30 agosto 2010

35% meteoritos penetran atmósfera no se rompen antes de chocar con la Tierra




votar


Un pequeño cráter de impacto descubierto en el desierto egipcio podría cambiar los cálculos de peligro de impacto en nuestro planeta, según un reciente estudio. El cráter Kamil, uno de los mejor preservados de los encontrados en la Tierra, fue descubierto en febrero durante un relevamiento de imágenes satelitales con el Google Earth. Se cree que el cráter se formó en los últimos dos mil años.

El equipo italiano y egipcio que encontró el cráter visitó y estudió recientemente el pozo de 45 metros de ancho por 16 de profundidad. También recolectaron miles de piezas de rocas espaciales diseminadas en el desierto circundante. En base a los cálculos, el equipo piensa que un meteorito de hierro sólido, casi intacto, de entre 5.000 y 10.000 kilos se estrelló contra el desierto a velocidades que excedían los 3,5 kilómetros por segundo.

No existen números concretos sobre la cantidad de meteoritos de este tamaño que actualmente estarían en un curso de colisión con la Tierra, pero los científicos creen que la amenaza potencial podría ser de decenas de miles. Los modelos de impacto actuales indican que los meteoritos de hierro aproximadamente de este tamaño y masa deberían romperse en fragmentos más pequeños antes de chocar contra la Tierra.

Ahora, la existencia de este cráter implica que hasta el 35 por ciento de estos gigantes de hierro podrían sobrevivir enteros y por ende tener mayor poder de destrucción.

El cráter Kamil.


Restos diseminados

El cálculo del peligro de impactos contra la Tierra no es una ciencia exacta, dado que hasta el momento se han encontrado apenas 176 cráteres de impacto, según Earth Impact Database, una base de datos mantenida por la Universidad de New Brunswick, Canadá. La mayoría de los modelos se basan en el número de cráteres de impacto presentes en la luna, que casi no tiene atmósfera y por lo tanto no experimenta los mismos procesos de erosión que la Tierra.

"Los modelos actuales pronostican que en un millón de años tendrían que haberse formado en la Tierra aproximadamente de mil a diez mil cráteres de ese tipo", expresó el coautor del estudio, Luigi Folco, científico de la Universidad de Siena, Italia. "El motivo de que sean raros, sin embargo, es que en la Tierra hay mucha erosión y los cráteres pequeños son fácilmente erosionados o cubiertos". Folco y sus colegas se muestran particularmente sorprendidos por el hecho de que el cráter recién descubierto, con forma de bol, tenga un esquema prominente de eyección de roca levantada por el impacto original. Conocidos como rayos de ejecta, se suelen ver en otros planetas y lunas con atmósferas finas.

Se desconoce la edad exacta del cráter egipcio, informó el equipo en la edición online de la publicación Science. Las pruebas geológicas hablan de un hecho relativamente reciente, según Folco, aunque es improbable que haya habido seres humanos que pudieran presenciar el impacto. "Durante nuestro trabajo de campo pudimos ver que parte del material rocoso eyectado del cráter cubre estructuras prehistóricas de la zona", añadió Folco. "Sabemos a través de la literatura que la ocupación humana de esta región terminó hace aproximadamente 5.000 años, con el advenimiento de condiciones hiperáridas. Por consiguiente creemos que el impacto ocurrió después".

Restos diseminados del meteorito.


En la imagen la muestra más grande recuperada del meteorito con una masa de unos 80 Kg.


Una amenaza mayor

Si es más probable que futuros meteoritos como la roca egipcia permanezcan intactos, su energía en el impacto sería más concentrada, provocando mayores daños, explicó John Spray, experto en cráteres de la Universidad de Brunswick. No obstante, la probabilidad de que dicho meteorito impacte en algo crítico para la sociedad, como una gran ciudad, quedaría reducida, porque las rocas no se diseminarían tanto.

"En líneas generales, la amenaza de impacto probablemente es mayor de lo que la gente piensa, pero históricamente hay poca información al respecto, y nosotros no hace tanto que reunimos datos", añadió Spray. "Nuestro conocimiento es muy limitado, por lo que hechos como éste son muy importantes dado que nos ayudan a comprender la frecuencia y la naturaleza de los impactos que afectan a nuestro planeta".

Fuente: El Día


En la imagen, marcada en amarillo, se observa la zona de impacto. La flecha indica la dirección que tenía el meteorito.


El modelo muestra las anomalias magnéticas detectadas en las proximidades del cráter Kamil y la diseminación de sus restos alrededor.


Quantum opina:

Hace unos años fue observado por primera vez (2006) un cráter de unos 500 kilómetros de diámetro, que es considerado el más grande descubierto hasta ahora (el cráter de Chicxulub apenas llega a 170 km) y se cree se formó hace unos 250 millones de años tras el impacto de un objeto de unos 50 km. Las observaciones se realizaron con los radares de gravedad y subsuelo de los satélites GRACE, de la NASA.

Su impacto coincide con la gran extinción que tuvo lugar en la frontera de los periodos Pérmico y Triásico, cuando se produjo la extinción del 90% de las formas de vida. Su localización en la Tierra de Wilkes sugiere que el meteorito también tuvo algo que ver con la ruptura del supercontinente Gondwana, creando o acelerando la falla tectónica que desde entonces empezó a empujar Australia al norte.

Recientemente se ha determinado que hubo un segundo impacto el cual esta localizado en Ucrania, planteando la posibilidad de que la Tierra pudo haber sido bombardeada por una lluvia de meteoritos.

Temas relacionados:

http://quamtum.blogspot.com/2010/06/lluvia-de-meteoritos-2011-preocupa-la.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/06/lluvia-de-meteoritos-impulso-la-vida.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/06/debemos-nuestra-vida-los-meteoritos.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/02/fuimos-impactados-en-el-pasado.html
http://quamtum.blogspot.com/2009/01/conoce-el-crater-de-chicxulub.html



0 comentarios:

Website reputation

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.