24 enero 2009

El proyecto Biosfera 2 resucitará para estudiar el cambio climático global




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Fue quizá el más ambicioso proyecto científico sobre la Tierra: crear un ecosistema sellado y autosuficiente, un planeta dentro del planeta pero al mismo tiempo «fuera» de él, donde se pudieran escrutar cuestiones clave sobre cómo funciona, cómo respira y cómo se alimenta nuestro mundo, sus recursos, sus seres vivos y sus flujos de energía. Pero fracasó. Desde su cierre efectivo como laboratorio en 1994, las instalaciones del proyecto Biosfera 2 han servido poco más que como carísimo parque temático, sufriendo durante años la amenaza de convertirse en un extravagante desarrollo urbanístico.
Hoy, este complejo futurista está de enhorabuena gracias a la iniciativa de la Universidad de Arizona, que devolverá al recinto el propósito para el que fue concebido, la experimentación, y poblará de nuevo sus domos de cristal con sus habitantes naturales: los científicos.


Clima en miniatura
La universidad alquilará el recinto durante tres años, con posibilidad de prorrogarlo a diez. Para ello cuenta con la financiación de la Philecology Foundation, perteneciente al millonario tejano Edward Bass, quien fundó Biosfera 2 en 1986. Según el decano de la institución educativa, Joaquín Ruiz, los proyectos científicos que se abordarán en esta nueva etapa girarán sobre «la Tierra, sus sistemas vivos y su lugar en el universo», con el objetivo de abordar «no solamente los problemas actuales, sino los del siglo XXII».

El cambio climático global, el uso sostenible del agua y la interacción de este recurso natural con los seres vivos serán los proyectos que, con un enfoque multidisciplinar. albergará la nueva edición de Biosfera 2. Como primer experimento, los científicos construirán dentro de la cámara cerrada tres colinas artificiales para analizar la dinámica biogeoquímica del agua, antes y después de dotar de vida vegetal a este pequeño hábitat. Travis Huxman, profesor de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Arizona, espera con ello definir «cómo la vida modifica el comportamiento del agua», algo que sólo es posible analizar en un entorno experimental donde los científicos pueden controlar y medir lo que entra y lo que sale del enorme terrario. Fuera del mismo, a cielo abierto, los investigadores reproducirán una réplica exacta de este «paisaje modelo» para contrastar las mediciones de parámetros ambientales como el agua, la composición atmosférica, temperatura y pH.
Con esta nueva vida científica para el Biosfera 2, las instalaciones no perderán su función educativa, que desde 1991 ha atraído a más de dos millones de visitantes. La Universidad continuará operando los «Biosphere 2 Tours» que se han convertido en una de las visitas más apreciadas por los escolares norteamericanos, e incluso en un polo de atracción turística para la región de Tucson.
Con todo, el desarrollo urbanístico continúa formando parte de los planes que para estas instalaciones ha trazado su propietario actual, CDO Ranching & Development, empresa que adquirió el complejo el pasado día 4 al precio de saldo de 50 millones de dólares -su construcción costó 200- y que de inmediato anunció la próxima construcción de 1.500 viviendas y un hotel de lujo en los terrenos que rodean las cúpulas de cristal.
Así, el reencarnado Biosfera 2 será una extraña y tal vez inédita fórmula híbrida que aunará negocio, entretenimiento e innovación, donde los visitantes podrán charlar con los científicos mientras éstos trabajan en su laboratorio, recalar después en el hotel anexo para tomar un refresco, y tal vez, si descubren que allí está el hogar de sus sueños, mudarse a vivir a Biosfera 2.




Hubieron 2 «Misiones»
Hasta ahora, el proyecto ha acogido dos «misiones». La primera de ellas reunió a ocho ocupantes durante dos años, desde septiembre de 1991 al mismo mes de 1993, y terminó por la imposibilidad de mantener el aislamiento: la huerta no producía suficiente alimento y el oxígeno comenzó a escasear, hasta que fue necesario bombearlo desde el exterior para salvar a los «bionautas». Aunque la inyección de oxígeno puro se realizó en volúmenes controlados para mantener la parametrización del experimento, la ruptura del hermetismo hizo que el público perdiera interés por lo que muchos habían admirado como un «edén» embrionario, un modelo que abriría la puerta a la colonización de otros planetas.
La segunda misión, de marzo a septiembre de 1994, sufrió los efectos de los conflictos entre los «tripulantes» y en la empresa, Space Biospheres Ventures, que acabó disolviéndose.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

creo que necesitaria una sala de descomposicion para poder generar axigeno a una escala de un 20 por ciento algo asi como una especia de pantano donde se origina la vida micro celular....no se puede ausentar ningun punto de evolucion.

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