27 julio 2011

Vulcanismo en el lado oscuro de la Luna




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Las poderosas cámaras del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), una sonda de la NASA dedicada al estudio de nuestro satélite natural en órbita a tan solo 50 kilómetros de su superficie, han descubierto una extraña zona volcánica en su cara oculta. El hallazgo arroja luz por fin sobre este «punto caliente», que ya había sido detectado con anterioridad pero que hasta ahora resultaba inexplicable. Los científicos creen que esta pequeña «provincia» volcánica pudo haber sido creada por el afloramiento de magma silícico. Su inusual ubicación y la sorprendente composición de la lava pueden ofrecer nuevas pistas sobre la historia de la Luna y cambiar algunas creencias establecidas sobre su formación geológica. La investigación aparece publicada en la revista Nature Geoscience.

El «punto caliente», que alberga una concentración del elemento radiactivo torio, es una extensión en forma de «ojo de buey» de 25 a 35 kilómetros de longitud, situada entre dos cráteres de impacto gigantescos y muy antiguos. Fue detectado por primera vez en 1998 y desde entonces se le conoce como anomalía de torio Compton-Belkovich, en honor a los nombres que reciben los cráteres.

Imagen tomada por la sonda Lunar Orbiter IV en 1967 mostrando la región Alfa Hansteen (izquierda) y la misma imagen con los nuevos datos LRO superpuestas, que muestran las zonas ricas en sílice en rojo y amarillo (derecha).


Las observaciones recientes, realizadas por la LRO, han permitido a los científicos distinguir las rasgos de los volcanes en el centro de ese «ojo de buey». Y se trata de un vulcanismo silícico mucho más raro del que ya se conocía en la Luna. Tanto, que la existencia de esta zona volcánica obligará a los científicos a modificar algunas de sus ideas sobre la historia de la Luna, según explica Bradley Jolliff, profesor de investigación en el Departamento de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis y responsable del equipo de analizó las imágenes.

El vulcanismo lunar es muy diferente del terrestre, algo que se debe a la particular formación del satélite. La Luna, que se cree que fue creada cuando un cuerpo del tamaño de Marte chocó contra nuestro planeta hace 4.500 millones de años, era originalmente un mundo infernal cubierto por un océano de roca fundida de 400 kilómetros de profundidad. Pero como la Luna era pequeña y no tenía atmósfera, ese océano de magma se enfrió rápidamente, en unos 100 millones de años. Esto evitó que se formara la tectónica de placas que sí existe en nuestro planeta.

Extraña zona volcánica en la cara oculta de la Luna.


Localización de una extensión en forma de «ojo de buey» de 25 a 35 kilómetros de longitud de lo que se conoce como una pequeña «provincia» volcánica.


Mares y montañas

Durante ese proceso, los minerales ligeros como el feldespato cristalizaron y flotaron en la parte superior para formar las tierras altas lunares, mientras que los minerales más pesados ricos en magnesio se hundieron formando la parte exterior del manto lunar. Hace unos 3.000 ó 4.000 años, se produjo una ola de actividad volcánica y la lava basáltica salió a la superficie, llenando antiguos cráteres de impacto. Pero lo hizo de forma desigual, lo que para los científicos ha resultado un misterio. La superficie de la Luna parecía dividirse solo en dos categorías: el territorio duro de los mares y el ligero de las montañas.

Los científicos comenzaron a sospechar que las cosas no eran tan sencillas en el año 2000, cuando Joliff y sus colegas encontraron zonas geológicas distintas. Una de ellas era otro «punto caliente» inmenso, denominado Procellarum Kreep (PKT), que contenía torio y otros elementos radiactivos, como potasio y uranio. Al enfriarse el magma, estos elementos no cristalizaron y formaron bolsas entre la corteza y el manto, lo que pudo provocar un vulcanismo intensivo diferente.

Fuente: ABC.es

Imagen tomada por la LRO de la anomalía torio Compton-Belkovich.

Quantum opina:

El paisaje lunar se ha caracyerizado por la presencia de cráteres de impacto, el material eyectado por éstos, algunos volcanes, depresiones rellenadas por el océano de magma, colinas y las marcas dejadas por los flujos de lava. Según imágenes, tomadas por la cámara del explorador lunar japonés KAGUYA, los científicos estiman que la mayoría del vulcanismo de los mares de la cara oculta de la Luna, cesó hace 3.000 millones de años, cuyos depósitos se estiman en unos 2.500 millones de años de antiguedad, lo que sugiere que el vulcanismo podría haber durado mucho más en algunas áreas.

Los primeros en atisbar la presencia de un tipo desconocido de vulcanismo en la cara visible del satélite fueron restos recogidos por las misiones Apolo de EEUU y Luna de la URSS hace más de 40 años. Estudios actuales revelan algunos domos volcánicos (elevaciones causadas por lava). Uno de estos posee una base de unos seis kilómetros y una altura de 1.000 metros.

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24 julio 2011

Curiosity trepará la montaña más alta del Sistema Solar




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La NASA ha decidido enviar a su mejor robot de exploración a una misión sin precedentes. La agencia espacial estadounidense anunció que Curiosity, su nuevo coche marciano que será lanzado entre noviembre y diciembre de este año (2011), aterrizará en el cráter Gale. Se trata de un enorme boquete de 150 kilómetros de largo cerca del ecuador de Marte, en cuyo centro se eleva una montaña de 5.000 metros. Este gigante más alto que el Mont Blanc (4.810 metros) apareció tras el impacto de un descomunal meteorito hace más de 3.000 millones de años, cuando un joven Marte pudo albergar ríos y océanos. El Curiosity trepará por las faldas del monte y será el primer robot capaz de responder una de las preguntas claves de la ciencia: ¿hay o hubo vida en Marte?

Esta enorme caldera ha sido elegida en parte porque, tras el impacto del meteorito, su fondo pudo recibir abundante agua que, según alguno de los científicos de la misión, podría seguir allí. “Es posible que encontremos agua líquida a unos centímetros de la superficie”, explicó ayer a este diario Nilton Renno, profesor de la Universidad de Míchigan (EEUU) y miembro del equipo que estudiará los datos enviados por el Curiosity.

Zona seleccionada para la misión del rover Curiosity: El cráter Gale.


Esa posibilidad abre otra mucho más excitante. “El agua líquida es el lugar más adecuado para encontrar compuestos orgánicos”, resalta Renno. Esos compuestos orgánicos, basados en el carbono, delatan rastros de metabolismo, es decir, de algo vivo.

El Curiosity llegará a Marte en verano de 2012 y representa una nueva generación de pesos pesados. Mientras que sus antecesores, los dos rovers Spirit y Opportunity, no llegaban a los 200 kilos, Curiosity pesa casi una tonelada. Entre sus 10 instrumentos, uno de fabricación española, lleva ingenios que le permiten tomar y analizar las muestras de roca que previamente ha recogido con su brazo mecánico. En lo alto de su cabeza, a dos metros de altura, lleva varias cámaras que le permiten detectar “puntos peligrosos”, explicó ayer Renno. “Es listo, tiene una especie de inteligencia artificial que le permitirá esquivar obstáculos”, detalla el investigador.



Renno ha trabajado junto al equipo español del Centro de Astrobiología (CAB) de Madrid para desarrollar el dispositivo REMS, una miniestación meteorológica con la que Curiosity medirá la temperatura, el nivel de humedad y la radiación solar de Marte. “Es la primera vez que España logra incluir un instrumento en un rover de Marte. Para nosotros es un orgullo”, explicó ayer Jesús Martínez-Frías, geólogo del CAB y uno de los padres del REMS.

El instrumento ha costado unos 20 millones de euros, según Renno, de los cerca de 2.000 millones de euros que ha costado todo el proyecto. Es el doble que el coste completo de los dos anteriores rovers, un precio que ha escalado debido a retrasos en la fecha de lanzamiento, prevista inicialmente para 2009.

Ingenieros del JPL (Jet Propulsion Laboratory) de la NASA, realizan pruebas al Curiosity, en preparación para un lanzamiento a finales de 2011. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


Gran Cañón

Curiosity aterrizará en el fondo del cráter Gale con un nuevo sistema que funciona como una grúa. Tras depositarlo, la nave de descenso se marchará volando. El coche, alimentado por un pequeño motor que genera calor a partir de uranio, comenzará a rodar, “a la velocidad de una persona andando”, según Renno, que apunta que el vehículo podría completar hasta 20 kilómetros en los dos años que durará la misión. Sin embargo, el motor nuclear podría permitir al robot ampliar su vida útil hasta los 10 años.

El panel de expertos de la NASA ha elegido el cráter entre 60 posibles destinos, en un proceso que ha llevado años. El cráter, con su desnivel de cinco kilómetros, es como una tarta. La capa más baja tiene 3.800 millones de años. A medida que se trepa, puede verse rejuvenecer a Marte hacia su estado actual. “Gale nos ofrece atracciones similares al famoso Valles Marineris, el mayor cañón que se conoce en el sistema solar”, dijo.

El nuevo sistema de ruedas y de suspensión del Curiosity representa la pieza central de la MSL (Mars Science Laboratory). A diferencia de sus predecesores más pequeños (Spirit, Opportunity y Sojourner) cada rueda tiene su propio motor independiente. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


John Grotzinger. Su equipo también afronta una prueba a la que ningún otro rover se ha enfrentado. “Tenemos mucho camino por recorrer, decenas de kilómetros antes de llegar a los sitios más interesantes y después queda trepar por una montaña muy desafiante”, explicó ayer en un correo electrónico Ashley Stroupes, una de las conductoras del Spirit y el Opportunity.

El cráter contiene arcilla y otros minerales que evidencian la presencia de agua, aunque los jefes de la misión son muy cautos respecto a lo que podrá sacar de ellas el Curiosity. El robot está equipado para rastrear compuestos orgánicos tras haber digerido y calentado las muestras. Sin embargo, sus cámaras no podrán ver directamente a la criatura que los haya generado e incluso el proceso podría aniquilarlas, según Renno. Martínez-Frías reconoce que el mayor logro del rover sería encontrar vida, aunque fuese de forma indirecta, pero la misión no acaba ahí. “También buscamos entender la evolución de Marte y determinar sus condiciones de habitabilidad”.

En la imagen se puede observar la cápsula que llevará en su interior al rover Curiosity. Crédito: Jet Propulsion Laboratory de la NASA.


Reno es optimista. Su equipo publicó en 2009 un estudio que mostraba gotas de agua líquida adheridas a las patas del Phoenix, una sonda que aterrizó sobre el hielo del Ártico de Marte. Renno se relame pensando en las posibilidades que ofrece ahora el cráter Gale para no sólo fotografiar, sino analizar químicamente el agua marciana.

“Esta zona está más cerca del ecuador, por lo que es más posible que contenga agua”, resalta. Renno reconoce sin embargo cierta impotencia. En caso de que en ese agua se encuentren rastros orgánicos, el Curiosity podrá recoger más muestras de terreno que potencialmente podrían contener las criaturas que los produjeron. Sin embargo, nadie podría verlas, al menos hasta que se envíe a Marte una misión que permita mandar muestras de vuelta a la Tierra, algo que Estados Unidos y Europa quieren intentar, pero que no sucederá antes de la próxima década.

Fuente: Publico.es

La NASA ha elegido el cráter entre 60 posibles destinos, en un proceso que ha llevado años. En la imagen se puede observar los lugares previamente visitados (en blanco) y los propuestos para futuras misiones (en amarillo).


Quantum opina:

Los científicos eligieron el cráter Gale entre una treintena de lugares, siendo este el único que nos ofrece un paisaje visualmente espectacular pero también de un gran potencial de descubrimientos científicos importantes. Puede que sea la montaña más alta del sistema solar que se pueda escalar con la ayuda de un rover. Curiosity estará equipado con una cámara ventral, capaz de tomar fotografías con alta resolución del terreno que recorre. El robot transportará también otros dispositivos para tomar imágenes y 10 instrumentos científicos, como un rayo láser, un brazo robótico y equipos de perforación.

El lanzamiento del Curiosity está previsto para fin de año y su llegada al planeta rojo está programada para agosto de 2012. La Nasa espera enviar una misión con tripulación antes de 2030. El anuncio del destino exacto de Curiosity llega 35 años después del primer aterrizaje de una máquina en Marte, la sonda Viking 1, en marzo de 1976.

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23 julio 2011

Explican origen cresta ecuatorial de Iapetus




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Sólo han pasado cinco años desde la obtención de imágenes detalladas en alta resolución por la sonda Cassini en la remota luna de Saturno Iapetus. Desde entonces, mucho han meditado los científicos sobre la peculiar forma de nuez de este cuerpo celeste, que exhibe una cresta a lo largo del 75 por ciento de su ecuador, convirtiéndole en uno de los más asombrosos del sistema solar.

Ahora un equipo que incluye un especialista en el sistema solar exterior de la Washington University en St. Louis ha propuesto que un impacto gigante explica la existencia de la cresta, de hasta 20 kilómetros de altura y con un ancho de 100 kilómetros.

William B. McKinnon, profesor de la Universidad de Washington de Ciencias Terrestres y Planetarias en Artes y las Ciencias, y su antiguo estudiante de doctorado, Andrew Dombard, PhD, profesor adjunto de Ciencias Terrestres y del Medio Ambiente en la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), proponen que Iapetus una vez tuvo un satélite creado por un impacto gigante con otro gran cuerpo.

En diciembre del 2004 la nave Cassini pasó a 123.000 km de Iapetus ofreciendo imágenes más detalladas que las enviadas por la Voyager. El 10 de septiembre de 2007 Cassini volvió a acercarse a Iapetus, y esta vez pasó a sólo 1.600 km del satélite, siendo el único sobrevuelo que la sonda realizará de esta luna.


La órbita de este subsatélite, dicen, se deterioró debido a las interacciones con Iapetus y se habría acercado gradualmente. En algún momento, dicen los investigadores, las fuerzas de marea fueron desintegrando ese subsatélite y sus escombros quedaron girando alrededor de Iapetus hasta que finalmente se estrellaron contra la Luna cerca de su ecuador.

"Imagínense todas estas partículas cayendo horizontalmente a través de la superficie ecuatorial a unos 400 metros por segundo, a la velocidad de una bala de fusil, una tras otra, como pelotas de béisbol congeladas", dijo McKinnon. "Las partículas alcanzarían una por una, una y otra vez en la línea ecuatorial. Al principio, los restos hicieron los agujeros para formar un surco que al final se llenó." "Tenemos un montón de cálculos por corroborar que demuestran que esta es una idea plausible", dice Dombard, "pero todavía no tenemos simulaciones rigurosas para mostrar el proceso en acción".

La cordillera ecuatorial de Iapetus fue bautizada como Toledo Montes y tiene unos 20 kilómetros de ancho y 13 de alto que se extiende a lo largo de 1300 kilómetros en el hemisferio oscuro.


Otros científicos planetarios creen que el canto fue creado por una fuerza endógena, como el vulcanismo o las fuerzas de formación de montañas. "Algunas personas han propuesto que la cresta pudo haber sido causada por una serie de erupciones volcánicas, o tal vez es un conjunto de fallas", señala McKinnon, aunque reconoce que no hay nada comparable en el sistema solar.

"Hay tres observaciones críticas que cualquier modelo sobre formación de la cresta tiene que satisfacer", dice Dombard: ¿Por qué este fenómeno se da en el ecuador?, ¿por qué sólo en esa zona? y ¿por qué sólo en Iapetus?, y cree que su hipótesis explica todos estos aspectos.

Fuente: Europa Press


En la imagen se puede observar ambos hemisferios. A la izquierda el hemisferio delantero (lado oscuro) y a la derecha el hemisferio posterior (lado brillante).



Quantum opina:

Otro de los misterios de Iapetus lo es la diferencia en tonalidad de sus hemisferios. Un hemisferio delantero ("leading hemisphere"), el cual es muy oscuro y un hemisferio trasero ("trailing hemisphere"), muy brillante. Existen dos posibles teorías para explicar este fenómeno. La primera se basa en el criovulcanismo (expulsión de materiales helados desde el interior) y sugiere que por lo distante en que se encuentra dicha luna de Saturno (y del Sol) pudo ésta retener hielos de metano o de amoníaco en su interior que luego hicieron erupción sobre su superficie. Una vez fuera, los hielos pudieron sufrir la acción de la radiación solar produciendo entonces su oscurecimiento. El criovulcanismo pudo ser desencadenado por impactos meteoríticos, lo cual explicaría la aparente concentración de material oscuro en el fondo de los cráteres.

La segunda teoría plantea que podría tratarse de material procedente de otras lunas cercanas, tales como Phoebe, Hyperión o Titán. Sin embargo, el material de la superficie de Iapetus es rojizo, mientras que el material de Phoebe es grisáceo, aunque es similar en su coloración al detectado en Hyperión, por lo que se ha planteado la posibilidad de un impacto sobre esta última luna que haya causado su destrucción parcial y posterior envío de material sobre la luna vecina. Esto explicaría el movimiento caótico que tiene la luna Hyperión.

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22 julio 2011

Descubren nuevas lunas, dos en Júpiter y una cuarta en Plutón




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Astrónomos de la IAU han descubierto dos nuevas Lunas que orbitan alrededor de Júpiter. Bautizadas con los nombres S/2010 J1 y S/2010 J2, se han convertido en los satélites 64 y 65 del enorme planeta, convirtiendo a Júpiter en el planeta con el mayor número de lunas identificadas del sistema solar. El hallazgo de la primera luna, fue realizado por los astrónomos Jacobson, Brozovic, Gladman y Alexander, que fueron los encargados de realizar las primeras observaciones usando el telescopio Hale de California.

Este descubrimiento no sólo fue confirmado por Christian Veillet desde el telescopio Canadá-Francia-Hawai (CFHT), sino que este físico halló también una segunda luna más pequeña gracias a la posición privilegiada en la que se encontraba el planeta, más cercano a la Tierra que en otras ocasiones.

Las conclusiones preliminares indican que dichos satélites, denominados S/2010 J1 y S/2010 J2, tienen un tamaño de dos y un kilómetro, respectivamente, siendo sus órbitas muy irregulares y siguiendo un movimiento contrario al giro del propio planeta. Estas características indican que estos cuerpos quedaron atrapados en el campo gravitatorio del gigante planetario hace mucho tiempo, quizá poco después del surgimiento de nuestro actual sistema solar.

El cuarto satélite natural de Plutón, llamado provisionalmente P4.


Descubren cuarta luna de Plutón

El Telescopio Espacial Hubble, de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), ha descubierto una nueva luna alrededor de Plutón. El cuarto satélite natural del planeta enano, provisionalmente denominada P4, es el más pequeño que se ha encontrado orbitando a su alrededor hasta el momento.

El equipo de investigadores, que buscaba posibles anillos alrededor del planeta, estima que este diminuto satélite tiene un diámetro de entre 13 y 34 kilómetros de diámetro. Este nuevo satélite que completa su órbita alrededor de Plutón cada 31 días se suma así a los satélites plutonianos Caronte, que fue avistada por primera vez en 1978, Nix e Hidra, descubiertas en 2005 también por el Telescopio Hubble.

Fuente: El Economista

Las lunas Galileanas de Júpiter.


Quantum opina:

El descubrimiento de 2 nuevas lunas en Júpiter eleva a 65 el total de satélites existentes en ese planeta, cuatro de ellos son los mas grandes y reciben el nombre de satélites Galileanos (en honor a Galileo Galilei), el resto son satélites menores. En la designación S/2010 J2, la letra S significa que se trata de un satélite, la cifra 2010 es el año del descubrimiento y J2 que es el segundo descubrimiento realizado en Júpiter en ese año. Este tipo de designaciones son provisionales hasta que los nuevos satélites reciban un nombre definitivo.

Respecto al descubrimiento del P4, la nueva luna en Plutón, podemos adelantar que su hallazgo seguramente servirá para dar soporte a la misión que llevará hasta la superficie de Plutón a la nave New Horizons de la NASA, cuya llegada está prevista para 2015.

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20 julio 2011

Rusia enviará en noviembre a Marte la nave espacial Phobos-Grunt




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Rusia enviará en noviembre a Marte la nave Phobos-Grunt, que debe instalar una estación automática en un satélite del planeta rojo, según anunció este lunes Víctor Jartov, diseñador jefe de la Asociación de Producción Científica Lavochkin. "Ahora se barajan las fechas del 3 y 5 de noviembre", afirmó Jartov en el cosmódromo kazajo de Baikonur, citado por las agencias rusas.

Phobos-Grunt será transportada a Baikonur en septiembre para iniciar los preparativos del vuelo, añadió. El vuelo de la nave espacial fue aplazado en septiembre de 2009 para reducir riesgos y aumentar la fiabilidad de la misión interplanetaria. Según el plan inicial, el aparato debía partir desde Baikonur propulsado por un cohete Zenit-2SB y alcanzar la órbita marciana once meses después.

Posibles zonas de aterrizaje de la sonda Phobos-Grunt en el satélite Phobos.


Después, un módulo de la nave rusa aterrizaría en Phobos (Fobos), la luna marciana -que, según algunos científicos, fue un asteroide capturado por la fuerza de gravedad de Marte-, tras lo que regresaría a la Tierra un año más tarde. Mientras, en la luna marciana quedaría funcionando durante largo tiempo una estación automática que investigaría el espacio colindante y el clima del planeta.

Este proyecto permitiría estudiar el espacio y clima colindantes, cómo la radiación afecta a la vida en el planeta rojo, y ensayar las principales tecnologías de las futuras expediciones a Marte, como la toma de pruebas de terreno en condiciones de ingravidez y, sobre todo, la operación de aterrizaje.

Otras vistas relacionadas con las zonas de aterrizaje.


Además, las muestras que tome deberían servir para comprender cómo se formaron los planetas del sistema solar. La agencia espacial rusa, Roscosmos, y la Agencia Espacial Europea han firmado un acuerdo para emplear los centros europeos de seguimiento con el fin de guiar a la Phobos-Grunt.

La URSS fue la primera potencia que logró posar un módulo (Mars 3) en suelo marciano en 1971. "Este es el primer proyecto, en el que sustancias vivas (50 clases de microorganismos) serán llevados a Marte, permanecerán allí algún tiempo y regresarán a la Tierra", asevera Anatoli Grigoriev, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Rusia.

Fuente: El Nacional

Phobos (Fobos).



Quantum opina:

La misión Phobos-Grunt es una misión Rusa cuyo principal objetivo es el de explorar la luna Phobos del planeta Marte. Una vez allí la sonda pretende recoger una muestra de la superficie del satélite y regresar con ella a la Tierra. Será la primera misión interplanetaria de Rusia desde el fracaso de la Mars 96.

El desarrollo de la sonda se inició en 2001 y los diseños iniciales finalizaron en 2004. Se prevéia que la misión seria lanzada en octubre de 2009, utilizando una nave Soyuz, pero la misma fue aplazada para mediados de 2011 reemplazandose por la nave Zenit. Algunos analistas consideran que la elección del Zenit es poco fiable ya que este cohete nunca ha lanzado un objeto más allá de órbita terrestre; viendo entonces la posibilidad de finalmente utilizar el Proton.

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18 julio 2011

DAWN logra alcanzar órbita asteroide Vesta




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La sonda espacial Dawn comenzó una visita de un año al asteroide más brillante que se observa en el firmamento: Vesta. La agencia espacial estadounidense (NASA) dijo que la nave no tripulada se encuentra ahora en la órbita de Vesta, situado a 188 millones de kilómetros de nuestro planeta. Dawn estudiará la superficie del asteroide y enviará imágenes en primer plano de sus incontables cráteres. Las primeras fotografías que ha tomado en su acercamiento a Vesta muestran a este inmenso cuerpo como si fuera un balón de fútbol agujereado, el resultado de una colisión del pasado que lo dejó sin su región polar del sur.




Este asteroide de roca fue descubierto en 1807.

En aquel momento se pensó que era un planeta, por su gran tamaño. Pero con el tiempo perdió esa categoría, a medida que los astrónomos comprendían mejor la diversidad de los componentes del Sistema Solar. Con sus 530 kilómetros de diámetro, Vesta es el segundo objeto de mayor masa en el llamado Cinturón de Asteroides, que gira alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, y gira alrededor de su eje cada poco más de 5 horas.

"Ventana al origen"

Los asteroides son comúnmente descritos como desechos de la formación de los planetas, hace 4.500 millones de años. La NASA dice que son "una ventana al origen del Sistema Solar" y que por eso es importante estudiar a ejemplares como Vesta. Los científicos explican que los asteroides son cuerpos que han tenido diferentes etapas de evolución: en algún momento se calentaron y comenzaron a desarrollar diversas capas en su corteza.

Imagen del asteroide Vesta tomada por la sonda Dawn y el telescopio Hubble, respectivamente.



Asteroide Vesta.


"Creemos que Vesta tiene un núcleo de metal, probablemente de hierro, rodeado de roca de silicato", le comenta a la BBC Chris Russell, investigador principal del proyecto. "Y en algún momento de su historia perdió su parte inferior. Esto liberó gran cantidad de material, y parte de él llegó a la atmósfera de la Tierra. Uno de 20 meteoritos que se han visto caer en nuestro planeta han sido vinculados a Vesta", añade Russell.

La sonda Dawn es impulsada por un motor de ion. Los ingenieros la colocaron en curso para que sea atraída por el campo gravitacional del asteroide. Inicialmente, la sonda se mantendrá a 16.000 kilómetros de Vesta, pero esta distancia será reducida progresivamente. El objetivo es que se acerque a unos 200 kilómetros de la superficie del asteroide, aunque sin tomar riesgos innecesarios. "Queremos bajar lo más posible, pero sin que Dawn se estrelle", dice Russell.

Fuente: BBC

Dawn estudiará durante un año al asteroide Vesta antes de partir hacia un planeta enano llamado Ceres.


Quantum opina:

La sonda espacial Dawn, lanzada en septiembre de 2007, se encontró por fin con el asteroide Vesta al cual estudiará durante un año antes de partir hacia su segundo destino, un planeta enano llamado Ceres, y al que pretende llegar en 2012. Vesta y Ceres son dos de los cuerpos mayores del cinturón de asteroides que rodea al Sistema Solar. En esa región se encuentran unos cien mil asteroides, considerados los "escombros" que quedaron tras la formación del sistema hace 4.600 millones de años.

Utilizando su motor iónico, Dawn ha podido rodear el Sol en una trayectoria en espiral que le permitio llegar hasta los dominios de Vesta, para después de una asistencia gravitatoria ajustar su altitud respecto a la superficie del asteroide. Su motor iónico se mantendrá hasta el mes de agosto, disminuyendo la distancia hasta poco menos de 3.000 km para facilitar el inicio de un estudio completo y detallado. El descenso, sin embargo, continuará, hasta alcanzar los 200 km, desde donde podrán obtenerse mediciones de alta resolución, incluyendo fotografías de la superficie.

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13 julio 2011

Neptuno, descubriendo al gigante azul




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El más lejano y más lento planeta de nuestro sistema solar fue descubierto el 23 de septiembre de 1846. anoche, después de 60190 días, logró completar por primera vez una órbita desde su descubrimiento. Un "añito". La historia del descubrimiento de Neptuno es superinteresante. Me quedó un poco larga, pero pido un poco de paciencia porque vale la pena. Medio siglo antes, en 1781, William Herschel había descubierto el planeta Urano, un poco de casualidad. Por primera vez desde tiempos prehistóricos la Humanidad descubría que había en el cielo un nuevo planeta.

Tras el descubrimiento de Urano se desató una manía por descubrir qué más podía existir allá lejos. ¿Había más planetas, acaso? Hacia fines del siglo XVIII se organizó una campaña internacional para explorar meticulosamente la eclíptica (la región del cielo por donde se mueven los planetas), en particular para encontrar un planeta "faltante" entre Marte y Júpiter, que predecía la "ley" de Titius-Bode. Sin mayor demora, el 1 de enero de 1801 el Padre Piazzi descubrió Ceres, precisamente entre Marte y Júpiter, que fue catalogado como planeta y recibió el nombre de una diosa importante como correspondía a la tradición. Con los subsiguientes descubrimientos de Pallas, Juno y Vesta —también entre Marte y Júpiter— quedó claro que Ceres, a diferencia de los otros planetas, formaba parte de una familia. El propio Herschel los observó detenidamente y calculó su tamaño, deduciendo correctamente que estaban en el orden de los cientos de kilómetros de diámetro. Recomendó un nuevo nombre para la nueva categoría: asteroides. Hoy se conocen más de medio millón.

La gran mancha oscura de Neptuno es similar a la mancha roja de Júpiter. Se trata de un gigantesco huracán con vientos de dos mil kilómetros por hora, los más violentos en nuestro Sistema Solar. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)..


OK, el sitio vacante entre Marte y Júpiter no estaba ocupado por un planeta sino por un enjambre de planetitas, los asteroides. ¿Qué más? Durante las primeras décadas del siglo XIX se acumuló evidencia de que tenía que haber otro planeta, un planeta grande, más allá de Urano. La órbita de éste era irregular, como si la perturbara un planeta desconocido. Simultáneamente se estaba desarrollando a gran velocidad la mecánica celeste, rama de la física matemática que había nacido con el trabajo de Newton un siglo antes, y cuyo enorme logro había sido explicar las Leyes de Kepler. La descripción detallada de las órbitas de los planetas estaba resultando muy difícil, pero se hicieron grandes avances teóricos (que terminarían impactando muchas otras ramas de la ciencia. Nota mental: hablar algún día del lejano origen del caos, Lagrange, Poincaré, Lorenz.)

Hacia 1840 muchos astrónomos estaban convencidos de la existencia de otro planeta (no todos, sin embargo; algunos creían que la ley de gravitación dejaba de valer a grandes distancias, curiosamente un argumento que resurge cada tanto hasta el día de hoy). Pero una cosa es convencerse, y otra cosa es calcular dónde tenía que estar. Es un ejemplo de lo que se llama un problema inverso: dada una consecuencia (la órbita de Urano) encontrar su causa (la posición del planeta desconocido). ¿Se entiende? Una cosa es, sabiendo dónde están unos objetos, predecir cómo se tiene que mover otro (problema directo), y otra muy distinta es, sabiendo cómo se mueve uno, inferir dónde están los que lo hacen moverse así (problema inverso). Los problemas inversos son en general muy difíciles, aun hoy en día. No puedo imaginarme lo que habrá sido hace un siglo y medio.

El polo sur de Neptuno es mucho más caliente que el resto del planeta debido a su exposición al sol de unos 40 años. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA).


Sin embargo era una papa caliente, así que había mucho interés en el asunto. A punto tal que no uno sino dos astrónomos/matemáticos brillantes, Urbain Le Verrier de París y John Couch Adams de Cambridge, calcularon la posición del hipotético planeta. Trabajaron independientemente, ignorando cada uno el trabajo del otro, durante varios años. Adams llegó primero a un resultado confiable pero tuvo problemas de comunicación con el Astrónomo Real, George Airy, para convencerlo de que destinara los esfuerzos de un observatorio para su búsqueda (Airy es más famoso que Adams hoy en día...). Le Verrier compartió la misma suerte al principio, ya que en el Observatorio de París parece que miraron de reojo por el telescopio un ratito y perdieron el interés.

Finalmente Airy leyó los trabajos publicados por Le Verrier y vio que eran casi idénticas a las de Adams (están marcadas en la figura, además de la posición de Neptuno en 1846 y en 2011, y un cameo de Saturno). ¡Y le agarró miedo de perder un descubrimiento tan importante con los franceses! Se puso en comunicación con ambos astrónomos para aclarar cuestiones técnicas, ¡pero no le dijo a cada uno que había otro haciendo el mismo trabajo! El Astrónomo Real dispuso que empezaran a buscar en Cambridge, pero sin éxito durante todo el verano de 1846.

Estas 4 imágenes de Neptuno fueron tomadas por el telescopio espacial Hubble durante una exposición de 16 horas, en intervalos de 4 horas cada una. Las mismas fueron tomadas para conmemorar los casi 165 años de su órbita alrededor del Sol. Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA).


Le Verrier seguía trabajando. Publicó un tercer paper, con valores detallados de masa y órbita, y hasta un cálculo del tamaño que tendría el planeta. El descubrimiento era inminente. ¿De qué lado del Canal de La Mancha ocurriría? El 10 de septiembre John Herschel (hijo de William) dijo en una conferencia: "Lo vemos [al nuevo planeta] como Colón veía América desde las playas de España". ¡Ja! ¡Qué vivo! Era un excelente astrónomo y matemático, y estaba superconvencido de los cálculos que había visto, ¡pero qué rabia que le daría no encontrarlo!

El desenlace fue rapidísimo. Cansado de que no le dieran bolilla en París, Le Verrier le escribió a Johann Galle, de Berlín, el 18 de septiembre. Galle recibió la carta el 23 de septiembre. Esa misma noche buscó el planeta donde decía Le Verrier, usando unas excelentes cartas estelares recién compiladas. En apenas media hora lo encontró: una "estrella" que no estaba en las cartas, a menos de 1° de la posición calculada por el francés. Para confirmar volvió a observar la noche siguiente. Se había movido: era el planeta. El 25 de septiembre Galle contestó a Le Verrier: Monsieur, el planeta realmente existe en la posición que Ud. indicó.

Neptuno y sus satélites. Crédito: NASA, ESA, E. Karkoschka (University os Arizona) and H. Hammel (Space Science Institute).


En Cambridge buscaron también en la más reciente predicción de Le Verrier y les pareció ver el disco de un planeta, pero no alcanzaron a confirmar su movimiento. Ya no hubo tiempo. The Times del 1 de octubre tenía el titular: Encontrado el planeta de Le Verrier. Los ingleses habían perdido la carrera. ¡Busquen satélites, urgente! gritó Herschel. El 10 de octubre, en Cambridge, descubrieron Tritón (aquí al lado en una elegante foto de Voyager 2). Pero no es lo mismo, no me van a decir.

A posteriori se descubrió que Neptuno había sido ya visto muchas veces, no sólo ese verano en Cambridge, sino años antes también, y ¡hasta por el propio Galileo durante sus observaciones de Júpiter! El telescopio de Galileo no permitía observar el disco del lejano planeta, y Galileo seguramente estaba tan absorbido por sus observaciones del sistema de Júpiter que no se dio cuenta de que una de las "estrellas" se movía. Por otro lado, también se descubrió que Le Verrier tuvo mucha suerte. Su cálculo (aproximado) sólo funcionaba bien en 1846, ya que la órbita de Neptuno no resultaba correcta. Si hubieran usado la misma predicción al año siguiente no lo habrían encontrado. (El cálculo de Adams era igualmente "incorrecto"; es que se trata de un problema muy difícil, como dije antes, para el cual no existen soluciones exactas). La posteridad, sin embargo, acredita con justicia a Le Verrier, Galle y Adams el descubrimiento de Neptuno, primer planeta descubierto con el poder de la matemática.

Neptuno posee un sistema de anillos formado por partículas de hielo y silicatos además de compuestos orgánicos, producidos por la radiación de la magnetosfera, de ahí su color tan oscuro.


Neptuno no se ve a simple vista, pero con binoculares debería ser fácil de observar (magnitud 7,8), muy cerca de la estrella de 5a magnitud 38 Aquarii (como se ilustra en la figura de arriba, la que tiene marcadas las predicciones de Adams y Le Verrier; click aquí para agrandarla en otra pestaña). Por primera vez Neptuno vuelve a estar muy cerca de donde se lo descubrió hace 164 años (no exactamente en el mismo lugar del cielo porque la Tierra no está en el mismo lugar). Hay que buscarlo tarde, hacia el Este, en la región entre Acuario y Capricornio. Esta carta (click para agrandarla) muestra el cielo desde Bariloche a la 1 de la madrugada, con Neptuno a unos 30° de altura. Nótese que también está allí el asteroide Vesta, que estará en este blog la semana que viene...

Según mi experiencia la semana pasada, lo que conviene hacer para ubicar a Neptuno con binoculares es empezar por las dos estrellas de "la punta de abajo" de Capricornio. Seguirlas hacia abajo hasta localizar un triángulo de estrellas de magnitud 5 (la del vértice superior un poco más brillante). Engarzado al vértice de la izquierda (la estrela 38 Aqr) aparece otro triángulo, de estrellas de magnitud 6, que sirve para verificar que tenemos a 38 Aqr. La posición de Neptuno es la que se indica. A medida que pasen los días se irá alejando de 38 Aqr. Con binoculares se ve tenue y sin disco aparente, no hacerse ilusiones. Con más aumento se puede ver su disco, cuyo diámetro aparente es de apenas 2,5", muy chiquito. (¡Ojo! Estas instrucciones son válidas desde latitudes australes. Los observadores del hemisferio norte verán todo esto casi al revés. Ténganlo en cuenta, o mejor usen un programa como Stellarium o Cartes du Ciel para localizar la frontera entre Acuario y Capricornio, las estrellas indicadas, y el planeta.)

Por Guillermo Abramson
Fuente: En el cielo las estrellas


Una visión artística de Neptuno desde una de sus lunas, Tritón.


Quantum opina:

La pasada información corresponde a un artículo publicado en la web "En el cielo las estrellas" de Guillermo Abramson.

Neptuno, octavo y último planeta del Sistema Solar, fue descubierto el 24 de septiembre de 1846 por el astrónomo alemán Johann Gottfried Galle. Hace ya unos 164,79 años, justo el tiempo que tarda el gigante gaseoso en dar una vuelta alrededor del Sol. Sin embargo el primer humano en observar Neptuno no fue otro que Galileo. El famoso científico italiano observó Neptuno ya en 1612, pero lo confundió con una estrella y así lo documentó. Solo cuando se revisaron los escritos de Galileo se tomo conciencia de su error.

Fue el 25 de agosto de 1989 a las 3:56 hora de Greenwich, ciento cuarenta y tres años después de su descubrimiento, cuando la sonda Voyager 2 nos muestra a Neptuno, hasta entonces desconocíamos muchas de sus peculiaridades. De estas destaca su tenue sistema de anillos, que guarda más semejanzas con el sistema de Júpiter que con los complejos anillos existentes en planetas como Urano y Saturno. Están formados por partículas de hielo y silicatos además de compuestos orgánicos, producidos por la radiación de la magnetosfera, de ahí su color tan oscuro. Una nota curiosa, debido a la posición de Neptuno con respecto a la Tierra, los observadores del hemisferio Sur están favorecidos, ya que en el Norte el planeta está muy bajo sobre el horizonte.

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10 julio 2011

Reaniman satélite descompuesto usando métodos de hackeo sucio




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Ingenieros y científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) están felices porque lograron recuperar un satélite que inesperadamente falló. La solución fue… hackearlo. El satélite, llamado “Samba” pertenece al grupo Cluster, formado por cuatro satélites lanzados en el 2000 para investigar la magnetósfera de la Tierra.

En marzo, el módulo Wave Experiment Consortium (WEC) a bordo de Samba dejó de responder a las órdenes que le mandaban desde el planeta. Esto angustió bastante a la Agencia, porque los sensores de los cuatro satélites deben trabajar en conjunto para lograr observaciones efectivas. De otro modo, el trabajo de los otros tres podía quedar inválido.

Pese a los intentos de los ingenieros en el centro de operaciones en Darmstadt, Alemania, ninguno de los procesos de recuperación funcionaron, ni tampoco se pudo lograr que el aparato enviara un informe de estado. Los científicos sospechaban que podía tratarse de dos cosas: un cortocircuito, o bien que los switches de energía estuvieran todos en apagado.

Los especialistas mismos del Centro europeo de investigaciones espaciales definieron sus acciones como “hackeo sucio”, pues ellos penetraron en el sistema paralizado y lo hicieron trabajar.


Los investigadores lograron usar un software que estaba dormido en el computador del satélite, que les permitió descartar el cortocircuito. En cambio, descubrieron que los cinco switches de energía estaban desconectados.

Antes del lanzamiento se había probado qué podría pasar si tres de los cinco switches se apagaban, pero a nadie se le había ocurrido que se podrían desconectar todos. No había manera de despertar al satélite desde esta condición. Pero los científicos no se rindieron, y con los planos de Samba, se pusieron a pensar en una solución.

“La solución estaba basada en un hackeo, pero realmente no teníamos otra opción”, dijo Jürgen Volpp, gerente de operaciones de Cluster. Finalmente el 1 de junio se enviaron una serie de comandos por radio hacia el satélite, a los que, para alivio de los científicos, Samba respondió finalmente cambiando las palancas a “encendido”.

Con esto, Cluster ha vuelto a operar normalmente. La ESA indicó que se tomarán medidas para evitar que vuelva a suceder algo como esto. Por suerte, como saben bien los hackers, la mayoría de los sistemas pueden hacer cosas que se supone que no deberían.

Fuente: Fayerwayer


El satélite esta compuesto de múltiples sensores.


Quantum opina:

El término “hack sucio” no significa en absoluto un método de descerrajamiento electrónico criminal. Suele emplearse más como una “intromisión burda”, a veces la única forma de corregir los defectos que aparentemente son irreparables. Mas tarde, el vocablo adquirió un nuevo significado. La palabra hacker apareció hace 60 años en EEUU. y procede del verbo inglés hack, que significa cortar a hachazos, enderezar, rectificar. En su significado inicial, hacker no es un ser negativo, sino un especialista que aplica métodos frontales, rápidos y burdos.

La cooperación de los hackers y los satélites lleva ya unos diez años siendo el primer caso el del 2002, cuando hackers chinos penetraron en un satélite también chino. Desde entonces y hasta el 2008 se libró un proceso judicial contra una de las compañías de Rupert Murdoch quien contrató hackers para que dañaran satélites rivales. El caso mas flagrante conocido fue el del 2008 cuando especialistas estadounidenses llevaron un notebook con virus hasta la Estación Espacial internacional.

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08 julio 2011

¡Bye bye Atlantis!




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El transbordador estadounidense Atlantis, con cuatro astronautas a bordo, ha despegado para su última misión con equipos y suministros para la Estación Espacial Internacional. Con el cielo nublado, y frente a casi un millón de espectadores que se presentaron en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, la nave encendió sus motores a las 15.29 GMT e inició el ascenso para un viaje de 12 días que cierra la era de los transbordadores espaciales.

El reloj de la cuenta atrás situado en Cabo Cañaveral se paró apenas 30 segundos antes de la hora de despegue prevista, las 15.26 GMT, y volvió a reanudarse dos minutos después, para una verificación de última hora de los motores. La hora de salida fue cuidadosamente seleccionada por la NASA para situarla justo en mitad de la horquilla de apenas diez minutos, única oportunidad para poder alzar el vuelo en el día de hoy si querían hacerlo llegar a la EEI.



Dos minutos después de su partida, el transbordador se desprenderá de sus dos cohetes propulsores y del tanque externo, para entrar en su fase de vuelo seguro hacia el complejo espacial internacional. La tripulación de esta histórica misión la componen el comandante Chris Ferguson, capitán de la Marina estadounidense retirado, para quien es su tercer viaje; el piloto Dough Hurley, coronel del cuerpo de Infantería de Marina, que tiene más de 4.000 horas de vuelo en 25 tipos diferentes de aviones y será la segunda vez que viaje al espacio.

La completan los especialistas de misión Sandra Magnus, ingeniera, que ha participado en tres misiones y ha pasado en total cuatro meses en el espacio, y Rex Walheim, coronel retirado de las Fuerzas Aéreas, para quien también es su tercera misión y ha pasado 24 días en el espacio y ha realizado 5 caminatas espaciales. Poco antes de tomar su posición en el vehículo espacial, el comandante de la misión, Christopher Ferguson, reconoció que este es para él "uno de esos momentos en que necesitan que te pellizquen para comprobar si estás despierto".

Miembros de la tripulación de la misión STS-135 del Atlantis.


"Una vez que las ruedas se hayan detenido y el módulo orbital se desconecte por última vez... Será un torrente de emociones cuando todos nos demos cuenta de que ya está, de que se ha acabado, la joya de la corona de nuestro programa espacial, la forma en la que viajábamos a la órbita de la Tierra durante 30 años", dijo. "Nos daremos cuenta de que todo ha terminado, y nos va a llevar un tiempo aceptarlo", reconoció el comandante.

El Atlantis fue nombrado así por la primera embarcación del Instituto Oceanográfico de Woods Hole (Massachusetts), que realizó investigaciones oceánicas de 1930 a 1966. La nave ha realizado 32 vuelos espaciales y ha recorrido 194.168.330 kilómetros. En total ha pasado 293 días, 18 horas, 29 minutos y 37 segundos en el espacio.

Fuente: NASA

Atlantis, el último vuelo para finalizar una era.


Quantum opina:

El Atlantis llevara a cabo el proyecto Micro-4 que estudiará las células simples de levadura con el objetivo de entender mejor las enfermedades humanas. La composición genética de una célula de levadura es muy similar a la de una célula humana, lo que la convierte en un sistema ideal para el estudio de los defectos genéticos y la comprensión de cómo estos defectos se pueden manifestar en enfermedades humanas. En dos experimentos separados, llevados a cabo en la Estación Espacial Internacional (ISS), los investigadores estudiarán el efecto de la microgravedad sobre el crecimiento celular, y cómo estos genes colaboran para ayudar a los seres humanos a tolerar ambientes extremos asociados con los viajes espaciales.

Esta información podría ser útil en las futuras misiones previstas a Marte, así como en estancias a largo plazo en la Luna y colonias de Marte. Poco se sabe actualmente sobre los efectos a largo plazo de la ingravidez sobre los sistemas biológicos y esperamos que con ella se pueda obtener una gran cantidad de información nueva sobre cómo afecta la dotación genética a la supervivencia en ambientes de baja gravedad y baja radiación, información muy relevante para quienes esten expuestos a estos ambientes.

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07 julio 2011

Una gigantesca tormenta de 8.000 km de extensión en Saturno




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Dos estudios publicados hoy en la revista Nature ofrecen nuevos detalles sobre las colosales tormentas que se producen en la atmósfera de Saturno. El primero de ellos, dirigido por el Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV), ha determinado que estas tormentas se originan por convección, de forma similar a las tormentas terrestres. En el segundo, gracias a los datos de la sonda Cassini, se ha observado que la intensidad de las ondas de radio que produce la tormenta es 10.000 veces superior a cualquiera que se haya medido en la Tierra, con una actividad de más de diez rayos por segundo.

Ambos estudios se han centrado en el análisis de una tormenta que se inició en diciembre de 2010 y aún permanece activa. Este tipo de turbulencias se da cada año de Saturno, que corresponde a casi 30 años terrestres. "La primera en ser detectada se produjo en 1876 y desde entonces sólo se han producido cinco más, incluyendo la actual", asegura Ricardo Huso, profesor de la UPV y uno de los autores principales de la investigación.



En esta ocasión, la perturbación atmosférica ha alcanzado los 8.000 kilómetros de extensión, suficiente para envolver por completo la Tierra. El tamaño de Saturno, el segundo planeta más grande del Sistema Solar, después de Júpiter, le permite tener procesos meteorológicos de grandes dimensiones.

Pese a que la atmósfera de Saturno tiene poco que ver con la de la Tierra, la formación de estas tormentas se produce "de forma similar a las típicas tormentas de verano de nuestro planeta, como la gota fría", explica Hueso. En la Tierra el agua se evapora y asciende a través de la atmósfera por convección, hasta llegar a las capas altas, donde se enfría y se condensa, formando las nubes. En Saturno, la atmósfera está compuesta fundamentalmente de amoniaco; sin embargo, la tormenta observada "está compuesta también de agua y esta se encuentra por debajo del nivel de las nubes".

La imagen muestra cmo ha ido evolucionando la gran tormenta hasta dar la vuelta completa al planeta gigante.


Estas imágenes en falso color corresponden a las tomadas por la nave espacial Cassini de una gran tormenta que se desarrolló a partir de una pequeña mancha que apareció a principios de 12 semanas en el norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Aquí es donde reside lo "novedoso" de este estudio, afirma Hueso, dado que, "gracias a las simulaciones numéricas realizadas, ha quedado demostrado que el origen de estas tormentas se halla a más de 250 kilómetros bajo las nubes, que es donde se encuentra el agua".

Los datos que han utilizado los investigadores de la UPV para realizar el estudio provienen, fundamentalmente, de una red de astrónomos aficionados, ya que la tormenta es visible a través de telescopios con espejos de entre 30 y 40 centímetros de diámetro.

Aunque gracias a la investigación se ha conseguido dar respuesta a algunos procesos que determinan la evolución de este tipo de tormentas, algunas incógnitas siguen sin resolverse. Según Hueso, uno de los "grandes temas abiertos" es saber por qué esta tormenta se ha adelantado con respecto a las anteriores. Otra de las preguntas sin respuesta está relacionada con el hecho de que las turbulencias sean estacionales. "La luz del Sol no llega a las capas profundas de la atmósfera, donde se encuentra el agua", explica Hueso, con lo que no se entiende la relación de las tormentas con la época del año.

Fuente: Publico.es


La imagen de arriba capta un punto de vista compuesto, casi en color verdadero, de la gran tormenta que se está produciendo en el hemisferio norte de Saturno. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / SSI.


Quantum opina:

Lo que empezó como una pequeña mancha blanca y brillante en el hemisferio norte de Saturno ha resultado ser una enorme tormenta eléctrica de larga duración. La sonda espacial Cassini y telescopios terrestres han estado monitoreando la tormenta desde diciembre, y aún sigue creciendo. Cassini detectó unos 10 relámpagos por segundo dentro de la tormenta. Cada rayo es unas diez mil veces más fuerte que cualquier rayo que se produzca en la Tierra

El hecho ha sido tan extraordinario que este tipo de tormentas gigantes son tan raras que desde 1876, los astrónomos apenas han observado unas cinco tormentas de este tipo. La tormenta, en sus inicios, estaba formando una enorme cola de nubes blancas, tenía diez veces el tamaño de la Tierra y apenas dos meses después, la larga cola había rodeado por completo Saturno. Un evento espectacular que nos invita a seguir observándolo.

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