18 mayo 2009

Qué hacer si se produce un agujero negro en el LHC o Máquina de Dios




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Un puñado de fatalistas ha argumentado que el Gran colisionador de hadrones (Large Hadron Collider o LHC), acelerador de partículas en el CERN cerca de Ginebra, que actualmente se prepara para empezar a hacer impactar protones este otoño, podría producir agujeros negros que destruirán la Tierra. Su interés fue la razón principal de que el comienzo del experimento el año pasado se convirtió en el reportaje más extensamente cubierto.

Los físicos han descartado esa posibilidad. Pero si ocurriera (y hay una oportunidad mucho más pequeña que la que Walter Wagner le dio de forma hilarante en el Daily Show) no habrá necesidad de entrar en pánico: hay un plan para salvarnos.

Antes, un poco de antecedentes. Ciertas teorías que involucran la existencia de dimensiones adicionales sugieren que unos agujeros negros diminutos podrían ser el resultado de colisiones de alta energía del LHC, pero significaría la violación de algunos principios de física bien aceptados que duren más que la fracción más pequeña de un segundo.
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De todos modos, argumentan los físicos, los rayos cósmicos golpean partículas en la atmósfera terrestre todo el tiempo, en energías más altas que las generadas en el LHC. La tierra está evidentemente todavía aquí, de modo que estas colisiones no hacen agujeros negros, o si se crean agujeros negros, son inofensivos.

Casi tienen razón, indudablemente. Pero toda la idea del LHC es descubrir una nueva física, de modo que es imposible descartar efectos que los físicos no hayan pensado. Y la comparación con los rayos cósmicos no es estrictamente análoga. Cualquier agujero negro creado por la colisión de un rayo cósmico estaría viajando cerca de la velocidad de la luz, de modo que cruzaría a la Tierra y saldrían del otro lado antes de tener la oportunidad de causar problemas. Cualquier agujero negro producido por el LHC tendría una velocidad cercana a cero, de modo que si fueran estables, estarían por aquí mucho más tiempo.

La oportunidad de que el LHC produzca tal problema es todavía increíblemente diminuta, es más probable que seamos destruidos por un asteroide mañana. Pero eso no ha detenido a un físico de partículas con quien estuve charlando el otro día sobre formular un plan.
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Primero, señaló que tendríamos mucho tiempo para actuar; la cantidad de la energía producida en una de las colisiones del LHC crearía un agujero negro con una atracción gravitatoria no más temible que la de una naranja, no sufieciente para succionar ninguna materia apreciable hacia él, de modo que crecería sumamente despacio.

Segundo, los agujeros negros pueden tener una carga, dependiendo de las partículas que consuman. De modo que los físicos podrían darle al agujero negro solitario una carga negativa mediante disparos de electrones desde un tubo de rayos catódicos. Entonces podrían atraparlo dentro de una caja forrada con placas de metal cargado negativamente; el agujero negro con carga negativa sería repelido por las paredes con carga negativa, dejándolo suspendido adentro. Si se asegura que la caja contiene vacío, el agujero negro no puede comer ninguna partícula ni crecer. Entonces simplemente podría cargar la caja en un cohete y tirarlo afuera del Sistema Solar.

Por supuesto, sería una misión muy costosa para librarse de algo que tardaría miles de millones de años en crecer hasta un tamaño que le permita comerse a la Tierra.
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¿Pero por qué estropear la diversión? Con el argumento de Ángeles y demonios, basado en CERN, y que ya lleva audiencias masivas a la boletería, atrapar un agujero negro suena como la trama perfecta para el próximo éxito de taquilla de física de Hollywood.
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Fuente: New Scientist.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los agujeros negros son consecuencia de creer que los graves se mueven según geodésicas gravitatorias. El primer y segundo elemento de matriz de la métrica de Schwarzschild son el inverso matemático el uno del otro. Pero si fuesen iguales entre sí, entonces, incluso con total independencia de los posibles ceros e infinitos matemáticos, los conos de luz nunca se cerrarían. No habrían ni horizontes de sucesos ni agujeros negros.
La teoría conectada, la única alternativa posible a la relatividad general de Einstein, es la solución a los problemas de la física teórica actual. Pueden consultarla en "xavier terri" (google) o en bubok.com.
Xavier Terri
Terrassa, 1 julio 2009

Ramses zamudio reyes dijo...

Tambien al ir a alta velocidad estas particulas estarian dejando materia que si acaso dd que se fuera a crar el agujero negro y si estas dejan materia OSCURA ya el agujero tendria tantos electrovoltios que no se cerraria con nada

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