15 abril 2010

APOLO XIII: ¡Houston, tenemos un problema!




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El sábado 11 de abril de 1970 la misión denominada Apolo XIII (Apollo 13) despegó del Centro Espacial Kennedy a las 19:13 UTC. La misión tenía como objetivo llevar a la superficie lunar a dos seres humanos, que serían el quinto y sexto de la historia en lograr ese hito, alunizando en la región Fra Mauro. A los cinco minutos de vuelo, los astronautas notaron una vibración. Una explosión de los tanques de oxígeno a bordo de la nave obligó a la tripulación a abortar la misión y orbitar alrededor de la Luna sin poder lograr su cometido.

Abordo se encontraban los astronautas Jim Lovell (Comandante), Jack Swigert (Piloto del módulo de mando) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar). En el trayecto a la Luna y tras 55 horas desde el inicio de la misión, la tripulación participó en un programa de televisión en vivo que duró 49 minutos y que mostraba la comodidad con la que se podía vivir en el espacio. Nueve minutos después de finalizado el programa, Swigert fue autorizado a agitar los tanques de oxígeno, entonces el tanque Nº 2 explotó causando que el tanque Nº 1 fallara.

Las células de combustible que proporcionaban electricidad, agua, oxígeno y luz fallaron, mientras los astronautas se encontraban a 320.000 km de distancia de la Tierra (dos tercios del trayecto a la Luna). La explosión dejó al descubierto un lado del módulo de servicio y una estela de restos. Swigert, después de observar una luz de advertencia acompañada de un estallido, fue quien exclamó la famosa frase "Houston, tenemos un problema". La hora: 21:08 del 13 de abril de 1970.

Emblema de la misión Apollo XIII.


Tripulación original: astronautas Jim Lovell (Comandante), Ken Mattingly (descartado de la misión) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar).

Los científicos del Centro Espacial creyeron en un primer momento que un meteorito había chocado contra el aparato, a más de 200.000 millas de distancia de «casa», paralizando su electricidad, sus tanques de oxígeno y sus comunicaciones, «cortando los cordones umbilicales con la Tierra y su atmósfera». Sin embargo, la tensión alcanzada en la Tierra por la crítica situación de aquellos viajeros espaciales era enorme. El mundo entero era testigo de una posible tragedia espacial.

Houston ordenó que dos de los tripulantes se refugiaran en el módulo lunar, dejando a un hombre solo en la cabina de mando para conducir el vehículo, «con la posible precisión, guiándose en las estrellas; manteniéndolo aprovisionado del oxígeno generado por el módulo lunar, para dar una única vuelta a la Luna y lanzarse a la Tierra».

La eliminación del dióxido de carbono y el encendido de motores.

Teniendo en cuenta que el módulo lunar estaba diseñado para mantener dos personas por dos días y se le estaba requiriendo mantener con vida a tres personas durante cuatro días, la contaminación resultaba un problema. Un día y medio después del incidente, las luces de advertencia del nivel de contaminación por CO2 avisaron que se estaba llegando a niveles peligrosos.

Filtro creado por los ingenieros de la NASA utilizando desechos de bolsas de plástico, cartones y cinta adhesiva para controlar la contaminación por CO2.


Fotografía del Módulo de servicio dañado.


Los recipientes que contienen hidróxido de litio, material químico que elimina el dióxido de carbono de la cabina, eran de forma cuadrada en el módulo de comando y redonda en el módulo Lunar, no habia manera de interconectar los recipientes. Desde tierra, los ingenieros idearon y explicaron a los astronautas la forma de adaptar dichos recipientes con bolsas de plástico, cartones, cinta adhesiva y demás material que llevaban a bordo.

Para que la nave aumentara su velocidad, saliera de la órbita lunar y enfilara con suficiente velocidad en trayectoria hacia la Tierra era necesario realizar un encendido de motores en un momento en el que la Luna se interponía entre la Tierra y la nave. Esta labor era un punto de suma importancia y tenía que ser realizada con extrema exactitud, cualquier fallo provocaría que los tripulantes perdieran la trayectoria correcta y nunca regresaran a la Tierra. Pero, para suerte de todos, el astronauta Ken Mattingly, que había sido descartado de la misión, acudió a los simuladores del centro espacial y después de varias pruebas de ensayo y error logró obtener energía adicional para la etapa de reingreso.

Faltando cuatro horas para el amerizaje, la tripulación abandonó el módulo lunar; al separarse la cápsula de reingreso del módulo de comando y todavía acoplada la cápsula al módulo lunar, se pudo apreciar y fotografiar el averiado módulo de comando. Tres horas más tarde, la tripulación amerizó perfectamente en el Océano Pacífico cerca de Samoa, el 17 de abril de 1970 para júbilo del centro espacial y para el mundo. El módulo lunar y el módulo de servicio se desintegraron al ser atrapados por la gravedad terrestre y el intenso calor de la reentrada pocas horas después.




En la secuencia se muestran los momentos de rescate de los astronautas en el Océano Pacífico cerca de Samoa.


El fallo... un cortocircuito

En 1965 el módulo de comando había sufrido varias modificaciones para su mejora, las cuales incluían el elevar el voltaje permisible de los calefactores en los tanques de oxígeno de 28 a 65 V de corriente continua. Desafortunadamente, los termostatos interruptores de dichos calefactores no fueron modificados para adaptarse al aumento de voltaje. Durante la prueba final en la plataforma de lanzamiento, los calefactores estuvieron encendidos durante mucho tiempo, esto sometió al cableado adyacente a los calefactores a muy altas temperaturas (aprox. 500 °C) provocando un severo degradado en el aislamiento de teflón. Los termostatos empezaron a operar con 65 V quedando soldados por el voltaje y la temperatura, lo que provocó un cortocircuito.


Quantum opina:

Hace 40 años se vivieron momentos de enorme tensión, miedo y caos que hicieron al mundo entero fijar su mirada en lo que pasaba allí arriba, en las estrellas. El presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, viajaba de urgencia al Centro de Vuelos Espaciales de Goddard para seguir al minuto los intentos de rescate. En el Capitolio, el Senado aprobaba unánimemente una resolución pidiendo que el país dirigiera, «sin distinción de religiones, una plegaria a los cielos para el feliz retorno de los astronautas».

Christopher Kraft, ingeniero de la NASA, declaró la situación de aquellos tres hombres como «la más seria conocida en vuelos tripulados». «Si podemos hacerles volver a la Tierra –agregaba– no puede decirse que la misión haya sido un fracaso». La tripulación se deshidrató y todos perdieron peso: Lovell adelgazó 7 kg y entre los tres perdieron un total de 16 kg, casi un 50% más que cualquier tripulación anterior.

El alunizaje estaba previsto para el 15 de abril de 1970. el amerizaje aconteció el 17 de abril de 1970 a las 18:07:41 UTC. La duración de la misión fue de 5 días 22 h 54 min 41 s.

Los tripulantes rescatados: los astronautas Jim Lovell (Comandante), Jack Swigert (Piloto del módulo de mando) y Fred Haise (Piloto del módulo lunar).


La tripulación del Apolo 13 al momento de ser condecorados por el entonces presidente de los EEUU Richard Nixon.


«Ha sido la jornada más excitante de mi vida», dijo Nixon antes de condecorar a los tres astronautas. Como nota curiosa, en la fase final de entrenamiento de los tripulantes de la misión, faltando una semana para el lanzamiento, ocurrió un hecho inesperado: el astronauta Ken Mattingly fue sacado de la misión por posible sospecha de estar incubando dentro de su cuerpo la enfermedad de la rubeola (sarampión), cuando dias antes el astronauta Charles Duke (miembro de la tripulación suplente del Apollo 13 junto a John Young y Jack Swigert) compartió junto a sus compañeros en su hogar donde se encontraba su hijo que posteriormente estaba padeciendo dicha enfermedad.

Sin quererlo había expuesto a sus compañeros y a la tripulación titular al sarampión, sin embargo, todos habían padecido la enfermedad y generado anticuerpos excepto Ken Mattingly, los médicos de la NASA pronosticaron que padecería la fiebre cuando se hallara en órbita lunar mientras Lovell y Haise caminaran en la superficie. En su lugar colocaron al astronauta y novato Jack Swigert, integrante de la tripulación suplente. Mattingly fue quien desde un simulador en tierra ayudo a los científicos a desarrollar la logistica de encendido del módulo para su reingreso a la Tierra. Mattingly no llego a padecer la enfermedad.

Meses después (el 31 de enero de 1971) una nueva misión, el Apolo 14, logra alunizar con éxito en la superficie lunar, dejando sobre la superficie de nuestro satélite un paquete conteniendo la Biblia en microfilm, así como el primer versículo del Génesis en 16 lenguas.

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