12 diciembre 2010

¿Cómo NASA rescataría un astronauta a la deriva en el espacio?




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Nunca ha ocurrido, y la NASA confía en que nunca ocurra. Además, los astronautas no suelen flotar libremente. Fuera de la Estación Espacial Internacional (ISS), siempre van unidos a la nave espacial mediante una correa de acero trenzado, que tiene una resistencia a la tracción de 1.100 libras. En caso de salir a dar una caminata espacial el astronauta no lo hará solo; aún así los astronautas también estarán conectados el uno al otro.

De alguna manera u otra siempre estarán atados a la nave, sin embargo, en caso de ocurrir algún hecho que provoque la separación del astronauta de uno de sus compañeros o inclusive de la nave, los astronautas tienen un plan "B" de seguridad impresionante: jetpacks! Cada uno lleva en su equipo un sistema denominado "Safer" (“Simplified Aid for Extra-vehicular activity Rescue”), que no es más que un sistema de ayuda y rescate para actividad extra-vehicular. Consiste en una mochila con un dispositivo de chorro de nitrógeno que permite al astronauta, mediante un pequeño mando o joystick, impulsarse de nuevo a la estación.

El brazo robótico se mueve con demasiada lentitud como para poder agarrar a alguien.


Por supuesto, esto es un excelente plan siempre y cuando el astronauta esté consciente. Pero ¿qué pasaría si un astronauta se golpea en la cabeza, y no puede operar el jetpack? "Un plan de rescate se llevaría a cabo inmediatamente por el segundo astronauta y/o los demás miembros de la tripulación", dice Michael Curie, portavoz para las operaciones espaciales de la NASA. No quiso especular sobre los pasos exactos que un equipo de rescate tomaría, ya que dependería de las circunstancias. Pero, añade, "estamos muy contentos con el enfoque que tenemos de mantenerlos atados y con el uso del sistema "Safer".

Jim Oberg, periodista del espacio quién durante 22 años trabajó en los procedimientos de rescate en el centro de control y misiones de naves espaciales de la NASA, da su opinión sobre las opciones para el rescate. El brazo robótico de la estación, explica, no se encuentra por lo general dentro del rango de alcance del área de trabajo de los astronautas, y se mueve con demasiada lentitud como para poder agarrar a alguien. Una nave Soyuz necesita al menos un día completo para recargarse de energía y desacoplarse. Para entonces, los filtros de dióxido de carbono en el traje espacial de los astronautas se agotarían, provocándoles asfixia. Además, la Estación Espacial Internacional (ISS) no puede redirigir su cohete de posicionamiento con la suficiente rapidez como para alcanzar a un astronauta fuera de control.

En la actualidad un astronauta lleva a sus espaldas un Jetpack bautizado con el nombre "SAFER" (Simplified Aid for Extra-vehicular activity Rescue) .


El sistema anterior, llamado Unidad Tripulada de Maniobra, pesaba 154,3 kilos comparado con el actual que pesa 37,5 kilogramos.


En el peor de los casos, la opción de rescate que nos queda es enviar un segundo astronauta, explica Oberg. Este segundo astronauta se encargaría de unir los extremos de varias correas de acero trenzado (conectadas a la estación), y luego usar el sistema "Safer" que lleva en su mochila, acercarse a él mediante el impulso por chorro de nitrógeno, y arrastrarlo de regreso usando los cables de retención. La distancia a la que se encuentre el astronauta desmayado nos indicará si el rescate será o no un trabajo fácil, dice. Si un astronauta se aleja flotando, más o menos en ángulo recto desde la órbita de la estación, la dinámica orbital nos indica que el astronauta flotará hacia la estación en aproximadamente una hora.

Traducción de Juan Carlos Jiménez
Fuente: Popsci.com

Quantum opina:

A finales del siglo XX, un grupo de astronautas norteamericanos sobrepasó la proeza que ya realizaran hace más de diez años otro puñado de pioneros, cuando por primera vez lograron caminar libremente por el espacio sin ningún tipo de conexión con la nave. Esta vez, no sólo repitieron aquella hazaña durante siete horas, sino que, además, lo hicieron de una forma más efectiva y con mayor comodidad, llevando menos peso a sus espaldas. Esto fue posible gracias a la mochila autopropulsada, llamada SAFER. El flamante record fue batido por los coroneles Mark C. Lee y Carl J. Meade de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (séptimo y octavo hombre en lograr la hazaña) en el marco de la misión STS 64, a bordo de la nave espacial Discovery. La proeza se realizó el 16 de septiembre de 1994.

El astronauta Mark C. Lee flota libremente y sin ataduras en la prueba realizada en 1994 con el sistema de seguridad SAFER.


El SAFER habilita al astronauta para flotar libremente en el espacio sin perder jamás la estabilidad. Sólo debe manejar un sencillo control para encontrar su rumbo exacto. A diferencia de su antecesor, este nuevo dispositivo es cómodo, liviano y totalmente confiable. Pesa 37,5 kilogramos, permite alcanzar una velocidad máxima de 11,8 kilómetros por hora y funciona gracias a un mecanismo compuesto por 24 impulsores que se alimentan con chorros de nitrógeno comprimido. Además cuenta con un tablero de control y lleva un registro grabado con datos de todas las maniobras efectuadas. En cambio, el modelo anterior, llamado Unidad Tripulada de Maniobra, pesaba 154,3 kilos, no tenía un dispositivo para grabar datos y utilizaba una mayor cantidad de nitrógeno. El aparato permite prolongados rescates espaciales y complicadas reparaciones en el cosmos.

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