16 agosto 2011

Bloon, turismo espacial a bordo de un globo




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La NASA ya no tiene su transbordador espacial. Las empresas privadas, como Virgin Galactic, aún no disponen de un cronograma de viajes regulares. ¿Como, entonces, podríamos convertirnos en turistas espaciales? Las respuesta a este interrogante parece tenerla el español José Mariano López-Urdiales, fundador y CEO de zero2infinity, que ha presentado un proyecto para crear un globo con capacidad para 6 personas que podría, por una cantidad de dinero más o menos razonable, llevarnos hasta el borde de la atmósfera y traernos de vuelta en una pieza. Los pasajeros, al contrario de lo que ha ocurrido con los pioneros en este tipo de viaje turístico, no deberán realizar ningún entrenamiento físico especial antes de realizar su vuelo. ¿Te apuntarías?




Justo cuando la idea del “turismo espacial” estaba comenzando a convertirse en realidad se acaba el programa del transbordador espacial. Solo un puñado de -no es un juego de palabras- afortunados millonarios consiguieron aprovechar la posibilidad que brindaba el disponer de un transporte “regular” al espacio, la disponibilidad de la Estación Espacial Internacional (EEI)a modo de “hotel orbital” y -fundamentalmente- la falta de fondos de la NASA que no tuvo demasiado reparos en coger algunos millones de dólares de cada uno de estos turistas e incluirlos en la lista de pasajeros de algunas de sus misiones. Pero estos días han llegado a su fin. Si bien la agencia espacial sigue escasa de fondos, el transbordador ya ha sido desguazado y la EEI no estará allí para siempre. Si queremos viajar al espacio, necesitamos otra forma de transporte.

Cualquier persona, sin importar su condición física, pueda darse el gusto de embarcarse en esta aventura.

Y en eso es que se ha puesto a trabajar José Mariano López-Urdiales, fundador y CEO de zero2infinity. El resultado ha sido Bloon, un globo espacial inflado con helio y capacidad para cuatro pasajeros más dos tripulantes, que a cambio de un pago de poco más de cien mil euros nos llevará a unos 36 mil metros de altura. Si bien estrictamente hablando no estaremos en el espacio, tendremos una vista comparable a la que ve un astronauta de verdad: un cielo completamente negro, tachonado de estrellas, y por debajo un planeta azul que presenta un horizonte curvado. Una de las más interesantes características de este tipo de viaje es que no se necesita, por parte del interesado, realizar un entrenamiento físico previo que le permita soportar las enormes aceleraciones a las que se somete un astronauta que parte al espacio a bordo de un cohete, ni las incomodas (aunque seguramente divertidas) alternativas de la caída libre. Si todo sale como este catalán supone, este interesante proyecto estará listo para partir en algún momento de 2015.

En la imagen el proyecto de vuelo del globo estratosférico Bloon.

Es posible que el sistema ideado por el español no posea algunos de los condimentos que tiene viajar a bordo de la SpaceShipTwo de la Virgin Galactic. En primer lugar, no llegarás realmente al espacio. En segundo, no experimentarás la caída libre. Pero por otra parte, el pasaje cuesta menos y permite que cualquier persona, sin importar su condición física, pueda darse el gusto de embarcarse en esta aventura. Según López-Urdiales, Bloon proporcionará "una experiencia visual similar a la de los astronautas". Cada vuelo tendrá una duración de unas cinco o seis horas, y partirá de algún sitio de España aún por determinar. En este momento se está conversando con los responsables de algunas administraciones locales para conseguir los permisos, y solo se sabe que -preferentemente- será algún sitio alejado del mar donde los vientos pudiesen arrastrar el globo al mar. José Mariano dice que “aunque amerizar es factible, resulta incomodo".

Los pasajeros tendrá las mismas comodidades que se pueden encontrar en un avión.

La cabina en la que viajarán los pasajeros tendrá las mismas comodidades que se pueden encontrar en un avión. “Volaremos con unas condiciones de temperatura, presión y humedad similares a las de la Costa Azul; vamos, que estará uno muy a gusto, el pasaje no tendrá molestias", afirma López Urdiales, que asegura ya ha sido contactado por muchos interesados en su producto. Seguramente muchos de los que estaban dispuestos a pagar los 30 o 35 millones de euros que cuesta volar al espacio a bordo de algún cohete de la Agencia Espacial Rusa estén pensando en “probar que se siente” gastando solamente 100 mil euros en un viaje a bordo del Bloon.

A bordo de Boon tendremos una vista comparable a la que ve un astronauta.

El desarrollo de "Bloon" supone una inversión inicial de unos 20 millones de euros. La empresa, además de intentar conseguir algunos patrocinadores, está capitalizándose y en proceso de buscar nuevos inversores. Empresas de la talla de la Caixa Capital Risc ya han apostado por el proyecto. El CEO de zero2infinity fue profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Industrial y Aeronáutica de Terrassa (Barcelona), al igual que todos sus empleados. Estamos seguros que volveremos a oír hablar de Bloon en los próximos meses.

Fuente: Neoteo

Esquema del cableado y la cápsula del globo "Bloon".


Quantum opina:

El vehículo Zero2Infinity consta de tres partes esenciales: un enorme globo de unos 100 metros de diámetro, los cables de unión y la cápsula presurizada, de unos 4,5 metros de diámetro y con amplios ventanales donde viajan los cuatro pasajeros y los dos miembros de la tripulación.

La ascensión comienza con el inflado progresivo del globo con helio, un gas más ligero que el aire. Horas después se alcanza la altitud máxima. El globo permanecerá allí hasta alcanzar las dos horas de vuelo e iniciar el descenso, para lo cual se suelta el globo de gas y se despliegan los paracaídas que harán descender suavemente la cápsula hasta el suelo. Es durante el descenso donde se podrá disfrutar de algunos momentos de microgravedad, justo antes de la apertura de los paracaídas.

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14 agosto 2011

Kepler descubre el planeta más oscuro en el Universo




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Un equipo de astrónomos del Instituto de Astrofísica Harvard-Smithsonian ha descubierto que el planeta extrasolar TrES-2b es el más oscuro encontrado hasta el momento en el Universo. Se trata de un astro gigante de gas, de un tamaño similar a Júpiter, que ya fue descubierto en el año 2006 por Trans-Atlantic Exoplanet Survey y que se sitúa a 750 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de Draco. Según los datos recabados ahora, este astro refleja menos del 1% de la luz de la estrella que orbita, lo que hace que sea un planeta tan negro como el carbón, más oscuro que cualquiera de nuestro sistema planetario.

Recreación artística del planeta TrES-2b. Crédito: Harvard Smithsonian Institute.


"Por lo que hemos visto, el TrES-2b es mucho menos reflectante que la pintura negra acrílica, así que podemos decir que es un mundo 'alien', muy extraño", ha declarado en Science News el astrónomo David Kipping, uno de los autores de esta investigación.

El planeta Júpiter de nuestro Sistema Solar, está envuelto en brillantes nubes de amoníaco que reflejan más de un tercio de la luz del Sol que recibe. Sin embargo, este exoplaneta no tiene estas nubes reflectantes porque está mucho más cerca de su estrella, a unos 4,8 millones de kilómetros, y las altas temperaturas (1.800º F.) impiden que se formen.

En cambio, su atmósfera tiene compuestos químicos que absorben la luz, como el sodio o el potasio en vapor y el óxido de titanio gaseoso, si bien ninguno de estos elementos da una explicación total a la oscuridad en la que está sumido el TrES-2b.

La masa del planeta TrES-2b y el radio indican que es un gigante de gas con una composición global similar a Júpiter.


Los investigadores midieron el brillo del sistema planetario, que se llama TrES-2, cuando el TrES-2b orbitaba en torno a su estrella para detectar su tránsito, es decir, una pequeña disminución en su brillo cuando este planeta pasaba por delante. Para ello, utilizaron los datos recabados por el telescopio espacial Kepler, así como con otros telescopios, con los que habían observado medio centenar de órbitas.

"Al combinar la impresionante precisión del Kepler con otras observaciones se vio que el cambio en el brillo registrado era el menor que se ha visto hasta la fecha en un exoplaneta: sólo seis partes por millón", señala Kipping.

Desde que fue puesto en órbita, Kepler ha detectado más de 1.200 candidatos a planetas en su campo de visión. Hasta la fecha, y desde que el astrónomo suizo Michel Mayor descubriera el primer exoplaneta en los años 90, se han confirmado 571, algunos en la zona que se considera habitable, lo que aumenta la probabilidad de que exista vida fuera de la Tierra.

Fuente: El Mundo

TrES-2b orbita cercano a la estrella GSC 03549-02811, ubicado a unos 750 años luz de distancia en dirección a la constelación de Draco el Dragón.


Quantum opina:

El TrES-2b (Trans Atlantic Exoplanet Survey) es un planeta muy especial debido a que tiene elementos químicos capaces de absorber luz como el sodio, el potasio y el oxido de titanio vaporizado. Sin embargo, ni la mezcla de estos elementos puede alterar la negrura del planeta.

No está claro qué es lo que hace que este mundo sea tan extraordinariamente oscuro. Sin embargo, y a pesar de todo, el planeta no es completamente negro. De hecho está tan caliente que emite un débil resplandor rojizo, como una brasa ardiendo o las esterillas de una estufa eléctrica. Su movimiento de rotación está sincronizado con su movimiento de traslación haciendo que muestre siempre la misma cara del planeta hacia su estrella, como lo hace la Luna con la Tierra. Esto le permite tener un día perpetuo en un lado, mientras que en la cara opuesta siempre es de noche.

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11 agosto 2011

El sueño de Franklin Chang Díaz: viajar a Marte con su motor de plasma




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Franklin Chang Díaz tiene muy claras cuáles son sus metas actuales. Con gran entusiasmo y esfuerzo, dirige el equipo de Ad Astra Rocket que trabaja en llevar su motor de plasma, el VASIMR, a la Estación Espacial Internacional (ISS) a finales del 2014 para hacer la prueba final de su invento: dispararlo en el espacio. Una vez superada la prueba, tiene esbozado un modelo de negocios con los posibles servicios que su motor podría brindar en órbitas cercanas a la Tierra.

“Ya entonces suponemos que tendríamos en el mercado los motores operando en varias formas: tendríamos un motor operando en viajes robóticos, digamos un vuelo robótico a Marte, alimentado por energía solar; ese mismo motor también se podría usar para mover o reabastecer satélites. Esperamos también tener un motor que estaría empujando la ISS, ya proveyendo un servicio, no una prueba. Ese es como el destino, las metas inmediatas de la compañía”, explica el físico y astronauta costarricense.



Sin embargo, esa no es la meta final de este motor, al menos no es motivación por la cual Chang los esbozó hace más de tres décadas. Su anhelo es usar el motor para llevar al ser humano a Marte. Ese sueño de viajar a Marte sigue vivo. Más que un sueño, es ya un plan esbozado de construir una nave, el Bëkuö (que en bribri significa estrella fugaz) y, en un par de décadas llevar, en solo 39 días, a un grupo de astronautas al Planeta Rojo.

Con la advertencia de que esta no es la meta inmediata de Ad Astra Rocket y de que es imposible saber qué ocurrirá en el futuro, Chang compartió con La Nación sus planes de construir el Bëkuö.

Franklin Chang Díaz junto al motor de plasma VASIMR.


¿Para cuándo ve el motor de plasma operando comercialmente en las órbitas cercanas a la Tierra?

Nosotros lo vemos empezando en el 2015 con estos servicios, no todos a la vez, ir estableciéndolos paulatinamente. Podríamos utilizar las ganancias de uno para financiar el desarrollo del siguiente, así la compañía va aumentando su valor y no tiene que buscar inversiones adicionales si no que tiene sus propios fondos para ir desarrollando internamente su propia tecnología. Estamos hablando entre el año 2015 y 2020. “Bueno, entonces digamos que ya estamos en el año 2020, ya hay un tráfico de operaciones lunares, varios países' ahí ya estoy visualizando un poquito el futuro. Ya hay un tráfico internacional a la Luna, que incluye presencia de otros países como China, India, Japón'”

¿Ahí ya usted está visualizando presencia de bases en la Luna?

Por lo menos una presencia, el término base es un poco más avanzado, pero al menos una presencia aunque sea solo robótica.

¿El retorno a la Luna?

Exacto, que ya los países estén empezando a retornar a la Luna ya para quedarse. No para ir a sembrar, plantar una bandera, sino para quedarse para estudiar la Luna, utilizar el medio de la Luna para desarrollar tecnologías más avanzadas y para empezar a planificar vuelos más allá del ámbito terrestre-lunar. Eso yo lo visualizo para entre los años 2020 y 2025, por ahí anda la cosa.“Ahí estaríamos nosotros, Ad Astra, ya posicionándose, igual que estas otras compañías y países, para utilizar la Luna como un medio de desarrollo tecnológico. Y es ahí donde empezaríamos a desarrollar los motores de 50 megavatios que necesitamos para impulsar una nave tripulada a Marte.”

Bëkuö es un concepto de nave para viajes a Marte ideado por Chang y su compañía Ad Astra Rocket. la energía sería suministrada por cuatro reactores nucleares que alimentarían los cuatro motores VASIMR de 50 MV, que llevarían la nave a Marte en tan solo 39 días.


¿Se necesitaría cuatro de esos motores, verdad?

Sí, se necesitarían cuatro, y eso lo hemos estimado porque consideramos que una nave tripulada a Marte tiene que ser una nave grande porque es un viaje muy largo. Es una nave que muy posiblemente tenga una masa de unas 600 toneladas métricas, que es 1,5 veces la ISS, es una cosa grande.

Bien grande

Pero como usted puede ver, es algo que está dentro de la capacidad del ser humano de hacer, porque ya lo hemos demostrado con la ISS. Está totalmente dentro de la capacidad del ser humano de hoy hacer esa nave de ese tamaño. Esa nave seguramente no va a ser ensamblada ni en la Tierra ni en la Luna. Si no que va a ser ensamblada en uno de los puntos de Lagrange.

¿Cómo? ¿La estarían armando ahí? ¿Van y vienen de la Luna? ¿Cómo haría?

De la Luna o de la Tierra. Esa nave se estaría armando en la misma forma en que se armó la ISS, excepto que va a estar en una órbita diferente, en un lugar que se llama punto de Lagrange, que es donde la gravedad de la Luna y la Tierra se cancelan, un punto intermedio entre la Tierra y la Luna, y es ahí donde muy posiblemente se vayan a ensamblar estos aparatos. Y eso es porque es muy conveniente, es un punto estable, no hay roce atmosférico; entonces, no hay necesidad de mantenerlo en órbita.

¿Se mantiene solo? ¿Como si fueran imanes que se repelen?

Sí, exactamente. Es un lugar intermedio donde la gravedad de la Tierra se cancela con la de la Luna; es decir, la Tierra jala hacia la Tierra, la Luna jala hacia la Luna, pero en ese punto los dos jalan con la misma fuerza y el objeto no se va a ningún lado. Es un punto estable.

Componentes principales del motor de plasma VASIMR.



¿Ese punto, más o menos, a cuánto está de la Tierra?

Creo que es dos terceras partes de la distancia a la Luna. Pero lo importante es que estos puntos se están viendo como puntos estratégicos donde va a haber depósitos de combustible, va a haber gente ahí operando y trabajando como lo hacen hoy en la ISS, va a haber probablemente una pequeña estación con talleres, con instrumentos; seguramente allí va a haber investigación que se va a estar llevando a cabo. Es una estación espacial más, pero más lejana que la actual.

¿Cómo se llegaría a ese punto?

Para llevar gente a esos puntos se van a usar motores convencionales químicos, porque eso hace el transporte más rápido, pero para llevar combustible, llevar carga, llevar equipo, materia prima, todo ese montón de cosas que se necesitan para trabajar se van a usar motores de plasma y la compañía entonces va a estar propiciando esos servicios para alimentar ese sitio.

Y estos motores que van a alimentar esta base, ¿saldrían de la Tierra en un motor químico? ¿Cómo funcionaría?

Sí, muy posiblemente sería similar a los motores que se van a usar para mover satélites. Se lanzarían de la Tierra y luego un pequeño remolcador, que estaría parqueado en una órbita terrestre baja lo tomaría. Nosotros lanzamos con lanzaderas convencionales químicas el paquete a la órbita terrestre baja y los paquetes llevan ya el combustible necesario para llevarlos a la órbita más alta y simplemente el remolcador los agarra, se chupa el combustible y lo usa para subirlo a la órbita alta y luego se regresa, se parquea otra vez para recibir más paquetes.

Según la NASA, un vuelo de VASIMR a Marte tomaría un poco más de tres meses, comparado con los seis a nueve meses que necesita un cohete convencional de propulsión química.


¿Y cómo visualiza la construcción del Bëkuö?

Ahí lo que pasa es que tenemos que empezar a ensamblar el Bëkuö, esa nave muy grande, que va a ser un proyecto internacional, no va a ser solo de EE. UU.; ahí, espero que se van a meter muchos otros países y esperamos que Latinoamérica se meta también. ”Uno de los elementos más importantes de esa nave son los reactores nucleares que se requieren para producir la electricidad necesaria para alimentar los motores VASIMR de 50 megavatios. Serían cuatro reactores, uno para cada motor, y cada uno de ellos tendría que tener una potencia de 50 megavatios. Son reactores no muy grandes, por ejemplo, un reactor convencional terrestre que se usa hoy en día para proveer electricidad a ciudades es de 1.000 a 2.000 megavatios. Estamos hablando de cosas más pequeñas, son reactores similares a los que usan submarinos nucleares.”

Ese sistema enviaría a un transbordador hacia la Luna o Marte en una velocidad ascendente de 55 kilómetros por segundo hasta que los motores son revertidos.



¿Y ya los tienen?

Esos reactores no existen. Es decir, existen reactores de 50 megavatios, pero no son lo suficientemente livianos como para poder usarse en el espacio. Ahí tiene que ocurrir un desarrollo tecnológico en los próximos 10 años que permita producirlos, y puede que ese desarrollo no se dé en EE. UU., que sea China que lo desarrolle o que sea Rusia, o Japón o Alemania. Ese es un ingrediente necesario para desarrollar el motor y nosotros en la compañía no lo estamos desarrollando. Nosotros estamos visualizando que esos reactores van a existir y yo estoy viendo lo que están haciendo los diferentes países en energía nuclear; estoy muy atento a qué va a ocurrir en los próximos 10 o 15 años que pueda tener esa capacidad. Ya hay varios diseños que se han publicado. El plan nuestro es que anticipando la existencia de esos reactores, vamos a producir un motor capaz de utilizar 50 megavatios de energía eléctrica y producir el empuje necesario para llevar esa nave Bëkuö a Marte, en un viaje muy rápido de 39 días.”

El uso de combustible ionizado podría tener el beneficio extra de ayudar a crear un campo magnético alrededor de la nave que sirva de protección contra la radiación.


¿Cuánta gente podría llevar?

Una tripulación de unas siete o diez personas. No es muy grande, pero tampoco pequeña. Lo otro es que esos motores van a tener que ser probados en la Luna. Por eso es que nuestra compañía tiene el hito de, probablemente en el año 2020 o 2025, tener un laboratorio de pruebas de propulsión de plasma en la Luna, para probar esos motores. ”Ahora, para probar esos motores en la Luna, no necesitamos los reactores nucleares; podríamos utilizar grandes paneles solares, que cubrirían un gran territorio de la Luna, para generar los 50 megavatios de electricidad. También puede ser que ya exista la tecnología nuclear que nos permita tener un reactor nuclear en la Luna que nos produzca los 50 megavatios de electricidad que necesitamos para probar el motor.”Lo importante es que este motor tiene que ser probado no en impulsos, sino que tiene que ser encendido y dejarlo encendido por lo menos el doble de lo que duraría el vuelo a Marte. La Luna es el único lugar donde se puede hacer porque tiene un vacío infinito donde se puede hacer la prueba.”

”En el laboratorio pensamos en que sería una bóveda en la Luna donde meteríamos el motor y lo dejaríamos funcionando. Una vez que tengamos esta tecnología establecida, me imagino que los vuelos a Marte serían bastante sencillos y no pararíamos en Marte, empezaríamos a pensar en vuelos más lejanos: ir a visitar las lunas de Saturno, las lunas de Júpiter. Destinos quizás más interesantes que Marte y, en ese sentido, habremos abierto el sistema solar completo a la exploración humana. Esa es la visión de la compañía: poder abrir el sistema solar a la exploración humana.”

Fuente: La Nación


Franklin Chang Díaz.


Quantum opina:

VASIMR es el motor de plasma ideado por Franklin Chang para hacer viajes espaciales de forma más rápida. En el laboratorio de Ad Astra Rocket en Texas el motor ya funcionó a su máxima potencia de 200 kilovatios y ahora construyen el motor que se probará en la ISS en el 2014.Funciona utilizando una fuente de energía eléctrica de gran magnitud (tal como la energía nuclear) y luego usando hidrógeno como propulsor. El hidrógeno existe en abundancia en nuestro Sistema Solar, y podría permitir que una nave espacial de energía VASIMR, pudiera lanzarse con el combustible suficiente para llegar a su destino. Luego, acumularía allí más hidrógeno como propulsor para el viaje de regreso. Según la NASA, un vuelo de VASIMR a Marte tomaría un poco más de tres meses, comparado con los seis a nueve meses que necesita un cohete convencional de propulsión química. Los viajes de corta duración reducen el tiempo que los astronautas permanecen en ambientes de gravedad reducida y disminuyen su exposición a la radiación espacial.

Bëkuö es un concepto de nave para viajes a Marte ideado por Chang y su compañía Ad Astra Rocket. El vehículo de unas 600 toneladas funciona con 200 megavatios de energía eléctrica, la cantidad de energía que es capaz de producir la planta térmica de Garabito. En el caso del Bëkuö, la energía sería suministrada por cuatro reactores nucleares que alimentarían los cuatro motores VASIMR de 50 MV, que llevarían la nave a Marte en tan solo 39 días. El plasma de los motores se fabricaría a partir de hidrógeno líquido, almacenado en tanques en torno a la nave para que además sirva a la tripulación como escudo contra la radiación cósmica. El nombre de la nave viene del bribri, en honor a los indígenas americanos, los primeros astrónomos de nuestro continente.

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