20 julio 2011

Rusia enviará en noviembre a Marte la nave espacial Phobos-Grunt




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Rusia enviará en noviembre a Marte la nave Phobos-Grunt, que debe instalar una estación automática en un satélite del planeta rojo, según anunció este lunes Víctor Jartov, diseñador jefe de la Asociación de Producción Científica Lavochkin. "Ahora se barajan las fechas del 3 y 5 de noviembre", afirmó Jartov en el cosmódromo kazajo de Baikonur, citado por las agencias rusas.

Phobos-Grunt será transportada a Baikonur en septiembre para iniciar los preparativos del vuelo, añadió. El vuelo de la nave espacial fue aplazado en septiembre de 2009 para reducir riesgos y aumentar la fiabilidad de la misión interplanetaria. Según el plan inicial, el aparato debía partir desde Baikonur propulsado por un cohete Zenit-2SB y alcanzar la órbita marciana once meses después.

Posibles zonas de aterrizaje de la sonda Phobos-Grunt en el satélite Phobos.


Después, un módulo de la nave rusa aterrizaría en Phobos (Fobos), la luna marciana -que, según algunos científicos, fue un asteroide capturado por la fuerza de gravedad de Marte-, tras lo que regresaría a la Tierra un año más tarde. Mientras, en la luna marciana quedaría funcionando durante largo tiempo una estación automática que investigaría el espacio colindante y el clima del planeta.

Este proyecto permitiría estudiar el espacio y clima colindantes, cómo la radiación afecta a la vida en el planeta rojo, y ensayar las principales tecnologías de las futuras expediciones a Marte, como la toma de pruebas de terreno en condiciones de ingravidez y, sobre todo, la operación de aterrizaje.

Otras vistas relacionadas con las zonas de aterrizaje.


Además, las muestras que tome deberían servir para comprender cómo se formaron los planetas del sistema solar. La agencia espacial rusa, Roscosmos, y la Agencia Espacial Europea han firmado un acuerdo para emplear los centros europeos de seguimiento con el fin de guiar a la Phobos-Grunt.

La URSS fue la primera potencia que logró posar un módulo (Mars 3) en suelo marciano en 1971. "Este es el primer proyecto, en el que sustancias vivas (50 clases de microorganismos) serán llevados a Marte, permanecerán allí algún tiempo y regresarán a la Tierra", asevera Anatoli Grigoriev, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia.

Fuente: El Nacional

Phobos (Fobos).



Quantum opina:

La misión Phobos-Grunt es una misión Rusa cuyo principal objetivo es el de explorar la luna Phobos del planeta Marte. Una vez allí la sonda pretende recoger una muestra de la superficie del satélite y regresar con ella a la Tierra. Será la primera misión interplanetaria de Rusia desde el fracaso de la Mars 96.

El desarrollo de la sonda se inició en 2001 y los diseños iniciales finalizaron en 2004. Se prevéia que la misión seria lanzada en octubre de 2009, utilizando una nave Soyuz, pero la misma fue aplazada para mediados de 2011 reemplazandose por la nave Zenit. Algunos analistas consideran que la elección del Zenit es poco fiable ya que este cohete nunca ha lanzado un objeto más allá de órbita terrestre; viendo entonces la posibilidad de finalmente utilizar el Proton.

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18 julio 2011

DAWN logra alcanzar órbita asteroide Vesta




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La sonda espacial Dawn comenzó una visita de un año al asteroide más brillante que se observa en el firmamento: Vesta. La agencia espacial estadounidense (NASA) dijo que la nave no tripulada se encuentra ahora en la órbita de Vesta, situado a 188 millones de kilómetros de nuestro planeta. Dawn estudiará la superficie del asteroide y enviará imágenes en primer plano de sus incontables cráteres. Las primeras fotografías que ha tomado en su acercamiento a Vesta muestran a este inmenso cuerpo como si fuera un balón de fútbol agujereado, el resultado de una colisión del pasado que lo dejó sin su región polar del sur.




Este asteroide de roca fue descubierto en 1807.

En aquel momento se pensó que era un planeta, por su gran tamaño. Pero con el tiempo perdió esa categoría, a medida que los astrónomos comprendían mejor la diversidad de los componentes del Sistema Solar. Con sus 530 kilómetros de diámetro, Vesta es el segundo objeto de mayor masa en el llamado Cinturón de Asteroides, que gira alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, y gira alrededor de su eje cada poco más de 5 horas.

"Ventana al origen"

Los asteroides son comúnmente descritos como desechos de la formación de los planetas, hace 4.500 millones de años. La NASA dice que son "una ventana al origen del Sistema Solar" y que por eso es importante estudiar a ejemplares como Vesta. Los científicos explican que los asteroides son cuerpos que han tenido diferentes etapas de evolución: en algún momento se calentaron y comenzaron a desarrollar diversas capas en su corteza.

Imagen del asteroide Vesta tomada por la sonda Dawn y el telescopio Hubble, respectivamente.



Asteroide Vesta.


"Creemos que Vesta tiene un núcleo de metal, probablemente de hierro, rodeado de roca de silicato", le comenta a la BBC Chris Russell, investigador principal del proyecto. "Y en algún momento de su historia perdió su parte inferior. Esto liberó gran cantidad de material, y parte de él llegó a la atmósfera de la Tierra. Uno de 20 meteoritos que se han visto caer en nuestro planeta han sido vinculados a Vesta", añade Russell.

La sonda Dawn es impulsada por un motor de ion. Los ingenieros la colocaron en curso para que sea atraída por el campo gravitacional del asteroide. Inicialmente, la sonda se mantendrá a 16.000 kilómetros de Vesta, pero esta distancia será reducida progresivamente. El objetivo es que se acerque a unos 200 kilómetros de la superficie del asteroide, aunque sin tomar riesgos innecesarios. "Queremos bajar lo más posible, pero sin que Dawn se estrelle", dice Russell.

Fuente: BBC

Dawn estudiará durante un año al asteroide Vesta antes de partir hacia un planeta enano llamado Ceres.


Quantum opina:

La sonda espacial Dawn, lanzada en septiembre de 2007, se encontró por fin con el asteroide Vesta al cual estudiará durante un año antes de partir hacia su segundo destino, un planeta enano llamado Ceres, y al que pretende llegar en 2012. Vesta y Ceres son dos de los cuerpos mayores del cinturón de asteroides que rodea al Sistema Solar. En esa región se encuentran unos cien mil asteroides, considerados los "escombros" que quedaron tras la formación del sistema hace 4.600 millones de años.

Utilizando su motor iónico, Dawn ha podido rodear el Sol en una trayectoria en espiral que le permitio llegar hasta los dominios de Vesta, para después de una asistencia gravitatoria ajustar su altitud respecto a la superficie del asteroide. Su motor iónico se mantendrá hasta el mes de agosto, disminuyendo la distancia hasta poco menos de 3.000 km para facilitar el inicio de un estudio completo y detallado. El descenso, sin embargo, continuará, hasta alcanzar los 200 km, desde donde podrán obtenerse mediciones de alta resolución, incluyendo fotografías de la superficie.

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13 julio 2011

Neptuno, descubriendo al gigante azul




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El más lejano y más lento planeta de nuestro sistema solar fue descubierto el 23 de septiembre de 1846. anoche, después de 60190 días, logró completar por primera vez una órbita desde su descubrimiento. Un "añito". La historia del descubrimiento de Neptuno es superinteresante. Me quedó un poco larga, pero pido un poco de paciencia porque vale la pena. Medio siglo antes, en 1781, William Herschel había descubierto el planeta Urano, un poco de casualidad. Por primera vez desde tiempos prehistóricos la Humanidad descubría que había en el cielo un nuevo planeta.

Tras el descubrimiento de Urano se desató una manía por descubrir qué más podía existir allá lejos. ¿Había más planetas, acaso? Hacia fines del siglo XVIII se organizó una campaña internacional para explorar meticulosamente la eclíptica (la región del cielo por donde se mueven los planetas), en particular para encontrar un planeta "faltante" entre Marte y Júpiter, que predecía la "ley" de Titius-Bode. Sin mayor demora, el 1 de enero de 1801 el Padre Piazzi descubrió Ceres, precisamente entre Marte y Júpiter, que fue catalogado como planeta y recibió el nombre de una diosa importante como correspondía a la tradición. Con los subsiguientes descubrimientos de Pallas, Juno y Vesta —también entre Marte y Júpiter— quedó claro que Ceres, a diferencia de los otros planetas, formaba parte de una familia. El propio Herschel los observó detenidamente y calculó su tamaño, deduciendo correctamente que estaban en el orden de los cientos de kilómetros de diámetro. Recomendó un nuevo nombre para la nueva categoría: asteroides. Hoy se conocen más de medio millón.

La gran mancha oscura de Neptuno es similar a la mancha roja de Júpiter. Se trata de un gigantesco huracán con vientos de dos mil kilómetros por hora, los más violentos en nuestro Sistema Solar. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)..


OK, el sitio vacante entre Marte y Júpiter no estaba ocupado por un planeta sino por un enjambre de planetitas, los asteroides. ¿Qué más? Durante las primeras décadas del siglo XIX se acumuló evidencia de que tenía que haber otro planeta, un planeta grande, más allá de Urano. La órbita de éste era irregular, como si la perturbara un planeta desconocido. Simultáneamente se estaba desarrollando a gran velocidad la mecánica celeste, rama de la física matemática que había nacido con el trabajo de Newton un siglo antes, y cuyo enorme logro había sido explicar las Leyes de Kepler. La descripción detallada de las órbitas de los planetas estaba resultando muy difícil, pero se hicieron grandes avances teóricos (que terminarían impactando muchas otras ramas de la ciencia. Nota mental: hablar algún día del lejano origen del caos, Lagrange, Poincaré, Lorenz.)

Hacia 1840 muchos astrónomos estaban convencidos de la existencia de otro planeta (no todos, sin embargo; algunos creían que la ley de gravitación dejaba de valer a grandes distancias, curiosamente un argumento que resurge cada tanto hasta el día de hoy). Pero una cosa es convencerse, y otra cosa es calcular dónde tenía que estar. Es un ejemplo de lo que se llama un problema inverso: dada una consecuencia (la órbita de Urano) encontrar su causa (la posición del planeta desconocido). ¿Se entiende? Una cosa es, sabiendo dónde están unos objetos, predecir cómo se tiene que mover otro (problema directo), y otra muy distinta es, sabiendo cómo se mueve uno, inferir dónde están los que lo hacen moverse así (problema inverso). Los problemas inversos son en general muy difíciles, aun hoy en día. No puedo imaginarme lo que habrá sido hace un siglo y medio.

El polo sur de Neptuno es mucho más caliente que el resto del planeta debido a su exposición al sol de unos 40 años. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA).


Sin embargo era una papa caliente, así que había mucho interés en el asunto. A punto tal que no uno sino dos astrónomos/matemáticos brillantes, Urbain Le Verrier de París y John Couch Adams de Cambridge, calcularon la posición del hipotético planeta. Trabajaron independientemente, ignorando cada uno el trabajo del otro, durante varios años. Adams llegó primero a un resultado confiable pero tuvo problemas de comunicación con el Astrónomo Real, George Airy, para convencerlo de que destinara los esfuerzos de un observatorio para su búsqueda (Airy es más famoso que Adams hoy en día...). Le Verrier compartió la misma suerte al principio, ya que en el Observatorio de París parece que miraron de reojo por el telescopio un ratito y perdieron el interés.

Finalmente Airy leyó los trabajos publicados por Le Verrier y vio que eran casi idénticas a las de Adams (están marcadas en la figura, además de la posición de Neptuno en 1846 y en 2011, y un cameo de Saturno). ¡Y le agarró miedo de perder un descubrimiento tan importante con los franceses! Se puso en comunicación con ambos astrónomos para aclarar cuestiones técnicas, ¡pero no le dijo a cada uno que había otro haciendo el mismo trabajo! El Astrónomo Real dispuso que empezaran a buscar en Cambridge, pero sin éxito durante todo el verano de 1846.

Estas 4 imágenes de Neptuno fueron tomadas por el telescopio espacial Hubble durante una exposición de 16 horas, en intervalos de 4 horas cada una. Las mismas fueron tomadas para conmemorar los casi 165 años de su órbita alrededor del Sol. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA).


Le Verrier seguía trabajando. Publicó un tercer paper, con valores detallados de masa y órbita, y hasta un cálculo del tamaño que tendría el planeta. El descubrimiento era inminente. ¿De qué lado del Canal de La Mancha ocurriría? El 10 de septiembre John Herschel (hijo de William) dijo en una conferencia: "Lo vemos [al nuevo planeta] como Colón veía América desde las playas de España". ¡Ja! ¡Qué vivo! Era un excelente astrónomo y matemático, y estaba superconvencido de los cálculos que había visto, ¡pero qué rabia que le daría no encontrarlo!

El desenlace fue rapidísimo. Cansado de que no le dieran bolilla en París, Le Verrier le escribió a Johann Galle, de Berlín, el 18 de septiembre. Galle recibió la carta el 23 de septiembre. Esa misma noche buscó el planeta donde decía Le Verrier, usando unas excelentes cartas estelares recién compiladas. En apenas media hora lo encontró: una "estrella" que no estaba en las cartas, a menos de 1° de la posición calculada por el francés. Para confirmar volvió a observar la noche siguiente. Se había movido: era el planeta. El 25 de septiembre Galle contestó a Le Verrier: Monsieur, el planeta realmente existe en la posición que Ud. indicó.

Neptuno y sus satélites. Crédito: NASA, ESA, E. Karkoschka (University os Arizona) and H. Hammel (Space Science Institute).


En Cambridge buscaron también en la más reciente predicción de Le Verrier y les pareció ver el disco de un planeta, pero no alcanzaron a confirmar su movimiento. Ya no hubo tiempo. The Times del 1 de octubre tenía el titular: Encontrado el planeta de Le Verrier. Los ingleses habían perdido la carrera. ¡Busquen satélites, urgente! gritó Herschel. El 10 de octubre, en Cambridge, descubrieron Tritón (aquí al lado en una elegante foto de Voyager 2). Pero no es lo mismo, no me van a decir.

A posteriori se descubrió que Neptuno había sido ya visto muchas veces, no sólo ese verano en Cambridge, sino años antes también, y ¡hasta por el propio Galileo durante sus observaciones de Júpiter! El telescopio de Galileo no permitía observar el disco del lejano planeta, y Galileo seguramente estaba tan absorbido por sus observaciones del sistema de Júpiter que no se dio cuenta de que una de las "estrellas" se movía. Por otro lado, también se descubrió que Le Verrier tuvo mucha suerte. Su cálculo (aproximado) sólo funcionaba bien en 1846, ya que la órbita de Neptuno no resultaba correcta. Si hubieran usado la misma predicción al año siguiente no lo habrían encontrado. (El cálculo de Adams era igualmente "incorrecto"; es que se trata de un problema muy difícil, como dije antes, para el cual no existen soluciones exactas). La posteridad, sin embargo, acredita con justicia a Le Verrier, Galle y Adams el descubrimiento de Neptuno, primer planeta descubierto con el poder de la matemática.

Neptuno posee un sistema de anillos formado por partículas de hielo y silicatos además de compuestos orgánicos, producidos por la radiación de la magnetosfera, de ahí su color tan oscuro.


Neptuno no se ve a simple vista, pero con binoculares debería ser fácil de observar (magnitud 7,8), muy cerca de la estrella de 5a magnitud 38 Aquarii (como se ilustra en la figura de arriba, la que tiene marcadas las predicciones de Adams y Le Verrier; click aquí para agrandarla en otra pestaña). Por primera vez Neptuno vuelve a estar muy cerca de donde se lo descubrió hace 164 años (no exactamente en el mismo lugar del cielo porque la Tierra no está en el mismo lugar). Hay que buscarlo tarde, hacia el Este, en la región entre Acuario y Capricornio. Esta carta (click para agrandarla) muestra el cielo desde Bariloche a la 1 de la madrugada, con Neptuno a unos 30° de altura. Nótese que también está allí el asteroide Vesta, que estará en este blog la semana que viene...

Según mi experiencia la semana pasada, lo que conviene hacer para ubicar a Neptuno con binoculares es empezar por las dos estrellas de "la punta de abajo" de Capricornio. Seguirlas hacia abajo hasta localizar un triángulo de estrellas de magnitud 5 (la del vértice superior un poco más brillante). Engarzado al vértice de la izquierda (la estrela 38 Aqr) aparece otro triángulo, de estrellas de magnitud 6, que sirve para verificar que tenemos a 38 Aqr. La posición de Neptuno es la que se indica. A medida que pasen los días se irá alejando de 38 Aqr. Con binoculares se ve tenue y sin disco aparente, no hacerse ilusiones. Con más aumento se puede ver su disco, cuyo diámetro aparente es de apenas 2,5", muy chiquito. (¡Ojo! Estas instrucciones son válidas desde latitudes australes. Los observadores del hemisferio norte verán todo esto casi al revés. Ténganlo en cuenta, o mejor usen un programa como Stellarium o Cartes du Ciel para localizar la frontera entre Acuario y Capricornio, las estrellas indicadas, y el planeta.)

Por Guillermo Abramson
Fuente: En el cielo las estrellas


Una visión artística de Neptuno desde una de sus lunas, Tritón.


Quantum opina:

La pasada información corresponde a un artículo publicado en la web "En el cielo las estrellas" de Guillermo Abramson.

Neptuno, octavo y último planeta del Sistema Solar, fue descubierto el 24 de septiembre de 1846 por el astrónomo alemán Johann Gottfried Galle. Hace ya unos 164,79 años, justo el tiempo que tarda el gigante gaseoso en dar una vuelta alrededor del Sol. Sin embargo el primer humano en observar Neptuno no fue otro que Galileo. El famoso científico italiano observó Neptuno ya en 1612, pero lo confundió con una estrella y así lo documentó. Solo cuando se revisaron los escritos de Galileo se tomo conciencia de su error.

Fue el 25 de agosto de 1989 a las 3:56 hora de Greenwich, ciento cuarenta y tres años después de su descubrimiento, cuando la sonda Voyager 2 nos muestra a Neptuno, hasta entonces desconocíamos muchas de sus peculiaridades. De estas destaca su tenue sistema de anillos, que guarda más semejanzas con el sistema de Júpiter que con los complejos anillos existentes en planetas como Urano y Saturno. Están formados por partículas de hielo y silicatos además de compuestos orgánicos, producidos por la radiación de la magnetosfera, de ahí su color tan oscuro. Una nota curiosa, debido a la posición de Neptuno con respecto a la Tierra, los observadores del hemisferio Sur están favorecidos, ya que en el Norte el planeta está muy bajo sobre el horizonte.

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