Los astrónomos han buscado medir la distancia Sol-Tierra durante miles de años. Ahora se puede medir con mucha precisión, e indica que poco a poco nos estamos alejando.
En el siglo 3 aC, Aristarco de Samos, notable por ser el primero en argumentar a favor de un Sistema Solar heliocéntrico, estimó que el Sol estaba 20 veces más lejos que la Luna. No fue su mejor trabajo, ya que el factor real es más cecano a 400.
Para finales del siglo 20, los astrónomos contaban con un control mucho mejor sobre esta métrica cósmica fundamental, que se llama Unidad Astronómica (UA). De hecho, gracias al rebote de haces de radar en diversos cuerpos del Sistema Solar y el seguimiento de las naves espaciales interplanetarias, la distancia desde Sol se conoce con notable precisión. El valor actual se sitúa en 149.597.870,696 km, con un error de sólo 0,1 metros (10 centímetros).
Estas mediciones precisas le permitieron calcular a los dinamicistas rusos Gregoriy A. Krasinsky y Victor A. Brumberg, en 2004, que el Sol y la Tierra se están separando gradualmente. No es mucho, sólo 15 centímetros por año, pero no es un error de medición, así que algo debe empujar la Tierra hacia el exterior. Pero, ¿qué es?
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Takaho Miura y tres colegas creen que tienen la respuesta. En un artículo presentado a la revista Astronomy & Astrophysics, sostienen que el Sol y la Tierra están, literalmente, empujándose uno lejos de la otra debido a la interacción de sus mareas.
Es el mismo proceso que lleva poco a poco la órbita de la Luna hacia el exterior: Las mareas producidas por la Luna en los océanos van transfiriendo energía de rotación de la Tierra a la Luna. Como consecuencia de ello, cada año la órbita de la Luna se amplía unos 4 centímetros y frena la rotación de la Tierra en 0,000017 segundos.
Fuente: Sky and Telescope
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