14 enero 2009

Bases que sustentan la hipótesis de que nuestra Luna es artificial (II)




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Las desconcertantes bandas y bloques de hierro de su interior.
Tanto los mares como una espesa capa situada bajo la corteza son ricas en hierro. Según los informes de los estudios sísmicos sobre la Luna, se afirma que allí existen una serie de cinturones de "actividad" de al menos 1.000 Km de largo y otros 1.000 Km de profundidad. Unas de las posibilidades barajadas es que estos cinturones estén constituidos por bloques encajados de hierro, pero, ¿cómo explicamos esta formación "natural" de 1.000 kilómetros de bloques perfectamente alineados?.

Vibraciones que duran horas.
Durante la expedición del Apolo 12 se colocaron varios sismógrafos muy sensibles en la superficie lunar. Cuando el cohete Saturno del Apollo 13 chocó contra la superficie de la Luna produciendo un impacto similar al de 11 toneladas de TNT, los sismógrafos registraron una vibración de 3 horas y 20 minutos que llegaba a una profundidad de 35 a 40 Km. Los científicos quedaron perplejos por este singular fenómeno. Si los científicos rusos están en lo cierto al afirmar que la Luna posee un casco metálico, estas vibraciones eran las que podían esperarse lógicamente. Otros ensayos de este tipo pusieron de manifiesto que la Luna reacciona ante los impactos como una campana produciendo un agudo "gong" que es registrado por los sismógrafos. Un observador científico sostuvo que estas pruebas demuestran con seguridad que la Luna no tiene un centro de lava fundido.





Su espesa capa exterior.
Según los análisis llevados a cabo tras el impacto de un meteorito ocurrido el 13 de mayo de 1972 sobre la superficie lunar, se determinó que el espesor de la corteza es de unos 60 Km, el doble del espesor medio de la corteza de cualquiera de los continentes de la Tierra. Sería imposible para la Luna haber producido tal cantidad de lava sin deshacerse por completo.



La superficie del lado oscuro es más alta que la superficie del otro lado.
La Luna es asimétrica y la combadura existente es 16 veces mayor de lo normal que se podría explicar por la fuerza de gravedad de la Tierra, y paradójicamente, está además en la cara oculta de la Luna. Dicha combadura supone que el lado oculto de la Luna tiene una altura de 6 a 9 Km más que la otra cara. Otros de los misterios de esta combadura es la fuerza que debe poseer la Luna para poder soportarla. Si volvemos a imaginar la Luna como una nave espacial podemos pensar que pasaría alrededor de otros mundos y estrellas con fuerzas de gravedad mayores causando estas asimetrías pero la gran fuerza interior de su casco impidió su rotura, pero dejó esa combadura imposible de mantenerse en unas condiciones lunares normales.



El descubrimiento de vapor de agua en un lugar tan seco como el polvo.
Los instrumentos instalados sobre la Luna por las misiones Apolo empezaron a detectar grandes erupciones de nubes de vapor de agua que cubrían una zona de más de 150 Km2 de la superficie de la Luna. El informe fue presentado por dos físicos de la Universidad de Rice, el Dr. John Freeman Jr. y el Dr. H. Ken Hills. Sin embargo, los científicos de la NASA afirmaron que las nubes de agua provenían de los dos depósitos de agua de uno de los módulos lunares Apolo que se habían quedado en la superficie. Cada uno contenía entre 30 y 50 litros de agua. ¡Esos pequeños recipientes habían producido una cantidad de vapor que cubría 150 Km2 y que había durado unas 14 horas!.

Ante la insistencia del equipo que había detectado esta emisión de gas y que para nada daba como cierta la explicación de la NASA, se dio otra nueva explicación: la nube de vapor de 150 Km2 era consecuencia de la orina de los astronautas caída el 14 de agosto desde el módulo de mando. Dicha orina habría estado en órbita lunar varias semanas hasta descender sobre la superficie, donde al fin había sido detectada. ¡cuanta sabiduria tienen esos científicos de la NASA!.

La cuestión del agua en la Luna continuó cuando los astronautas de la expedición Apolo 16 trajeron rocas que parecían estar herrumbrosas y se descubrió que contenían hierro oxidado; toda oxidación requiere oxigeno e hidrógeno, así como hierro y agua. Los científicos rusos Vasin y Sherbakov afirman que la Luna tiene áreas huecas rellenas con gases que forman una "atmósfera" interior. Estos gases, al escapar por grietas podrían formar las nubes de vapor vistas en la Luna.


Extrañas zanjas de 1.5 km. de ancho y 450 metros de profundidad.
Otro misterioso rasgo de la Luna son los tortuosos y extraños causes que han sido descritos por alguien como "canales lunares". Su origen sigue siendo un misterio. Una de las expediciones Apolo se envió al cauce de Hadley, un extraño Gran Cañon de 1 Km y medio de ancho y 450 metros de profundidad. Esta zanja se habría formado por el impacto de un asteroide muy grande que además habría elevado el terreno hasta la formación de las montañas Hadley, más altas que el Everest terrestre. Lo curioso de estas montañas, y que pone en entredicho la teoría del asteroide, es que parecían estar formadas por varias capas superpuestas y la pregunta de los científicos fue, ¿cómo puede formarse una montaña capa tras capa cuando se pensaba que había emergido a causa del proyectil que formo la cuenca Ibrium hace miles de millones de años?
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El desconcertante magnetismo que hay en su lado oscuro.
Los primeros experimentos sobre el campo magnético de la Luna indicaban que no existía o que era muy débil, pero las rocas lunares de los sucesivos vuelos Apolo probaron lo contrario, ya que dichas rocas contenían "campos magnéticos fosilizados", demostrando que la Luna había poseído o, al menos, había cruzado por un campo magnético global de considerable fuerza. La explicación posible de que la Luna pudo adquirir su magnetización de la Tierra no es posible porque según señala Earl Ubell, “si la Luna estuvo alguna vez tan cerca de la Tierra como para que el campo magnético de ésta pudiera magnetizar sus rocas, los dos cuerpos habrían estado tan cerca que la Luna hubiera estallado bajo la acción de la fuerza de gravedad terrestre”. Cabe señalar que, según algunos estudios, las pruebas más convincentes de magnetismo aparecen en el lado oculto, el mismo que tiene la combadura.
Todo esto nos invita a reflexionar ante todo aquello que se nos ha dicho acerca de nuestro solitario y misterioso satélite; a lo mejor los científicos rusos, Vasin y Sherbakov, no estaban tomando Vodka al momento de realizar su hipótesis.
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Fuente: conclusiones tomadas del libro de Timothy Ferris: Informe sobre el universo (1997)


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