22 mayo 2009

Confirmado: IDA no es el eslabón perdido




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Un gran alboroto acompañó la muestra de un esqueleto fósil de primate de 47 millones de años en el Museo de Historia Natural de Estados Unidos en Nueva York el 19 de mayo. Encontrado por coleccionistas privados en 1983 en Messel, Alemania, la prensa inmediatamente señaló al espécimen como un "eslabón perdido" e incluso la "octava maravilla del mundo" .

Varias fueron las portadas dedicadas a nivel mundial acerca de este hallazgo, inclusive la de Google que cambio su logo por un día para incluir una imagen del nuevo fósil bautizado como Ida. Ahora que se ha publicado la primera descripción del fósil, comenzaría la tarea de apartarse de la enorme campaña de relaciones públicas para comprender el verdadero significado del nuevo fósil.

Ida constituye la base de un nuevo género y clase de primate Adapiforme (que es una infraorden debajo de Primates en la taxonomía), Darwinius massillae. Los adápidos son una rama del árbol de los primates que conduce a los lémures modernos (ver gráfica).
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Acercamiento del cráneo de Ida (menos de un año de edad).
Sus dientes de leche son visibles y muestra que los dientes visibles
corresponden a los comedores de plantas y de frutas.
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El hermoso esqueleto fósil de primate ha generado un remolino de superlativos en los medios de comunicación, pero como Chris Beard explica, Ida ofrece poco detalle adicional a la historia de la evolución humana.

¿Qué nos dice la anatomía de Ida sobre su lugar en el árbol genealógico de humanos y otros primates? El hecho de que ella conserva características primitivas que existieron comúnmente en todos los primates primigenios, como incisivos simples en vez de un diente peine completo, indica que Ida pertenece a algún lugar más cerca de la base del árbol que los lémures vivos.
Pero esto no necesariamente hace de Ida un pariente cercano de los antropoides, el grupo de primates que incluye a los monos, simios y humanos. Para establecer esa conexión, Ida tendría que tener características similares a los antropoides que se desarrollaron después de que los antropoides se separaron de los lémures y otros primates tempranos. Aquí Ida fracasa miserablemente.
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Acercamiento que muestra la falta de la garra
cepillo que es familiar con los otros primates lémures.
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De modo que Ida no es un "eslabón perdido", por lo menos no entre los antropoides y los primates más primitivos. Un posterior estudio puede revelar que es un eslabón perdido entre otras clases de adapiformes del Eoceno, pero esto difícilmente solidifica su estado como la "octava maravilla del mundo".

En cambio, Ida es un espécimen notablemente completo que promete enseñarnos muchísimo sobre la biología de algunos de los más tempranos y menos parecidos al ser humano de todos los primates conocidos, los apadiformes del Eoceno. Para esto, todos podemos celebrar su descubrimiento como un verdadero avance para la ciencia.

Fuente: New Scientist



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