas conforme el planeta más cercano al Sol vaya revelando algunos de sus secretos.

En imágenes anteriores de Mercurio, se detectó la presencia de marcas sutiles en los fondos de algunos cráteres. Sin disponer en su día de fotografías de alta resolución que pudieran ofrecer una imagen más nítida del fondo de cada cráter, esas marcas no despertaron gran interés en la comunidad científica. Pero ahora, las nuevas y detalladas imágenes de la Messenger han revelado que esas marcas son conjuntos de pozos irregulares, sin bordes bien definidos, y que varían en diámetro desde decenas de metros a unos pocos kilómetros. Esos pozos están rodeados a menudo por halos difusos o por material más reflectante.

Esta imagen ofrece una extraordinaria vista del cráter Degas (que se pronuncia duh-GAH), llamado así por los franceses. Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington.



Estas tres imágenes son del extremo norte (Ártico) de Mercurio. Estas tres imágenes fueron agrupadas de su tamaño de píxel original de 1024 × 1024 a 256 × 256. Este tipo de compresión de imagen ayuda a reducir la cantidad de datos que deben ser transmitidos a través del espacio interplanetario desde la sonda Messenger hasta la Red de Espacio Profundo de la Tierra. Estas imágenes de mapa no son proyecciones. Crédito: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington.

Esos pozos son del todo distintos a cualquier cosa vista antes en Mercurio o en la Luna (muy parecida en algunos aspectos a ese planeta), tal como subraya Brett Denevi del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, y uno de los especialistas en imágenes del equipo científico de la sonda Messenger.

El origen de esos enigmáticos pozos no está claro, aunque algunos científicos creen que pueden ser relativamente jóvenes, lo cual sugeriría la existencia en la corteza de Mercurio de un componente volátil más abundante de lo creído.

Fuente: Mystery Planet


Mercurio tiene un contenido de hierro más alto que cualquier otro planeta principal en el sistema solar.


Quantum opina:

Mercurio tiene un contenido de hierro más alto que cualquier otro planeta principal en el sistema solar. Varias teorías explican esto. La primera, más aceptada entre los científicos, es que Mercurio al principio tenía una proporción de silicato metálico (condrito) similar a los meteoritos corrientes (se piensa que es el material rocoso más típico del sistema solar) y una masa aproximadamente 2,25 veces su masa actual. Sin embargo, en los comienzos del sistema solar, Mercurio fue golpeado por un planetesimal de aproximadamente 1/6 de su masa. El impacto habría quitado la mayor parte de la corteza original y su manto, dejando al núcleo como el componente principal de toda la estructura interna. Se cree que la creación de la Luna tuvo un proceso similar.

Para la segunda teoría, Mercurio podría haberse formado de la nebulosa planetaria originaria de nuestro sistema solar antes de que la energía del Sol se estabilizara. El planeta al principio habría tenido dos veces su masa actual. Pero como el protosol se contrajo, las temperaturas cerca de Mercurio podrían haber estado entre 2500º y 3500º K, y posiblemente tan altas como 10000º K. La mayor parte de la roca superficial de Mercurio se habría vaporizado con tales temperaturas, formando una atmósfera de vapor de roca, que posteriormente el viento solar se encargaría de disipar en el espacio.

Una tercera teoría propone que la nebulosa planetaria causó la resistencia física sobre las partículas del disco de acrecimiento de Mercurio, lo cual hizo que numerosas partículas de materia ligera de dicho disco se perdieran.

Cada una de estas teorías predice una composición superficial diferente.

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